Cómic para todos

‘Capitán Pepinillo. Resurrección’, de David Buceta

cp-comicparatodos-portadaEditorial: Autoedición.

Guión: David Buceta.

Dibujo: David Buceta.

Páginas: 100.

Precio: 5 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Octubre 2015.

Hay que tener mucho valor para convertir a un pepinillo en un superhéroe. Pero mucho valor. Y mucho más para hacerle protagonista de una historia que bebe tan admitida como descaradamente del Batman de Frank Miller como del de Christopher Nolan, y un poquito más en el Robocop de Paul Verhoeven. Pero aparcando cualquier complejo, sea este patrio, de edición o de influencias, lo cierto es que Capitán Pepinillo. Resurrección es uno de esos tebeos que se disfrutan de principio a fin. Sin elevadas aspiraciones, sin pretenden la redefinición del género. ¿Para qué? Entretenimiento puro. Rocambolesco. Y delirante. Si es que el principal personaje femenino se llama Viehn Buenak-Stás, con eso tendría que estar todo dicho, si es que no lo estaba ya viendo a un pepinillo andante que, ojo, además tiene una identidad secreta a pesar de ser el único pepinillo que se pasea por las calles de Villagarcity, que es la ciudad donde acontecen sus rocambolescas aventuras. Y lo más gracioso es que este es un personaje que lleva años planeando por las viñetas de su autor, David Buceta, pero que no ha sido hasta ahora cuando ha encontrado esta su mejor expresión, una historia larga, desternillante por momento y que el único freno que puede tener es un no disimulado aroma a cómic fanzinero que, en realidad, le añade algo de encanto.

Porque, claro, hay que asumir que no es nada fácil abrirse camino en el mercado editorial y probablemente mucho menos si la idea que uno tiene es la de un personaje llamado Capitán Pepinillo. Pero el acierto de Buceta es que su protagonista, por extraño que parezca, encaja en el mundo que le ha creado. Su tono paródico, casi más bien satírico, hace que la violencia que hay en la historia se acepte con mucha más facilidad, y esa narración a través de la televisión (tan milleriana como verhoeveniana, si se admite autoría por igual para el creador de cómics y el cineasta) no sólo contribuye a la fluidez del relato sino que también permite al autor incluir unas cuantas alusiones de humor a la actualidad mediática y social española (aparecen, por ejemplo, la Plaza Belén Esteban o evidentes sosias de comunicadores españoles, como por ejemplo Francisco Marhuenda). Para lo que a priori no deja de ser más que una ocurrencia tan simpática como descabellada, hay que agradecerle a Buceta que le haya creado un universo tan rico en el que moverse, con un background importante y una gran cantidad de posibilidades para seguir desarrollando este título como una franquicia. Además, eso permite un nivel de ácida parodia que contribuye muchísimo a hacer de Capitán Pepinillo una lectura tan divertida.

La enorme locura que es esta obra encuentra reflejo en su dibujo, abiertamente caricaturesco por momentos, pero con instantes que dan la impresión de ser una obra mucho más meditada. Buceta es plenamente consciente, también como dibujante, de lo que supone tener el protagonista que tiene, y no recarga sus dibujos más de lo necesario, haciendo honor también a una forma de hacer cómic más cercana al fanzine, de lo que la obra no reniega en ningún momento, hecho que, de nuevo hay que insistir en ello, le ayuda enormemente a triunfar. Es verdad que eso mismo es una pequeña limitación en el alcance de la obra, pero poco importa cuando la diversión es tan sincera. Y ojo, que eso es lo que se puede decir cuando el autor tiene, con perdón, las narices de poner en los créditos del tebeo que “cualquier parecido con la realidad demostraría que el mundo se ha ido un poco a la mierda”. Ese es el espíritu narrativo, visual y hasta mercantil de un tebeo único y simpático. El Capitán Pepinillo ha tardado años en tener su propio tebeo y, qué demonios, la espera ha merecido la pena. Buceta no va a ganar un premio Eisner por este tebeo, no, ni falta que hace. Pero de frikadas tan brutales como esta también puede vivir el cómic. Larga vida al Capitán Pepinillo y, con el permiso de cierto Caballero Oscuro, que esta Resurrección sea la prueba de que la leyenda renace.

El contenido extra lo forman una introducción del autor, otra de David Braña, un repaso a las anteriores apariciones del Capitán Pepinillo, algunos bocetos y una galería de ilustraciones de Adrián Gutiérrez, Javi de Castro, Gabriel Iglesias, Alberto de Souza, Juan Alarcón, Leanne White, Ángela Curro, Ana Castiñeiras, Sergio Covelo, Lara Torres y Davida. El cómic es una edición numerada de 200 ejemplares que se puede conseguir contactando con el autor a través de la web del Capitán Pepinillo, cuyo enlace es este.

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Esta entrada fue publicada en 2 marzo, 2016 por en Autoedición, David Buceta y etiquetada con , .

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