CÓMIC PARA TODOS

‘Gris Grimly’s Frankenstein’

01316010001_gEditorial: Norma.

Guión: Gris Grimly.

Dibujo: Gris Grimly.

Páginas: 208.

Precio: 26 euros.

Presentación: Cartoné con sobrecubierta.

Publicación: Noviembre 2015.

A Gris Grimly hay que reconocerle, para empezar una enorme valentía a la hora de afrontar una revisión gráfica de Frankenstein, la novela de Mary Shelley, y más aún por hacerlo bajo el paraguas en forma de introducción de quien hizo su más admirada interpretación, Bernie Wrightson. Pero es que esta adaptación de la novela de Shelley es diferente. Para empezar, no estamos ante un cómic, sino más bien ante una historia ilustrada. Olvidemos los bocadillos, aquí tenemos texto. Mucho menos que en una novela o en un relato, desde luego, y además con una deliciosa mezcla de narración epistolar que remite también al otro gran clásico de terror, el de Bram Stoker, Drácula. Pero también hay narración en viñetas, no sólo dibujos para acompañar los textos, y ahí es donde Grimly emplea una narrativa singular, que se puede seguir incluso de forma exclusivamente visual, sin el apoyo de la palabra, para ir comprendiendo lo que sucede en cada escena. Uno de los soportes fundamentales de este Frankenstein está en el diseño, siempre un reto a la hora de mostrar a un personaje de aspecto tan condicionado por la más famosa de sus versiones cinematográficas, la de James Whale como director y Boris Karloff dando vida a este inmortal monstruo. Y consigue marcar la suficiente distancia como para entender esta como una obra bastante personal.

Quizá el gran acierto sea, precisamente, prescindir todo lo posible del monstruo, de la criatura ensamblada de trozos de cadáveres, y centrarse de una forma más notable que en cualquier otra versión anterior en la figura del doctor Víctor Frankenstein. Sólo el segundo de los tres volúmenes que conforman esta triste epopeya se centra por igual, incluso con la balanza inclinada hacia su lado, en el monstruo. Grimly, en todo caso, acepta un nivel de tragedia bastante similar en ambos personajes, culpables y víctimas de todo cuanto acontece de una forma bastante equilibrada. Su prosa es bastante adecuada, sin caer en un lenguaje demasiado arcaico, que entre otras cosas habría chocado frontalmente con la modernidad del diseño visual, pero sin desmerecer en ningún momento la obra original de Shelley. Y siendo bastante fiel a la letra y al espíritu, también se agradece que Grimly sea capaz de encontrar caminos fieles a la novela y diferentes de las aproximaciones cinematográficas, que, a fin de cuentas, son las que realmente han configurado las características que casi todo el mundo atribuye a Frankenstein. Eso es lo que hace apetecible esta versión, diferente por su enfoque y por su narrativa, que es lo que le aporta el halo de originalidad necesario para que adaptar un clásico no sea un rutinario ejercicio de fotocopia.

Por supuesto, para llegar a ese punto es imprescindible entender el dibujo y la narrativa secuencial por las que apuesta Grimly. Las partes epistolares siembren alguna duda, no por ser fallidas sino precisamente por alejarse de la secuencia visual que uno espera en un libro de estas características, pero el libro convence rápidamente porque la labor de diseño es fascinante. Algo rompedora, desde luego muy moderna en muchos conceptos para que el título de la obra invita a esperar, pero muy interesante. El Frankenstein de Grimly se convierte en un constante juego de luces y sombras, de diferentes formas de contar una historias, y sobre todo, como se ha dicho algo más arriba, en una invitación a entender el relato sólo con la fuerza de sus imágenes, un ejercicio siempre formidable para comprender si el esfuerzo gráfico de un autor es suficiente como para que sus imágenes sean capaz de formar secuencias. La ausencia de diálogos en muchos pasajes del segundo volumen es la prueba más palpable de que Grimly triunfa en este aspecto. Y los tonos ocres y oscuros son la confirmación de que Frankenstein tiene el tono que merece. Olvidemos el romanticismo de los monstruos de terror, esta es una historia triste y está contada de una forma en la que esa sensación se tiene en todas sus páginas.

Harper Collins publicó originalmente Gris Grimly’s Frankenstein en agosto de 2013. El contenido extra es una introducción de Bernie Wrightson.

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Esta entrada fue publicada en 29 marzo, 2016 por en Cómic, Gris Grimly, Harper Collins, Norma y etiquetada con , .

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