Cómic para todos

‘Natacha’ 4, de François Whaltéry

portada-frontal-natacha-4Editorial: Dolmen.

Guión: François Whaltéry, Marc Wasterlain y Mittéï .

Dibujo: François Whaltéry, Will y Laudec.

Páginas: 160.

Precio: 29,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Lo más asombroso de Natacha es su carácter camaleónico. Asombroso porque el punto de partida es una azafata de vuelo que, en su diseño, puede ser (mal)interpretado como un modelo sexista e incluso machista, pero el espectacular dibujo de François Walthéry unido al trabajo de sus guionistas por encontrar escenarios muy diferentes entre sí para cada álbum hace que estemos ante una serie modélica del cómic francobelga que proporciona un enorme disfrute con cada historia. Lo hace en las más arriesgadas, como en la que abre este libro, La isla del ultramundo, que coloca a Natacha y Walter en un lugar abandonado, sobreviviendo como pueden durante un larguísimo periodo de tiempo por sus propios medios y después de un accidente de avión. Y lo hace también en aquellas que buscan un terreno más confortable, el de La gran apuesta y Los calzones de hierro, la historia en dos partes en la que Whalthéry y Mítteï recuperan a los abuelos de Natacha y Walter a los que ya vimos en La azafata y La Mona Lisa, incluido en el tercer libro de esta edición en español (aquí, su reseña). Quizá entre el riesgo y la recuperación de algo que funciona este no sea el mejor volumen para entrar en el mundo de Natacha, pero para quienes hayan pasado ya por todos los álbumes anteriores este sigue siendo una auténtica delicia.

Si bien el de Natacha es un universo en el que cada álbum parece ir por libre, los tres que conforman este libro tienen una interesante cohesión. Primero, por recuperar el concepto de La azafata y La Mona Lisa, pero también por el hecho de que en los interludios de esa historia en el presente se recuerda lo acontecido en La isla del ultramundo. Lo cierto es que esa es la historia más rompedora para la continuidad de Natacha, porque engloba un periodo de tiempo muy prolongado, y sobre todo crea una variedad de situaciones que ayudan a crear esa complicada y divertida relación entre Natacha y Walter. Y eso que Walthéry y Marc Wasterlain, guionista del primer álbum, crean ahí una historia tremendamente alocada y en la que se corre el riesgo de pensar que su principal excusa es mostrar a Natacha con la menor cantidad de ropa posible, casi como una evolución del cliché de la Jungle Girl. Esa arriesgada línea hace de este álbum uno de los más discutibles de la serie, aunque igualmente divertido, y también se puede sacar la misma conclusión de la comparación con los otros dos de este cuarto volumen, que recuperan el mejor tono de la franquicia, incluso en los dos tiempos del relato, tanto con Natacha y Walter en el presente como con sus abuelos en el pasado, con una preciosa historia que supone todo un homenaje a la aviación más clásica y también a Julio Verne.

El indudable acierto de Natacha está en el formidable dibujo de Walthéry, que creó un personaje femenino tan atractivo como fuerte, y eso es lo que hace que sea tan fácil jugar con ella en escenas de acción, de conversación e incluso en las eróticamente juguetonas, siempre de un modo muy ligero para que la serie no deje de ser un divertimento para todos los públicos, pero con un dominio de la vertiente más cómica y cartoon de la anatomía que mejora el resultado de cada historia. En los álbumes que incluye este libro, Walthéry se deja ayudar en los fondos para centrarse en los personajes. Will hace los selváticos de La isla del ultramundo y Laudec se encarga de la enorme diversidad geográfica de la que se hace gala en La gran apuesta y Los calzones de hierro. Sobre todo en estos dos últimos, esa apuesta enriquece muchísimo el resultado final. Natacha es, además, un personaje entrañablemente intemporal y su riqueza no deja de crecer con cada nueva historia. Decir a estas alturas que Natacha no es sólo una azafata, además de una obviedad para quienes conozcan al personaje, es quedarse corto. Natacha es un tebeo de aventuras terriblemente simpático y entretenido que además sabe moverse francamente bien entre los homenajes, los cameos, la fantasía y la realidad, con capacidad para la comedia pero también para el drama.

El volumen incluye los álbumes L’île d’outre-monde, Les Culottes de fer y Les Nomades du ciel, publicados originalmente por Dupuis en 1984, 1985 y 1986. El contenido extra son las portadas  originales, diversas ilustraciones y fotografías y textos sobre el creador del personae, François Whaltéry.

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Esta entrada fue publicada en 22 febrero, 2016 por en Cómic, Dolmen, François Whaltéry, Laudec, Marc Wasterlain, Mittéi, Will y etiquetada con , .

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