Cómic para todos

‘Harley Quinn’ 4, de Amanda Conner, Jimmy Palmiotti y Chad Hardin

harley_quinn_num4Editorial: ECC.

Guión: Amanda Conner y Jimmy Palmiotti.

Dibujo: Chad Hardin, John Timms, Ben Caldwell, Aaron Campbell y Thony Silas.

Páginas: 112.

Precio: 11,50 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Enero 2016.

Después de que en el tercer volumen de Harley Quinn (aquí, su reseña) Amanda Conner y Jimmy Palmiotti parecieran haber encontrado al fin el mejor camino posible para el alocado personaje, en este cuarto las cosas se mantienen a buen nivel. Hay que entender que la locura se extiende a todos los terrenos de la serie, no sólo a su protagonista, porque de lo contrario el tono bufo puede parecer algo excesivo, y hay que tener en cuenta que eso puede incluso afectar nada más y nada menos que a Batman. Pero con esa premisa aceptada por el lector, todo va sobre ruedas. Quizá algo lento, porque Conner y Palmiotti han adoptado un tono casi de diario para explicarnos cómo es la nueva vida de Harley Quinn, más que optar por historias más o menos cerradas y argumentos con una finalidad evidente. En otras palabras, los autores no tienen historias que contar sobre Harley, sino una única historia que fluye haciendo de lo cotidiano lo más importante. Sí, hay grandes planes que van avanzando, como la idea de Harley de contar con ayudantes, amistades y presencias secundarias que se mantienen, clásicas como la de Hiedra Venenosa o más actuales como las del elenco de secundarios que han creado Conner y Palmiotti. Pero la gracia está en ver cómo la traviesa mente de Harley afronta el día a día, porque para romper la rutina ya están los especiales.

En esta ocasión, ese especial es el del día de San Valentín, en el que Harley quiere conseguir una cita con Bruce Wayne, que se subasta con fines benéficos. ¿Nuevo? No. ¿Divertido? Sin duda. Y, efectivamente, un cambio con respecto a la vida cotidiana de la ex ayudante del Joker que Conner y Palmiotti trazan en la serie regular. Los autores han convertido esta historia en una comedia de situación que no se esconde nada, incluyendo los sueños de la propia Harley, y tirando también de recursos como la ruptura de la cuarta pared o la reducción al absurdo de todo lo que rodea a su protagonista. Con esa argucia, de hecho, Conner y Palmiotti consiguen que la serie se sostenga en una especie de divertida irrealidad que casi parece más propia de Marvel que de DC pero que funciona precisamente porque la cabecera es la de Harley Quinn, un personaje que acepta la locura más absoluta. Y hablando en femenino y riéndose de mil tópicos machistas del cómic de superhéroes. Puede que el tono a veces sea excesivamente caricaturesco, pero si hay un personaje que puede sostener esa larga travesía por el alambre, ese es el alter ego de la doctora Quinzel. Además, la serie está en un punto en el que la evolución ya resulta natural, así que haber llegado hasta aquí indica que al lector le gustan las elecciones del dúo de escritores.

Pocas quejas puede haber también en el dibujo. Ya en este cuarto volumen y superando con creces el primer año de serie regular, Chad Hardin ha hecho suyo el proyecto, sacándose de encima la alargada sombra de la misma Conner, de la que se puede disfrutar en las portadas de la serie pero ya sin la misma sensación inicial de estar perdiéndonos algo por haberse quedado sólo como coguionista del proyecto. Hardin asume sin problema la deriva caricaturesca de la serie y, lo que tiene más mérito, lo hace sin abandonar un dibujo de base bastante realista que retuerce sólo cuando el gag lo necesita. Sigue pesando, eso sí, que los nuevos atuendos de Harley, de los que también se llega a reír la historia, no sean tan carismáticos como el original, el que lució en Batman: The Animated Series, pero a estas alturas el lector ya tiene que estar acostumbrado. Harley Quinn, además, aprovecha las secuencias de los sueños (otro chiste más) para introducir otros dibujantes que completan la parte gráfica, y eso prepara también al lector para que también haya un cambio de ilustrador en los especiales. El de San Valentín, obra de John Timms, deja a una Harley mucho más sexual que la de Hardin. Y así, la serie va siendo tan camaleónica y cambiante como la propia Harley, con lo que el aburrimiento es algo que ya podemos descartar.

El volumen incluye los números 14 a 16 de Harley Quinn y Harley Quinn Valentine’s Day Special, publicados originalmente por DC Comics entre enero y abril de 2015. El único contenido extra son las cubiertas originales de Amanda Conner y Dave Johnson.

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