CÓMIC PARA TODOS

‘Los Hombrecitos (1974-1976)’, de Hao y Pierre Seron

portada7Editorial: Dolmen.

Guión: Hao.

Dibujo: Pierre Seron.

Páginas: 188.

Precio: 29,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Si hay algo que se le puede reconocer a Los hombrecitos de Hao y Pierre Seron es que supera con bastante solvencia la reiteración que se puede apreciar en algunos aspectos entre historia e historia para ofrecer siempre un entretenimiento de calidad. En la fase que engloba este cuarto volumen de la serie, Hao deja un poco de lado el destino de Eslapion, la pequeña ciudad oculta en la que viven estos individuos de tamaño reducido, para hacer de Renaud un héroe preocupado por lo que acontece en el mundo exterior y que, de hecho, ayuda a solventar crímenes y misterios aprovechándose de las ventajas de su condición. Eso sucede, esencialmente en las historias largas de Los hombrecitos, El ojo del Cíclope y El barco fantasma. Además, otro elemento importante de este tramo es que ser reafirma la condición de franquicia, primero por la muy agradable idea de contar con un villano recurrente, pero también por el hecho de ser el eje de agradables cruces con Los Pitufos y con otras las creaciones que hicieron de Spirou el título esencial para conocer el cómic francófono de la época. Hao y Seron apostaron por un entretenimiento fantástico y juvenil que sigue teniendo como gran punto a favor que se lee con el mismo agrado con el paso de los años y por lectores de generaciones muy diferentes.

Efectivamente, lo menos positivo de este libro, y a pesar de que por separado cada historia es bastante irreprochable, está en que hay paralelismos evidentes entre El ojo del Cíclope y El barco fantasma, los dos álbumes largos. Los hay en el planteamiento, porque en la primera hay visiones de monumentos como la Estatua de la Libertad o la catedral de Notre Dame que aparecen en lugares imposibles y en la segunda porque un tétrico navío pirata provoca el terror en los océanos, pero también en la forma en que se resuelven ambas historias y también en el protagonismo individualista de Renaud, convertido ya sin dudas en el actor principal de esta serie, por mucho que estuviera planteada de una forma mucho más coral en sus primeras historias, y aunque el mundo humano ordinario tiene también un papel bastante destacado en estas historias. Hao, en todo caso, sí es capaz de dar una diversidad tremenda a sus relatos, aunque esa virtud la explora mucho más en esta etapa gracias a los de menor extensión, que son además los que en esta ocasión le permiten contrastar la importancia de su creación con la de Los Pitufos de Peyo, la Natacha de François Whatléry (aquí, reseña de su primer volumen) o el mismo Spirou de Rob-Vel. Y cada pieza encaja muy bien con la anterior, expandiendo un universo muy simpático.

Para ello, y eso es algo que resulta evidente desde el primer libro de la serie (aquí, su reseña), es fundamental el dibujo de Seron, su acierto tanto como dibujante de ciencia ficción, por el gran trabajo de diseño, como de comedia, algo que consigue gracias a la caricatura más simpática. Eso sí, siempre parece estar un peldaño por encima en sus álbumes largos antes que en las historias cortas. En los primeros, se esmera en sus enormes escenarios, en grandes viñetas, en las construcciones arquitectónicas y en los aspectos más propios de la ciencia ficción. Resulta difícil no maravillarse con la brutal detallismo de la catedral de Notre Dame que coloca en El ojo del Cíclope o con el descomunal navío que da título a El barco fantasma. Sin embargo, los fondos y la narrativa son mucho más simples en Un viaje pitufal o ¡Estamos de fiesta!, por mucho que sean estos los dos relatos cortos en los que la se da rienda suelta a la nostalgia por la introducción de otros personajes coetáneos de Los hombrecitos. En todo caso, hablamos de matices, porque Seron siempre satisface las expectativas y sabe generar la diversión y la espectacularidad que necesitan las historias que le escribe Hao. Por eso, da igual que sean cortas o largas, que sucedan en Eslapion o el mundo humano, Los hombrecitos mantienen el espléndido nivel que siempre caracterizó a la serie.

El libro contiene historias publicadas originalmente en la revista Spirou entre noviembre de 1974 y agosto de 1976, y en álbum por Dupuis entre 1976 y 1991. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Pierre Seron, artículos sobre la serie y muchas ilustraciones y fotografías promocionales.

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Esta entrada fue publicada en 21 marzo, 2016 por en Cómic, Dolmen, Dupuis, Hao, Pierre Seron y etiquetada con , , .

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