CÓMIC PARA TODOS

‘Las crónicas de Excálibur. Segunda crónica’, de Jean-Luc Istin y Alain Brion

Excalibur-vol2-BAIXA-e1457106985346Editorial: Yermo.

Guión: Jean-Luc Istin.

Dibujo: Alain Brion.

Páginas: 104.

Precio: 24 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Si los dos primeros álbumes de Las crónicas de Excálibur, los que formaban la Primera Crónica (aquí, su reseña), ya habían convencido de forma sobresaliente, la Segunda crónica supone la confirmación de que estamos ante una de las revisiones de los mitos artúricos más atractivas de los últimos años. El enorme acierto de Jean-Luc Istin, escritor de la serie, ha sido el de bucear en aspectos que complementan francamente bien la leyenda heroica, ampliando no sólo el enfrentamiento político, sino dando un escenario mágico muy interesante. Pero es que además ha sabido expandir la historia más allá de Excálibur, Arturo, Merlín, Ginebra y Lancelot, focos tradicionales de este cuento, para recrear un mundo mucho más amplio y convincente, plagado de personajes secundarios que tienen un recorrido fascinante y que hacen de Las crónicas de Excalibur un relato mucho más coral de lo acostumbrado. En lo visual, además, Alain Brion sigue en estado de gracia con sus ilustraciones, con lo que el disfrute con esta serie es completo. El primer libro ya apuntaba muy alto, en este segundo se produce la confirmación de que estamos ante una obra sumamente atractiva, probablemente hasta esencial para los conocedores de la leyenda de Excálibur que no sean excesivamente puristas, ya que Istin se toma libertades narrativas que se salen de los cánones tradicionales.

No obstante, Istin es respetuoso con la historia. Sabe moverse en ese dificilísimo equilibrio que hay entre la originalidad y la traición y se mantiene fiel a la leyenda conocida. Es, simplemente, que le da un soporte ligeramente modificado para que el protagonismo vaya rotando. El mismo arranque del tercer álbum, primero de los dos que forman esta Segunda crónica, es toda una declaración de intenciones, mostrando el origen de Lanzarote, una espléndida escena que preludia el paso del testigo a Luchar, en realidad gran protagonista de todo este arco con permiso de Merlín y de Morgana, siendo ella quien cierra este tramo de la historia de nuevo con una escena brillante. La apuesta de Istin tiene cierto riesgo precisamente porque rellena los vacíos que tiene la historia que tradicionalmente conocen los lectores, y que la conocen además y sobre todo por las diferentes versiones cinematográficas que han abordado este territorio legendario. Pero el relato es atractivo, incluso las elipsis están muy bien insertadas y el juego que hace entre realidad y ficción, producto de la deriva fantástica de la que tanto disfruta el escritor, encaja perfectamente en el drama realista que se plantea, en el que la relación entre matrimonios, entre hermanos y entre padres e hijos se convierte en el motor esencial del relato.

Podría parecer que es justo eso, lo fantástico, lo que permite a Brion un mayor lucimiento pero la magia que desprende el trabajo del ilustrador es mucho más global. Sus pinturas saben sacar partido a los entornos naturales, a la acción, a la fantasía por supuesto, pero también y sobre todo a las expresiones de los personajes, eje absoluto de la historia. Brion empieza por dotar a todos sus personajes de un lenguaje corporal impresionante que le permite no llegar a mostrar rostros en algunos momentos, por ejemplo en la primera escena del libro, pero luego eso mismo es lo que le permite mostrar la evolución de personajes como Natre, el hijo de Luchar, que es quien sufre una transformación más evidente y necesaria (quizá rivalizando con la de Morgana) a lo largo de las páginas de esta Segunda crónica. El color, también obra de Brion, es parte esencial del formidable trabajo del ilustrador, porque es un apoyo bestial no sólo al tono de cada escena sino también el punto que le hace falta a cada viñeta para convertirse en una obra de arte por sí misma y en la secuencia. Las crónicas de Excalibur avanza así con paso más que firme. Istin y Brion han sabido dar un aire nuevo a una historia contada ya en innumerables ocasiones y eso tiene un valor enorme, porque su obra sirve como complemento a otras versiones y además tiene entidad por sí misma y no apela a la repetición.

El volumen incluye Luchar y Patricius, álbumes tercero y cuarto de Excalibur – Chroniques, publicados originalmente por Soleil en junio de 2014 y agosto de 2015. El único contenido extra son las portadas originales de Alain Brion.

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Esta entrada fue publicada en 31 marzo, 2016 por en Alain Brion, Cómic, Jean-Luc Istin, Soleil, Yermo y etiquetada con , , .

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