CÓMIC PARA TODOS

‘Riesgo suicida’ 4, de Mike Carey y Elena Casagrande

riesgo-suicida-vol-4-jericoEditorial: Aleta.

Guión: Mike Carey.

Dibujo: Elena Casagrande y Filipe Andrade.

Páginas: 112.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Diciembre 2015.

El cuarto volumen de Riesgo suicida completa lo que ofrecía el tercero (aquí, su reseña). Lógico, claro. Pero al mismo tiempo supone un nuevo punto de partida. ¿Contradictorio? No, la esencia de Riesgo suicida. Aunque la premisa de la serie fuera clara, franca y directa, Mike Carey decidió, o quizá ya lo tenía decidido desde el principio, variar el rumbo casi de inmediato. Y ahora Riesgo suicida es una serie camaleónica, un auténtico reto para el lector que ya no sabe qué esperar del siguiente número. Eso es el elogio más claro que se le puede hacer a una serie impredecible que al mismo tiempo mantiene un nivel de interés sobresaliente gracias a un empleo muy inteligente de recursos que, de no manejarse bien, podrían llegar a ser irritantes, como es el constante cambio de escenario o incluso de personajes centrales. La serie sigue siendo la historia de Leo Winters, un agente de policía que adquiere superpoderes, pero este cuarto volumen, Jericó, tiene como protagonista esencial a su hija Tracey, punto de partida de un fascinante entorno, el que se detalla en el fantástico prólogo de este arco argumental y que tiene un reflejo directo en los aspectos clave de este volumen. ¿Quién iba a pensar al principio que Riesgo suicida iba a ser una historia de tan marcado carácter familiar? Pues no hay más que ver este volumen para comprobarlo.

Se pudo interpretar como una pequeña decepción que Carey quemara los cartuchos iniciales de su planteamiento demasiado pronto, entre el primer (aquí, su reseña) y el segundo volumen (aquí, su reseña) de la serie. Pero ahora parece obvio que era algo bastante bien meditado, porque Riesgo suicida no se conformaba con ser la serie que parecía ser al principio. Carey no ha dudado en hacer evolucionar su serie hasta uno de los títulos de fantasía y ciencia ficción más atractivos del cómic actual, que juega adecuadamente con esos dos campos, que presenta una narrativa diferente e inteligente (un primer número aparentemente independiente del resto de cada volumen que a la vez se puede entender como un prólogo imprescindible), y que va evolucionando sus personajes de maneras insospechadas, jugando con dobles y hasta triples personalidades que se van solapando y combinando. Jericó utiliza escenarios de fantasía y escenarios virtuales, pero sobre todo trata sobre la identidad, algo que siempre le ha gustado mucho al autor y que ahora mismo parece ser la base de Riesgo suicida, algo que parece que tendrá continuidad a tenor del espléndido cliffhanger con el que se cierra esta entrega, el habitual recurso con el que Carey incita al lector a desear con mucha intensidad que la serie siga adelante cuanto antes.

Hay pocas dudas de que el dibujo de Elena Casagrande es perfecto para este tipo de tebeo, pero no se puede empezar a hablar de este cuarto volumen sin destacar el deslumbrante estilo que aporta a la serie Filipe Andrade, en un fantasioso capítulo que se adecua como anillo al dedo a sus capacidades. Con semejante puerta de reingreso a la serie, y por mucho que sea una clarísima ruptura con el trazo de la ilustradora principal, ya es imposible no adentrarse con placer en Jericó. Casangrande, en todo caso, no tardo en retomar el control de la serie con un dibujo preciso y detallado, que juega francamente bien con el cambiante escenario de la historia y que sabe sacar partido a las diferentes personalidades de sus personajes, explorando sus emociones a través de sus rostros. Y eso que la propia historia invitaba a cualquier ilustrador a dejarse llevar simplemente por la espectacularidad de cada secuencia, pero Casagrande va mucho más allá. El trabajo de la ilustradora es la guinda para una serie que no para de crecer, en su nivel y en su intensidad, ampliando un universo sobre el que todavía quedan pendientes muchas respuestas pero cuyo entretenimiento es cada vez más intenso. Allá donde nos lleven Carey y Casagrande en Riesgo suicida, ahora mismo parece seguro que será un lugar interesante.

El volumen incluye los números 14 a 17 de Suicide Risk, publicados originalmente por Boom! Studios entre junio y septiembre de 2014. El único contenido extra son las portadas originales de Stephanie Hans y el desarrollo de una página de Elena Casagrande.

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Esta entrada fue publicada en 25 febrero, 2016 por en Aleta, Boom!, Cómic, Elena Casagrande, Filipe Andrade, Mike Carey y etiquetada con , , , .

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