Cómic para todos

‘Pánico en el Atlántico’, de Lewis Trondheim y Fabrice Parme

Portada_PanicoEnElAtlanticoRGBEditorial: Dibbuks.

Guión: Lewis Trondheim.

Dibujo: Fabrice Parme.

Páginas: 64.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2016.

La continuidad de Spirou es tremendamente atractiva, pero hay que reconocer que las historias que forman parte de la colección Una aventura de Spirou, que ofrecen relatos alternativos e independientes, son mucho más llamativas y perfectas para iniciarse en el universo de este singular botones. Y cuando, además, nacen de la imaginación de alguien dispuesto a llevar a la página un sinfín de chaladuras como Lewis Trondheim y de alguien con un estilo caricaturesco tan marcado como Fabrice Parme, la única conclusión posible es una diversión sin límite. Eso es lo que propone Pánico en el Atlántico, un álbum que casi parece integrado en la continuidad de Spirou y Fantasio por su tono, por sus coqueteos con la ciencia ficción y por la delirante locura que implica, pero está en esa segunda línea por la que pasan los más destacados nombres del cómic francobelga para ofrecer su particular visión sobre este icono de las viñetas europeas. Qué fácil es dejarse llevar por el salvaje y trepidante ritmo que imprimen Trondheim y Parme y qué divertido es leer cómic pensando para edades infantiles cuando se hace con tanta inteligencia y buen humor como sucede en esta aventura que es capaz de reunir lo esencial del universo de Spirou y de rendir homenaje a su tradición desde sus mismos principios originales.

El cambio que propone Trondheim no es de época, sino de escenario. Por azares de la vida, que narra en una divertidísima secuencia inicial, Spirou es destinado a trabajar de botones, siempre de botones, en un transatlántico. Si hay algo que resulta espectacular en esta divertidísima historia, es la brutal capacidad de Trondheim para incluir y hacer encajar tantas y tantas subtramas. El destino del buque en el que viajan Spirou y Fantasio, la misión de este de fotografiar a una estrella de cine con su novio, el motín contra los oficiales, la mujer empeñada en descubrir a Spip bajo el gorro de botones y el empeño de su perro en perseguir a la ardilla, los prodigiosos inventos del señor de Champignac… Y muchas cosas más. Bien pensado, es casi un trabajo de titanes el que hace Trondheim para contar tanto en tan pocas páginas como tiene habitualmente un álbum francobelga, y quizá precisamente por eso el ritmo es endiablado de principio a fin. La historia está tan volcada en el humor sin límite que casi cada viñeta contiene algún gag, algunos tan sutiles como los de la escena en la que Spirou se enfrenta a su despido al comienzo del álbum y otros tan visuales como el slapstick puro que se desata en el tercio final de la historia. El álbum es tan cambiante en ese sentido y tiene tantas cosas que al final casi parece que hemos leído dos o tres aventuras diferentes.

Y eso es el gran elogio que se le puede hacer a Pánico en el Atlántico, su frenesí, su descontrol, su absoluto locura. Trondheim se suma a ese viaje y recluta a Parme sin ningún tipo de problema. La forma en la que dibujo a los personajes es sencillamente perfecta para el desenfrenado estilo del álbum. Sus herramientas parta generar comedia ya desde el mismo diseño de los personajes puede sorprender al principio, porque se diferencian mucho los rasgos circulares por ejemplo del rostro de Spirou de los picudos del señor Lenoir, el tipo del seguro. Pero la forma en la que Parme encaja ambos diseños es tan funcional y natural que apenas hay que dedicarle unos segundos a esa diferencia antes de quedar totalmente prendados de su desenfadado estilo, que funciona tanto en las escenas en las que se multiplican los personajes en la viñeta como en las panorámicas en las que sólo aparecen uno o dos. Su dibujo es tan simpático que es incluso un ejercicio muy agradecido el pasar las páginas y contemplar sus viñetas sin prestar atención a los diálogos, porque la expresividad que logra en sus expresiones y en el lenguaje corporal es impresionante. Pánico en el Atlántico es un álbum divertidísimo, tronchante y muy bien narrado, otra demostración más de la vigencia de Spirou y de lo adaptable que es a diferentes estilos y escenarios.

Dupuis publicó originalmente Panique en Atlantique en abril de 2010. El álbum no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 9 marzo, 2016 por en Cómic, Dibbuks, Dupuis, Fabrice Parme, Lewis Trondheim y etiquetada con , , .

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