Cómic para todos

Entrevista con Alberto Jiménez Alburquerque sobre ‘La carta 44’

Entrevista_AlbertoAdemás del trabajo que le está asentado en las grandes, Charles Soule nos está dejando una pequeña gran joya, La carta 44 (aquí, reseña de su primer volumen), una serie de ciencia ficción que combina una misión en el espacio con una apasionante intriga política y que está dibujando el madrileño Alberto Jiménez Alburquerque. En España acaba de publicar el segundo volumen (aquí, su reseña), y nos hemos vuelto locos leyéndolo, así que hemos querido hablar con el artista para que nos hable de la serie, de cómo le llegó la oportunidad de hacerla, de qué es lo más complicado le resulta, de cuáles son sus personajes favoritos y de su relación de trabajo con Soule. Y esto es lo que os mostramos de ese pequeño y amistoso interrogatorio que le hicimos…

Cuéntame cómo llegaste a Oni Press para hacer La carta 44

Llegué a Oni por un viaje que hice a Estados Unidos a casa de un compañero dibujante, que me invitó a conocer su casa y su estudio. Ese dibujante es Steve Lieber, el de Whiteout, también Superior Foes of Spider-Man, últimamente es lo más conocido que ha hecho. Me invitó a pasar un tiempo en su casa y a conocer a la gente de su estudio en Portland, y coincidió con la celebración del festival de cómic de Seattle, la Emerald City. Fuimos para allá y Steve me dijo que fuera a ver a los editores de Oni. Yo no conocía la editorial, la verdad, él me comentó que era una editorial muy respetada aunque fuera muy pequeñita, y que fuera a verlos, a ver qué me decían. Me acerqué con mi carpeta, le enseñé mi portafolio a en este caso Jill Beaton, que es la editora del primer arco de Carta. Y bueno, le gustó lo que vio en la carpeta y me dijo que me escribiría un mail para mandarme un proyecto, y el proyecto que me mandó fue La carta 44 directamente. Yo estaba casi sin curro, estaba terminando Ella en el mercado francés y buscaba proyectos. Bueno, buscaba proyectos no, me llegó este proyecto. Tienes que decir que sí. La historia es un poco rocambolesca pero es un poco lo de siempre, ir a un festival, conocer editores, conocer gente y enseñar tu carpeta.

¿Juega algún papel en esa historia Charles Soule? ¿Sabes si dio su aprobación a que tú fueras el dibujante de La carta 44?

Yo en un primer momento sólo tuve contacto con Oni, con Jill y con la gente de Oni en principio. En el festival a Charles no le conocí. Más adelante ya, cuando me propusieron el proyecto y me pidieron que hiciera algún diseño de personajes y una página de prueba, supongo que eso le llegaría a Charles, claro. Digo yo, porque el proyecto ya estaba aprobado por Oni, lo único que estaban era a falta de encontrar dibujante. Quiero pensar que sí, y por lo que él me ha comentado, que vio el trabajo y le gustó

¿Cómo es el trabajo con él? ¿Te manda guiones cerrados o tienes la oportunidad de debatir con él hacia dónde va a ir la serie…?

Me manda guiones acabados, pero siempre deja lugar al diálogo, siempre me ha dicho “si ves algo que puede funcionar mejor me lo comentas y lo arreglamos”. Y al revés, claro, yo le he dicho “oye, si ves algo en los storyboards que no te parezca que cuadre o que se puede resolver mejor me lo dices y lo arreglamos”. Al principio siempre cuesta un poco más, hay un periodo de adaptación, pero ahora ya, después de más de tres años que llevamos trabajando juntos, es bastante sencillo, nos entendemos bastante bien. La verdad es que no he tenido grandes enfrentamientos, no he tenido problemas de visión, por decirlo así.

En la serie hay dos escenarios muy claros, uno político en la Tierra y otro más fantástico en el espacio. ¿Con cuál de los dos disfrutas más? ¿Y cuál de ellos te supone un mayor reto?

Hombre, retos son los dos, la verdad, porque cada parte de la historia tiene su complicación. Es muy complicado dibujar escenas espaciales que reflejen lo que quieres reflejar, que no sea ciencia ficción loca de naves espaciales modernas y velocidad luz sino algo más real. Cuando estábamos en Angoulême, él decía que era el espacio de verdad. Es esa historia de reflejar lo que pasa sin perder tampoco la parte asombrosa de hacer un viaje de millones de kilómetros, encontrar alienígenas y demás. Y luego, en la parte de la Tierra, está la complejidad de dibujar las escenas de acción, hay muchas sobre todo en el segundo tomo, pero sobre todo las escenas de conversación, de intriga política, de señores con traje. La complejidad de no hacer aburridas esas escenas para mí es un reto, claro. ¿Qué me resulta más difícil? Pues no lo sé, la verdad, según el día, hay días que una y hay días que otra. Como mejor me lo paso dibujando probablemente sea con las escenas de gravedad cero en el espacio, porque te da mucha libertad para jugar con los personajes. No es un tebeo de superhéroes, pero hay oportunidad de meter poses un poco más superheroicas, hacer pequeños guiños… La gravedad cero es muy divertida de dibujar, y tiene que ser muy divertida de experimentar, claro.

