CÓMIC PARA TODOS

‘Los Invisibles’ 7, de Grant Morrison

los_invisibles_num7_reino_invisibleEditorial: ECC.

Guión: Grant Morrison.

Dibujo: Philip Bond, Warren Pleece, Sean Phillips, Steve Yeowell, Ashley Wood, Steve Parkhouse, Jill Thompson, John Ridgway, Rian Hughes, Paul Johnson, Michael Lark, Chris Weston, The Pander Bros., Cameron Stweart, Mark Buckingham, Dean Ormston, Frank Quitely y Grant Morrison.

Páginas: 288.

Precio: 28,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Grant Morrison siempre se ha caracterizado más por lo enrevesado y arriesgado de sus tebeos, por las enormes cuestiones que plantea en sus historias, por los personajes atrevidos y singulares que desarrolla mucho más que por unos finales antológicos. En Los Invisibles le sucede algo parecido. Su volumen final, el tercero, el que forma el séptimo libro de esta edición, no es lo mejor que tiene que ofrecer la serie. Al contrario, deja una cierta sensación de desconcierto, y no sólo por el hecho de que la numeración original sea decreciente, del 12 al 1, sino porque al final resulta difícil asimilar qué es lo que nos estaba contando el escocés en este tramo de su universo. Quizá hubiera sido mejor dejar la historia al final del sexto libro (aquí, su reseña), o quizá esta última etapa forme parte del sueño que tenía Morrison cuando acometió esta aventura seis años antes de que finalizara y no se sentía del todo cómodo sin ella. El caso es que el final es algo desconcertante, con momentos interesantes pero con un uso excesivo de los saltos de tiempo y de lugar que produce una cierta desconexión en la lectura. Los Invisibles siempre tuvo en realidad esa vocación de retar al lector constantemente para mantener el exigente ritmo narrativo, pero en estos últimos números esa pretensión se coloca algo por encima de la historia y de los personajes.

De alguna manera, se entiende lo que Morrison quiere utilizar como clímax final de la historia, pero las sensaciones no son tan intensas. Quizá el problema está en que los personajes no generan la misma empatía, algo perdidos en la compleja espiral que traza el escocés, más preocupado por la continua sorpresa que por dar una estructura accesible para que cualquier lector consiga engancharse. Invisibles, Iglesia Exterior y División X se van mezclando según pasan las páginas pero sin que la conexión con la historia sea tan fuerte como en los mejores momentos de la serie, los del primer volumen, o los menos exigentes para el lector, que están en el arranque del segundo. Pero desde ahí, Morrison no ha hecho más que complicar todavía más la trama y ni siquiera la cercanía de un final le hizo alejarse un ápice de lo que tenía programado. En ese sentido, Los Invisibles tiene una despedida bastante anticlimática, que sugiere más en su evocadora portada (homenaje absoluto a El séptimo sello, el filme de Ingmar Bergman) que en muchas de las páginas interiores. Siendo además un cierre bastante largo, de doce números y tres arcos argumentales además de un epílogo final, todas estas sensaciones se van acumulando hasta dejar este cierre en una despedida algo fría y de difícil comprensión, sobre todo si no se ha hecho el recorrido completo por este viaje.

Porque, al final, Los Invisibles es un viaje. Uno alucinógeno y extraño, en el espacio y en el tiempo pero también en la evolución de los personajes, pero precisamente por el elevado número de elementos que maneja Morrison es complicado conectar todos los episodios como parte de ese mismo viaje. No ayuda, y es un error que parecía solucionar la serie en su segundo volumen, que el cambio de ilustradores sea constante. Warren Pleece y Phillip Bond se ocupan del primer arco, Sean Philips hace lo propio con el segundo y Frank Quitely, no podía ser otro, cierra la serie con el epílogo, pero el auténtico cierre de la serie reúne nada menos que a catorce ilustradores. Eso complica mucho más el seguimiento de la historia, que pega unos enormes bandazos con cada cambio de dibujante. Si ya era un problema en el primer volumen, cuando la rotación se producía al menos en números completos, mucho más lo es cuando el salto se produce cada par de páginas. Y no es que el nivel sea malo, ni mucho menos, porque la colección de nombres que suma la serie es impresionante, pero esta variedad sólo ayuda al buscado caos en que se suma Los Invisibles. Una obra mastodóntica que tuvo tiempos mejores en anteriores volúmenes y que se despide con una auténtica declaración de intenciones de lo que supuso para el autor.

El volumen incluye los 12 a 1 del tercer volumen de The Invisibles, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre abril de 1999 y junio de 2000. El contenido extra lo forman las portadas de Brian Bolland, unas notas finales de Grant Morrison y dos páginas de bocetos de Frank Quitely.

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