CÓMIC PARA TODOS

‘Estela Plateada’, de Stan Lee y John Buscema

image_gallery (1)Editorial: Panini.

Guión: Stan Lee.

Dibujo: John Buscema y Jack Kirby.

Páginas: 560.

Precio: 39,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2015.

Cuando Estela Plateada apareció por primera vez en Los 4 Fantásticos como el heraldo de Galactus, algo se removió en la inagotable imaginación de Stan Lee. Casi por casualidad, en una historia pensada para mostrar al Devorador de Mundos, había dado con un personaje de interés al menos parecido, profundo e intenso, visualmente deslumbrante y original, y al que dejaba en una situación en la que merecía la pena profundizar, preso en la Tierra por haber ayudado a los 4F a evitar su destrucción, alejado de su mundo y de su gran amor, Shalla Bal, y despreciado por esos mismos humanos por los que había renunciado a surcar el espacio. Y aunque fue una aventura efímera porque en su momento no consiguió el respaldo del público, con el paso del tiempo se convirtió en una serie de culto que adquirió la etiqueta de imprescindible. Lo es, Estela Plateada es una de las joyas de los primeros años de Marvel porque profundiza en un tipo de héroe que el universo ideado por Lee supo tratar mejor que nadie, uno torturado, solitario, apesadumbrado, pero igualmente noble, recto y heroico. Para hacer realidad la serie, Lee no contó como ilustrador con Jack Kirby, creador del aspecto del personaje, pero su reemplazo, John Buscema, firmó un trabajo deslumbrante y otorgó al personaje el que fue su aspecto definitivo e indiscutible durante algunos años.

Esa vitola de obra inacabada, la que le proporciona un final abierto y en realidad nunca continuado, es un motivo más para elevar a los altares esta primera serie de Estela Plateada. Lee supo entender lo torturado que vivía el héroe en la Tierra, consiguió hacer de la renuncia el elemento vertebrador de su odisea, y se las arregló para que ser el Fausto de Marvel, en lucha permanente por el ardiente deseo de Mefisto de conseguir su alma pura, no entrara en contradicción con la constante presencia de otros personajes de la editorial para engrandecer la curiosidad que Estela Plateada quiere saciar. Aunque en los números finales hay algo de repetición en los esquemas, su origen, su enfrentamiento con Mefisto, la forma en la que se plasma Asgard (y sobre todo al taimado Loki) y el recuerdo de lo que dejó atrás en Zenn-La suponen un marco extraordinario para que se desarrolle la historia del repudiado heraldo de Galactus. Esa condición de paria hace que la serie sea espléndida en todo su desarrollo, pues Estela no hace más que intentar comprender y ayudar a la humanidad para encontrarse como respuesta sólo con el miedo y el recelo, cuando no directamente la agresividad que le obliga a vivir solo en su exilio forzado. Aún con la lógica inocencia de aquellos años, impresiona el tono adulto y profundamente emocional que tienen estas historias.

Tiene mérito además que esta serie tenga la consideración de mítica si tenemos en cuenta que John Buscema tuvo que asumir el dibujo de Estela Plateada después de que fuera el gran Jack Kirby quien creara al personaje en las páginas de Los 4 Fantásticos. Buscema superó el obligado mimetismo en algunos aspectos que hay en los primeros números y acabó dando a Estela Plateada un aspecto que fue definitivo durante muchos años, todavía entre los más deslumbrantes e imprescindibles para entender al personaje. Buscema, de hecho, consiguió que la tortura psicológica que padece el personaje se plasme en cada viñeta, de forma completaría al despliegue de su enorme poder. Y consiguió que todo lo que había a su alrededor funcionara de una forma maravillosa, desde la extraordinaria recreación de Asgard y de un Loki imprescindible hasta el gran hallazgo que supuso la creación en estas páginas de Mefisto, pasando por un entorno de fantasía y ciencia ficción que no tiene nada que envidiar a la imaginería visual que durante tantos años hizo de Kirby el autor más influyente y reconocible. Esta Estela Plateada es una joya que nos enseña cuán lejos fue capaz de llegar Marvel en sus primeros años a la hora de dotar al superhéroe de un empaque impensable no mucho tiempo antes. Todavía hoy y más allá de la nostalgia, una auténtica maravilla.

El volumen incluye los números 1 a 18 de The Silver Surfer, publicados originalmente por Marvel Comics entre agosto de 1968 y septiembre de 1970, y material del Annual número 5 de The Fantastic Four, de noviembre de 1967, el primero de Epic Illustrated, de la primavera de 1980, y del 13 de Not Brand Each, de mayo de 1969. El contenido extra del volumen lo forman las portadas originales de John Buscema, Jack Kirby y Marie Severin, un pin-up de Jack Kirby y sendos artículos de Raimon Fonseca.

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Esta entrada fue publicada en 8 marzo, 2016 por en Cómic, Jack Kirby, John Buscema, Marvel, Panini, Stan Lee y etiquetada con , , , , .

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