CÓMIC PARA TODOS

‘Civil War’, de Mark Millar y Steve McNiven

image_galleryEditorial: Panini.

Guión: Mark Millar y Brian Michael Bendis.

Dibujo: Steve McNiven y Alex Maleev.

Páginas: 280.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2016.

Iron Man contra Capitán América. Conservadurismo contra liberalismo. Modernidad frente a nostalgia. Todo eso es Civil War. Eso y bastante más, porque estamos ante uno de los eventos más trascendentes del cómic de superhéroes moderno. Mark Millar y Steve McNiven consiguieron un rotundo éxito por razones en apariencia muy simples. Primero, porque supieron trasladar el miedo post 11-S al entorno de los superhéroes. Segundo, porque acertaron al convertir Civil War en un evento global, en el que por supuesto destacan como los líderes que son los dos protagonistas esenciales (los que han acabado siendo en entornos diferentes gracias al cine, aunque cuando esto se publicó ninguno de los dos había aparecido en la gran pantalla todavía), pero que destaca precisamente por la forma diferente que cada personaje tiene de afrontar la realidad. Leyendo Civil War es difícil no tomar partido por uno de los dos bandos. Pero es todavía más difícil no sentir algo de empatía por el otro. O por los que se quedan entre ambos. O por los que sufren las consecuencias de comportamientos que se adoptan por el bien común. Quizá el encanto de Civil War resida simplemente en que es una clásica historia de enfrentamiento que sabe aplicarse sólo a los héroes. Esto es un relato de buenos contra buenos, de héroes contra héroes. Y por eso su tono es tan triste y compungido.

Dentro de este tipo de relatos de superhéroes, saber cómo superar los límites es la clave para que las historias triunfen. Y en eso Millar es un auténtico experto, como lo fue Brian Michael Bendis en Vengadores desunidos o Dinastía de M, los dos grandes eventos que, junto a la realidad social norteamericana, crearon el caldo de cultivo necesario para que Civil War fuera creíble. Porque, no lo olvidemos, esto no es una de las riñas habituales entre la Cosa y la Antorcha Humana o las peleas de Lobezno con cualquier otro mutante. Esto es una guerra a una escala incomparable, precisamente porque lo que hace Millar es explorar la misma definición del superhéroe en unos tiempos desprovistos de toda ingenuidad. Ahí es donde radica el enorme mérito de la serie central de este megaevento que afectó a todo el universo Marvel, que sabe construir un cuerpo central legible y verosímil, con un sentido del ritmo bestial y con una enorme cantidad de momentos míticos por sí solos. Lo más discutible es, por supuesto, el papel que juega Spiderman en esta historia, hasta el punto de que lo que le sucede fue objeto de una todavía más polémica rectificación, el famoso mefistazo, pero eso no resta poder al momento de su revelación, como tampoco lo dejan de tener otros muchos momentos de esta historia, milimétricamente medida por Millar.

Y, también hay que decirlo, por Steve McNiven. El ilustrador sabe sacar partido de todo lo que Millar le pone en bandeja, de esos instantes llamados a perdurar (el de Spiderman, sí, pero también la forma brutal en la que Thor entra en escena o la gestación del clímax final), de las grandes escenas de batalla, en las que no se rehúye la violencia (el recurso de desgarrar un traje, en este caso el del Capitán América, es muy efectivo), pero también, y quizá de alguna manera habría que decir que sobre todo, de lo más pequeño, lo más íntimo, lo más aparentemente sencillo. Y es que la esencia de Civil War no sólo está en la polémica o en el golpe de efecto, también está en las emociones que se perciben a través de las miradas de la Mujer Invisible hacia su marido, Míster Fantástico, o en cómo se retan Punisher y el Capitán América, o en el enfrentamiento dialéctico, tan conciso como intenso, entre Iron Man y Daredevil. McNIven hace un espléndido trabajo y da lustre a una serie que es hoy en día todo un emblema de la Marvel contemporánea. Civil War es, en ese sentido, una historia de las que perduran en el tiempo. Por supuesto, con elementos discutibles, porque se trata de hacer que todos los personajes tomen partido ante una situación que muchos de los lectores no tendrán tan clara. Por eso, la lectura de Civil War, y su relectura, siempre deja apuntes interesantes.

El volumen incluye The New Avengers: Illuminati y los siete números de Civil War, publicados originalmente por Marvel Comics entre mayo de 2006 y enero de 2007. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Gabriele Dell’Otto, Michael Turner, Steve McNiven, Ed McGuinness, Tom Raney, Clayton Crain y Phil Jiménez, un comentario sobre el primer número de Joe Quesada y Tom Breevort y los lápices de Steve McNiven para ese primer número.

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