Cómic para todos

‘Batman. Thrillkiller’, de Howard Chaykin y Dan Brereton

batman_thrillkillerEditorial: ECC.

Guión: Howard Chaykin.

Dibujo: Dan Brereton.

Páginas: 128.

Precio: 12,50 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Diciembre 2015.

Si hay títulos de la serie Otros mundos que provoquen una fascinación inmediata, sobre todo en el caso de Batman, son aquellos que buscan un contexto creíble. Sin menospreciar las historias que tienen un corte más fantástico, lo cierto es que al Caballero Oscuro y a su mundo les siente muy bien una dosis de realidad. Thrillkiller es, por eso, una aproximación muy interesante desde su inicio, y lo es por la época, comienzos de los años 60 y con Batman fuera del escenario. Los protagonistas esenciales del cómic de Howard Chaykin y Dan Brereton son Batgirl y Robin, Barbara Gordon y Dick Grayson, con Bruce Wayne como agente de policía a las órdenes del comisario Gordon. La generación beat y la rebeldía de la juventud de la época, a escena en una Gotham tan peligrosa como siempre, con una narración a cargo de Chaykin que bucea en el género negro y un dibujo pictórico de Brereton que le da un aspecto especial. Lástima que el éxito de la miniserie inicial desembocara en una continuación Thrillkiller ’62 que es poco más que una recolección de adaptaciones de personajes del entorno de Batman y que precisamente perdía el foco de interés que sí tenía el mencionado protagonismo de Batgirl y Robin, por mucho que esta haya quedado como la primera aparición de Harley Quinn en cómics que no estuvieran relacionados con Batman. The Animated Series.

El trabajo de Chaykin a la hora de llevar la mitología de Batman al contexto de Thrillkiller es muy interesante, y la decisión de darle el protagonismo esencial a Batgirl (que además tiene un reflejo turbio y maravilloso en la conversión del Joker clásico en una mujer) hace el cómic todavía más atractivo, ya que eso permite explorar situaciones de conflicto alejadas del entorno habitual de Batman, y además sabiendo incorporar a Bruce Wayne a ese mundo. En ese sentido, Chaykin desarrolla una presentación modélica primero del mundo en el que se van a mover sus héroes y después de esos mismos héroes. Modélica y tranquila, a pesar de las escenas de acción, porque no se apresura lo más mínimo. No puede hacerlo, ya que cuenta con una profusa narración a través de cartuchos de texto, imitando las cualidades del noir más clásico, pero en una época diferente a la más icónica del género. En Thrillkiller ’62 no hay tanto acierto. Queda como un correcto capítulo final para este universo, pero Chaykin cae en el mayor problema que tienen los Otros Mundos, la autoimpuesta obligación de introducir personajes y referencias aunque la historia no lo necesita. La secuela, no obstante, no empaña los muchos aciertos de la miniserie original, que tiene además un final perfecto, no sólo para el tono de la serie, sino también para la historia ideada por el escritor.

El dibujo de Dan Brereton es muy atractivo visualmente. Sus ilustraciones, sus acuarelas, su forma de interpretar el cómic es muy interesante, y ya había dejado muestras de su buen hacer en Leyendas de los mejores del mundo (aquí, su reseña), con guión de Walter Simonson. Aquí, a pesar de un espléndido trabajo de rediseño de los personajes (especialmente los dos principales femeninos, Batgirl y el Joker), el resultado no es tan afortunado como allí en algunos momentos, ya que la acción parece mucho más estática, depende demasiado de los textos para ser entendida de un golpe de vista, y no hay una narrativa tan fluida como aquella. El color, como resultado de la buena aplicación de la técnica que hace identificable a su autor, y la ambientación, algo que consigue francamente bien incluso en las escenas de interior o con los guiños a la cultura popular y social de la época en la que acontece la historia, compensan los puntos más débiles del trabajo de Brereton, y hacen que sea un buen trabajo a pesar de que no sea tan atractivo como aquel. Thirllkiller tiene suficientes elementos, en su historia y en su dibujo, como para conseguir que la lectura sea de lo más entretenida, por momentos incluso algo más, aunque algunos detalles y sobre todo una secuela que no está a la altura hacen que la satisfacción general por el resultado sea algo menos entusiasta.

El volumen contiene los tres números de Batman: Thrillkiller, publicados originalmente por DC Comics entre enero y marzo de 1997, y Batman: Thrillkiller ’62, de 1998. El único contenido extra son las cubiertas originales de Dan Brereton.

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Esta entrada fue publicada en 16 marzo, 2016 por en Batman, Cómic, Dan Brereton, DC, ECC, Howard Chaykin y etiquetada con , , , , , , , .

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