CÓMIC PARA TODOS

‘Un futuro sin nubes’, de Fabien Vehlmann, Ralph Meyer y Bruno Gazzotti

Portada_UnFuturoSinNubesEditorial: Dibbuks.

Guión: Fabien Vehlmann.

Dibujo: Ralph Meyer y Bruno Gazzotti.

Páginas: 72.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2016.

Que Fabien Vehlmann es un escritor capaz de encontrar la genialidad en las pequeñas cosas y de saber encontrar la mejor voz para personajes muy diferentes y de cualquier edad es algo que ha probado, por ejemplo, en Solos (aquí, aquí y aquí, reseñas de los tres primeros volúmenes de la serie). Pero ya en Un futuro sin nubes, incluso siendo una de sus primeras obras, ya mostraba ese talento, en lo que supuso un clarísimo homenaje a la ciencia ficción literaria y televisiva que sorprende por la enorme facilidad con la que explora de una forma aparentemente distendida y jovial terrenos del género más duro, para que la obra sea, de alguna manera, una apasionante y muy entretenida antología. Y eso lo consigue a pesar del carácter eminentemente lúdico que exhibe una obra que probablemente fuera pensada para satisfacer las mismas ansias que muestra su coprotagonista F. G. Wilson, un entusiasta aspirante a escritor que coloca en sus relatos todo aquello que le gustaría ver en un relato. ¿La diferencia? Que Vehlmann escribe francamente bien. Y que logra que Ralph Meyer, ilustrador por ejemplo de Asgard (aquí, su reseña), y Bruno Gazzotti, con el que después hizo precisamente Solos, encuentren la mejor manera de fusionar sus estilos para que estemos ante uno de esos tebeos que se leen de principio a fin con una sonrisa.

Las primeras páginas de Un futuro sin nubes constituyen un maravilloso ejemplo de lo que podría incluirse sin problemas en una antología de ciencia ficción. Esa es la sensación que dejan, incluso antes de seguir un poco más adelante y comprobar que, cosas de la vida, esa es la intención de Vehlmann, la de encadenar relatos cortos. Y lo mejor es que, aunque ese primero es probablemente el mejor, el más adulto y el que más conclusiones permite sacar desde un punto de vista sociológico (es el que introduce una sociedad en la que una dictadura tecnológica se manifiesta con una crudeza cotidiana), el álbum no decae en absoluto. A partir de ahí, Un futuro sin nubes se convierte en un compendio de ilusiones literarias del autor, que tiene la inmensa habilidad de introducirlas de la forma más divertida, emulando la propuesta que ya hacía Regreso al futuro de cambiar el pasado, allí con el almanaque deportivo y por medio de las apuestas, pero aquí reconduciendo la carrera de este dictador futuro en la de un escritor y guionista de ciencia ficción. Metaliteratura de la más entretenida la que ofrece Vehlmann de esta manera, y además con historias de corte muy distinto entre sí, apelando a diferentes satisfacciones del género y acompañando con una precisión modélica la narración central, cuyo final, algo más flojo que el desarrollo, puede ser el punto débil del libro.

Tras hacer de Un futuro sin nubes una estupenda carta de presentación, Vehlmann trabajó más adelante de nuevo tanto con Ralph Meyer como con Bruno Gazzotti, síntoma de que todos quedaron satisfechos con este trabajo. La misma estructura del álbum permite que Meyer y Gazzotti se vayan turnando por segmentos, uno dibujando y el otro entintando, y lo cierto es que hay tal continuidad entre sus historias que sin saber ese detalle se podría pensar que la colaboración es de otra naturaleza. La fórmula funciona francamente bien y entre los dos son capaces de que cada escenario de ciencia ficción que desarrollan, desde el primero y principal hasta el del más corto de los demás relatos, ofrezca elementos más que interesantes. Si con el guión de Vehlmann ya se siente esa vocación de crear una deliciosa antología de género, con las diferencias visuales que hay en cada una de las historias cortas se afianza esa sensación y aumenta progresivamente el disfrute que ofrece el libro. Puede ser que por eso el desenlace sepa a poco, y haga que el desarrollo de la historia, lo que se intercala en los relatos cortos, acabe siendo lo menos interesante cuando en realidad podría haber sido lo que convirtiera Un futuro sin nubes en un clásico instantáneo. Pero con sus pequeños pecados de juventud, estamos ante un trabajo de esos que incitan a seguir conociendo a sus autores.

Lombard publicó originalmente Des lendemains sans nuage en noviembre de 2001. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 5 abril, 2016 por en Bruno Gazzotti, Cómic, Dibbuks, Fabien Vehlmann, Lombard, Ralph Meyer y etiquetada con , , , .

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