CÓMIC PARA TODOS

‘La Luna al revés’, de Blutch

01203455101_gEditorial: Norma.

Guión: Blutch.

Dibujo: Blutch.

Páginas: 56.

Precio: 17 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

La enigmática portada de La Luna al revés, un auténtico galimatías visual, un compendio de cosas aparentemente ajenas entre sí, es probablemente la mejor definición de la nueva obra del inclasificable Blutch. La sinopsis nos habla de una empresa que, en un futuro no muy lejano, controla el mundo del cómic y prepara una obra definitiva que todo el mundo espera con ansia, significativamente titulada como Nuevo Nuevo Testamento. Y eso se ve en esta psicodélica, surrealista y extraña historia. También se ve una sátira incisiva y mordaz. Pero sobre todo La Luna al revés es un tebeo complejo de leer, desprovisto de linealidades clásicas o de personajes arquetípicos y que entronca mucho más con corrientes artísticas elevadas que con el mismo mercado del cómic actual, por mucho que ese sea tanto su medio de expresión como su objeto de análisis. Su atractivo estilo visual, muy cercano al cómic underground norteamericano, es un gancho indiscutible, pero Blutch busca mucho más que convencer con sus viñetas. Lo que quiere, y si lo consigue es algo que tendrá que decidir cada lector, es despertar mentes adormecidas y abrir el espectro narrativo a historias que superen lo cotidiano y jueguen con las fronteras del espacio y del tiempo de manera incluso ininteligible. Un cómic complejo, pero rico precisamente por ello.

Dada esa complejidad, no es fácil determinar con rotundidad si estamos ante una obra genial o ante una pretenciosa. Y probablemente sea ambas cosas. Blutch no escribe para cualquier lector, y pide mucho. Su sátira es la primera compensación que ofrece, brillante desde la misma escena inicial, en la que denuncia el papel cosificado de la mujer en la sociedad de la imagen. O en la siguiente, en la que lanza un demoledor ataque contra el mercado de trabajo contemporáneo. A partir de ahí, precisamente cuando el foco cambia de personaje, es cuando La Luna al revés hace honor a su título y se enrevesa hasta extremos no siempre asimilables, jugando con una narración doble o incluso más compleja. Es inevitable sentir una notable fascinación por el mundo que describe Blutch, por las asombrosas rarezas con las que puebla este mundo futuro, pero al mismo tiempo es igualmente palpable el elitismo que desprende su narración, alejándose de una percepción siquiera intuitiva de lo que está plasmando, una que, por cierto, sí se puede ver en las primeras secuencias pero que se va diluyendo a medida que Blutch va introduciéndose en un universo cada vez más extraño y singular, casi heredero de las vanguardias que asaltaron el arte en el siglo XX y que todavía hoy siguen manifestando una notable influencia en la narrativa contemporánea.

No es La Luna al revés una obra fácil de asimilar desde su propuesta narrativa, aunque sí se puede decir que es mucho más accesible desde su dibujo. Blutch, pseudónimo de Christian Hincker, se manifiesta como un artista camaleónico, no sólo en las páginas de este álbum sino con respecto a obras anteriores. Sus personajes son carismáticos y atrevidos; su trazo, cambiante y adaptable a lo que cada escena quiere representar dentro del elevado conjunto que supone esta obra; y su color, espléndido, porque asume con sus fluctuaciones el escenario surrealista que se está planteando al lector. Blutch es, en cierta manera, un artista mucho más accesible como ilustrador que como escritor, y por eso se concede escenas en las que es su pericia con los lápices, clásicas hasta el extremo en su técnica, la que sostiene toda la responsabilidad de transmitir lo que sucede, tanto en escenas sin diálogo (la más clara está en su cuarta página, cuando el hombre asimila el comportamiento del perro) como en metáforas evidentes, también para explorar la sexualidad que subyace en la obra. La Luna al revés es un tebeo abierto a interpretaciones y disfrutes muy variados. Esa es su grandeza. Su peligro, el ser malinterpretada o incluso incomprendida. Pero cuando se apuesta por una narrativa de esta naturaleza, ese es un riesgo calculado e incluso asumido.

Dargaud publicó originalmente Lune l’envers en enero de 2014. El álbum no tiene contenido extra.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 18 febrero, 2016 por en Blutch, Cómic, Dargaud, Norma y etiquetada con , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 236 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: