CÓMIC PARA TODOS

‘Complot. El crac de 1929’, de Gihef y Luc Brahy

01203455201_gEditorial: Norma.

Guión: Gihef.

Dibujo: Luc Brahy.

Páginas: 56.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

En 2010 arrancó en el mercado francobelga El día D, una serie que ya acumula 23 álbumes en los que se relatan ucronías temporales relacionadas con momentos históricos de enorme calado, y de los que en España Planeta DeAgostini, cuando aún tenía ese nombre, llegó a publicar tres. Aunque sus objetivos y sus puntos de partida son distintos, es inevitable pensar en esa serie al revisar el primer álbum de Complot, una cabecera que se dedica a explorar conspiraciones ocultas detrás de acontecimientos históricos y que arranca con El crac de 1929. Lejos de ser un tebeo históricamente ajustado, lo que hacen Gihef y Luc Brahy es urdir una ingeniosa explicación sobre las causas de aquella descomunal crisis económica que azotó Estados Unidos a finales de los años 20 y, con habilidad, hilar esos hechos con la etapa de entreguerras y, sobre todo, con la Segunda Guerra Mundial. Conocer a los personajes reales que pasan por las páginas de El crac de 1929 ayuda mucho a entender la dimensión de este álbum, quizá algo frío y algo demasiado para iniciados, quizá más destacable por la premisa que por la fascinación real que provoca la correcta narración de Gihef y Brahy, pero al mismo tiempo interesante por la forma con la que juguetea con la historia para todos aquellos que disfruten de una buena conspiración que bien podría haber sucedido de esta manera.

Sin desvelar demasiado del contenido de El crac de 1929, lo mejor del planteamiento de Gihef radica en la forma en la que coloca su fantasía en la historia, y no sólo en la del evento concreto que retrata sino hilándolo muy afortunadamente con otras circunstancias no muy lejanas en el tiempo. El autor quiere que su historia tenga un tono casi documental (no es extraño que lo primero que vemos en el libro, tras una sugerente y muy poética portada, sea la advertencia de que es una historia de ficción a pesar de que aparezcan personajes reales), y no es descabellado decir que eso es lo mejor y lo peor del álbum. Lo mejor, porque la verosimilitud es clave, es lo que hace que la lectura sea fascinante, que incluso deje un poso de duda en el lector sobre la naturaleza de este relato. Lo peor, porque la ucronía suele apostar por algo más descaradamente diferente, por una desviación clara y palpable de la historia. De ahí que el ritmo sea pausado e incluso lento, y que una vez establecido el marco en el que va a desarrollarse lo que Gihef quiere contar, y eso se ve ya con claridad en el primer tercio del álbum, ya no quedan demasiadas sorpresas por desvelar en el resto del álbum, menos aún si tenemos en cuenta que está contado como un gran flashback después de dos escenas iniciales que no dejan lugar a la duda sobre el dramático desenlace.

Brahy se suma a las dos grandes características de El crac de 1929, su frialdad y su tono documental, con un dibujo muy realista y detallado. El ilustrador busca un parecido espléndido con los personajes reales que toma prestados el álbum y lo consigue con mucha categoría, porque no es algo que saque de la historia o que afecte negativamente a la narrativa. Lo que se nota en cada página es que Brahy ha disfrutado de una enorme cantidad de documentación para que nada parezca fuera de lugar. Los edificios, el vestuario, el mobiliario urbano, los coches… Todo colabora para que El crac de 1929 sea una brutal inmersión en el momento histórico que describe el relato, y funciona incluso aunque en algunas viñetas el trabajo esté mucho menos cargado de detalles, probablemente porque la carga de trabajo que supone un dibujo de estas características es inmenso y casi inabarcable. Puede que ahí también esté la razón de que los personajes, incluso partiendo de un enorme realismo, sean algo más esquemáticos, aunque igualmente funcionales. Con estos mimbres, Complot se perfila como una serie bastante interesante para los amantes de la historia y de las teorías conspirativas. El crac de 1929 es un muy buen ejemplo de lo que se puede conseguir con un poco de oficio y una buena idea.

Delcourt publicó originalmente Le krach de 1929, primer álbum de Complot, en marzo de 2014. El álbum no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 3 marzo, 2016 por en Cómic, Delcourt, Gihef, Luc Brahy, Norma y etiquetada con , , , .

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