Hasta tienes una escena de sexo en gravedad cero en el primer tomo, sí…

Sí, sí, y acabo de dibujar otra para el número 23, que sale ahora en Estados Unidos, menos potente vamos a decir, y hay alguna otra preparada, ya se verá… Sí, también es un poco la vida cotidiana. Son astronautas y no dejan de ser personas. El sexo es algo que forma parte de los seres humanos y la gente que está en el espacio, encerrados siete años en una nave espacial, pues imagínate, también necesitan vías de escape. Hay de todo.

Me has hablado ya de esas escenas dialogadas, hay muchísimas, tienes hasta un discurso presidencial. Cuando recibes un guión con escenas así, ¿qué es lo que piensas? ¿Cómo lo afrontas para no caer en la monotonía?

Primero lloro un poco (risas). Y luego me pongo ya a pensar en cómo podemos solucionar esto. Creo que Charles es consciente de que son escenas con mucho diálogo, y creo que en sus guiones intenta ayudar un poco para que no sean escenas con quince mil viñetas, sino que intenta darte soluciones para que tú te sientas cómodo. A la hora de planteármelas, la cámara, mover la cámara, que tenga sentido, que se entienda. Una de las cosas que siempre tengo en mente es intentar que se entienda la escena sin necesidad de diálogo, pero claro, en grandes monólogos entender lo que está pasando es imposible, porque es un señor que está hablando. Entonces, simplemente mover la cámara para que el lector no se aburra, no se quede siempre en el mismo punto de vista, en el mismo plano, y mover la cámara con un sentido, claro, no hacer cosas extremadamente raras porque creo que no pegan con la historia. No me parecería muy normal tener un plano hipercontrapicado en una escena de diálogo entre dos personas cuando no hay una tensión demasiado potente. Son cosas de narrativa que pueden resultar un poco tediosas a la hora de explicarlas pero que intento resolver lo mejor posible.

Cuando te he preguntado por los retos, pensé que igual mencionabas los escenarios reales, como el Despacho Oval, que imagino que utilizas imágenes de referencia para hacerlos. No sé si eso, utilizar fotografías y que sean lugares de los que no te puedes escapar, puede ser lo más monótono de una serie de estas características…

Por un lado, te deja poco lugar a la improvisación, porque ya existen. Por otro lado, como ya existen, te ahorras todo el trabajo de diseño. Gracias a Internet, ahora es muy fácil encontrar referencias para dibujar el Despacho Oval. Y dibujar el Despacho Oval no es nada fácil, porque es oval, es todo curvo y es muy complicado. Pero gracias a las fotografías siempre te va a resultar un poco más sencillo. Yo creo que ayuda, siempre ayuda tener escenarios reales, porque también te anclan el tebeo en la realidad, no te dejan irte demasiado. Si de repente el presidente de los Estados Unidos en vez de en el Despacho Oval estuviera en otro sitio como base, pues igual perdería un poco de verosimilitud. No me resulta demasiado tedioso dibujar escenarios reales.

Y en cuanto a los diseños de todo lo que es más fantásticos, ¿tienes libertad absoluta para dibujar lo que tienes en la cabeza o las indicaciones de Soule te dirigen un poco más?

Libertad absoluta no, porque si tuviera libertad absoluta me hubiera ido a la velocidad de la luz y cosas de esas… Charles tiene las cosas muy claras en la cabeza y siempre me ha dado unas notas para guiarme, aunque siempre te da libertad, para no salirte de ciertas cosas. Aparte, tiene contactos en la NASA que le proporcionan referencias y cosas que a lo mejor están en proyecto ahora mismo, están desarrollándose, pero que todavía no están en uso y entonces lo nuestro es un poco la evolución de esas cosas que están en proyecto. Dentro de eso, luego me dice que con eso haga lo que quiera. Entonces, yo hago mis bocetos y entre todos elegimos uno. Es un poco como lo de los guiones que hablábamos antes, es un toma y daca, con unas normas vamos a decir.

Aunque no es una serie de ciencia ficción espacial pura, en esa parte hay muchos efectos visuales. ¿Eso es trabajo a lápiz o hay ordenador de por medio?

Yo de momento lo hago todo a mano. Estoy trabajando todo en analógico. No me he pasado al digital. No lo descarto, ¿eh?, es posible que dentro de algún tiempo me pase al digital, no lo sé, pero de momento es todo a mano.

A los dibujantes os gusta mucho meter guiños simpáticos, en tu caso aquí por ejemplo la aparición de Queen. ¿Te dejan hacer esas cosas, las pactas con el editor o con el escritor, hay algún otro cameo oculto o algún detalle que nos hayamos perdido…?

