CÓMIC PARA TODOS

‘Fábulas. Edición de lujo’ 8, de Bill Willingham y Mark Buckingham

Fábulas_deluxe_8Editorial: ECC.

Guión: Bill Willingham.

Dibujo: Mark Buckingham.

Páginas: 232.

Precio: 22,50 euros.

Presentación: Cartoné con sobrecubierta.

Publicación: Noviembre 2015.

Hay dos formas de entender El buen príncipe, el arco argumental que recoge este octavo volumen de la edición de lujo de Fábulas. Por un lado, es la forma de Bill WIllingham de hacer justicia a uno de los personajes secundarios más queridos por todos los lectores, Papamoscas, al que somete a una evolución enorme, cambiando completamente su papel. Ese es el lado positivo de este volumen. ¿El negativo? Hay un cierto cansancio en la serie, palpable y a veces notable. No hay demasiadas sorpresas en estos números, más allá de seguir disfrutando con lo que Fábulas viene ofreciendo desde el principio, una visión adulta y sumamente entretenida de los personajes de los cuentos viviendo fuera de su reino imaginario como si fueran personas de carne y hueso, con una evolución muy diferente a la que proponen esos mismos relatos de los que Willingham les ha capturado, muy bien dibujada por un formidable Mark Buckingham, claramente el mejor ilustrador posible para esta franquicia. No es que El buen príncipe defraude, es, simplemente, que hemos visto a Willingham y Buckingham dar mucho más de sí. Aquí, cumplen con el Papamoscas, pero la historia no deja de ser una huida hacia adelante que no trastoca demasiado los fundamentos del escenario y que, probablemente por esa razón, no necesita de los personajes principales.

Tampoco es cuestión de negar la habilidad de Willingham como escritor. El buen príncipe está bien llevada, bien narrada, con momentos puntuales muy interesantes, pero se nota que hay una decisión consciente de no abandonar demasiado las zonas de confort de Fábulas. Por eso el ritmo es tan lento en ocasiones, y muchos de los sucesos que van teniendo lugar en sus páginas, aparentemente trascendentes, en realidad no tienen demasiada enjundia para llegar al final del relato. Willingham deja las piezas muy a la vista, y eso merma la capacidad de sorpresa. Sigue siendo un relato muy propio de Fábulas, pero lo que se echa en falta esa capacidad de sorprender con las versiones de estos personajes de toda la vida, que es el auténtico picante que ofrece Willingham desde el inicio de la serie, cinco años antes de los números que forman este octavo volumen. La introducción de Lancelot y la transformación de Papamoscas suponen algunos de los elementos más interesantes del guión de este arco argumental, que desaprovecha algunos personajes como Caperucita y que, en el fondo, se mueve sin un villano a la altura. El descubrimiento de la identidad del Adversario, de hecho, puede marcar ese punto de inflexión en la serie que ha llevado a la cierta rutina que se alcanza aquí, incluso aunque ese término sea demasiado duro viendo la diversión que sí ofrece.

Mucha, en realidad, parte de las premisas básicas de Fábulas y del gran trabajo de Buckingham. Sus dibujos, fusión entre un clasicismo casi academicista y una espléndida narrativa que bebe de autores tan dispares como Jack Kirby o Alan Davis, sobresalen de una forma espectacular cuando son muchos los personajes que pueblan las viñetas, incluso sin necesidad de que estas tengan un gran tamaño. Buckingham sabe imprimir el aire de cuento clásico que necesitan algunos momentos de la historia, la armadura que porta Papamoscas es el más notable de El buen príncipe, pero también el aire de modernidad que requiere la parte de las fábulas entre los mundanos, y esa mezcla es lo que hace su estilo tan irresistible y tan ideal para esta serie. Si a eso añadimos el siempre placentero ejercicio de ver los marcos de fantasía que diseña para las páginas, la receta no puede ser más satisfactoria. A falta de grandes innovaciones en el relato, la admiración que provoca el trabajo del ilustrador hace que Fábulas siga siendo una lectura deliciosa, incluso asumiendo que en estos número estamos en uno de los momentos menos brillantes de la serie. No hay que perder de vista tampoco que lo peor que pueda ofrecer Willingham es, probablemente, mejor de lo que pueden ofrecer otros autores en su cénit, así que Fábulas sigue siendo un relato que merece la pena.

El volumen incluye los números 60 a 63 y 65 a 69 de Fables, publicados originalmente por DC Comics entre junio de 2007 y mayo de 2008. El contenido extra lo forman las portadas originales de James Jean, una introducción de Taram Killam y un portafolio de bocetos y diseños de Mark Buckingham.

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Esta entrada fue publicada en 22 febrero, 2016 por en Bill Willingham, Cómic, ECC, Fábulas, Mark Buckingham, Vertigo y etiquetada con , , , .

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