El de Queen estaba en el guión. Era una banda tributo a Queen y yo lo que hice fue dibujar a Queen directamente, no fue pactado… Todas las bandas tributo intentan imitar a las bandas originales. Yo lo que hice fue coger una fotografía de Queen como referencia y la utilicé. A partir de ahí, lo que se ha ido desarrollando es que en el mundo de La carta 44 la banda de Queen todavía sigue junta y Freddie Mercury está vivo. Me resultó divertido, la verdad. En el número que estoy dibujando ahora va a haber otro, y en este sí que he tenido yo un poco más que ver, porque he cambiado un poco el personaje… Pero vamos, ya lo veréis… Es bastante divertido.

Quédate con un personaje. ¿Cuál es el que más te gusta de toda la serie?

Es muy difícil, ¿eh…? Esa es una pregunta muy complicada… No lo sé, tengo muchos personajes favoritos. Es que cada personaje es muy diferente. Para dibujarlo, me gusta Manesh, me mola jugar con el bigote y el pelo, las cejas pobladas, es muy divertido. Me lo paso muy bien con Willett también, porque es un poco cabra loca, es un poco antihéroe, y eso siempre me ha resultado muy atractivo. No sé, cada personaje tiene su cosa, es que no puedes elegir entre tus niños.

Soule no lleva muchos años en la industria, pero ya ha escrito entre otros muchos personajes a Batman, Superman, Wonder Woman, Daredevil, Lobezno, Hulka y también Star Wars… ¿Cuántas veces le has dicho que te llame para dibujar superhéroes…?

Ninguna.

¿No se lo has dicho…? No me lo puedo creer…

No, todavía no. El otro día, en Angoulême estuvimos hablando sobre qué iba a pasar después de terminar la serie. Dijimos que ya hablaríamos, porque ya veremos cómo terminamos, igual acabamos quemados el uno del otro después de cuatro o cinco años trabajando juntos, no lo sé. Una vez terminemos ya se verá. Nunca le he preguntado o le he pedido que me meta en Marvel o DC, o cosas así. Primero, me da bastante vergüenza, es pedir favores y pones a la gente en un apuro. Si sale de él y me dice “te voy a presentar a un editor en Marvel”, yo encantadísimo, claro, pero decirle “mira, Charles, que me metas en Marvel” a mí eso me da vergüenza. Antes que hacer eso, me voy a los festivales con mi carpeta debajo del brazo y voy detrás de ellos para acosarlos de mala manera. Estuvimos hablando y, bueno, ya se verá cuando acabemos La carta. De momento, yo me centro en esto, que todavía me queda por lo menos un año de trabajo, que no es poco, y luego cuando acabe ya me plantearé a ver.

¿Cogiste La carta 44 pensando que podría ser tu gran oportunidad para dar ese salto a las grandes editoriales americanas?

Sí, la verdad es que me lo tomé así. Yo creo que hay escalones dentro de la industria. Hay dos formas de llegar a las independientes como Oni. Una es empezar por las pequeñas para intentar saltar a las grandes y otra es venir de las grandes y llegar a las pequeñas para hacer lo que tú quieras. En mi caso al principio yo me lo tomé como un primer paso, un primer escalón para entrar en el mercado americano, una forma de demostrar a los editores que cumples con las fechas de entrega, que eres capaz de trabajar en la industria americana, que conoces el mercado, que cumples, que eso es muy importante. Y aparte de eso, es que este es un proyecto muy atractivo, con lo que era una oportunidad de decir “estoy aquí”. No sé si me servirá para cuando empiece a buscar, pero bueno, parece que a la gente sí que le gusta Carta, que hay gente que la conoce. Cuando me ponga a buscar trabajo cuando esto acabe ya te contaré si me ha servido o no como primer escalón, ya veremos.

Ya tenemos dos volúmenes de la serie publicados en España. ¿Cuál es el plan de la serie y qué podemos esperar de los próximos números?

¿Quieres que te haga spoilers…? (risas) Uf, es complicado… Es que el plan tú no te imaginas por dónde va a salir… Lees el primer tomo y dice “uf, a ver por dónde nos lleva”, vas al segundo y dices “no me lo esperaba, esto no era lo que yo tenía en mente”, y en el tercero pasa un poco parecido y dices “¿esto qué es?”. No hacer spoilers de lo que va a pasar es complicado. Hombre, esto ha salido ya en Estados Unidos y el que siga la grapa la historia más o menos ya la conoce pero algo que se puede decir y que no va a spoilear demasiado es que en el tercer volumen estalla la Tercera Guerra Mundial y vamos a ver lo que son las consecuencias de todo ello. Eso por la parte de la Tierra, en la parte del espacio no te puedo decir nada porque como te diga algo lo peto…

¿Y aparte de La carta 44 tienes algún otro proyecto en cartera?

Pues acabo de terminar una miniserie de cuatro números para Dark Horse con el guionista Paul Tobin que se llama Mystery Girl. En Estados Unidos salió el número tres en este mes de febrero, el número cuatro saldrá el mes que viene. Aparte de eso estoy pendiente de terminar unas páginas para un álbum francés, para Glénat, que a ver cuándo tengo un ratillo para acabarlo y de momento ya está, que ya está bien, ya no me da más la vida…

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Esta entrada fue publicada en 24 febrero, 2016 por en Alberto Jiménez Albuquerque, Entrevista, Norma y etiquetada con , , .

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