Cómic para todos

‘Doggy Bags’ 2, de RUN, Antoine Ozanam, Guillaume Singuelin, Kieran y Mathieu Bablet

Portada_DoggyBags2Editorial: Dibbuks.

Guión: RUN y Antoine Ozanam.

Dibujo: Guillaume Singuelin, Kieran y Mathieu Bablet.

Páginas: 112.

Precio: 14 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Febrero 2016.

Lo gamberro no pasa de moda. Y Doggy Bags es gamberro. Mucho. El concepto que ya se mostraba en el primer volumen de la serie (aquí, su reseña) es sencillo: historias violentas, salvajes, propias de la serie B y casi de la serie Z, una macarrada en toda regla de esas que buscan diversión en la violencia desatada. RUN, ideólogo de este invento, se reserva de nuevo una historia en este número y ofrece a otros autores el espacio para se explayen en estos placeres culpables, en estos festines de incontrolable y de la sangre, en sus historias de premisas descabelladas o asombrosamente reales. ¿Y qué es lo mejor de todo esto? Que funciona. Que nadie espere ver aquí historias con potencial para ganar un premio Eisner, pero sí relatos divertidos como ellos solos, desmadrados y extremos. Uno es una fantasía completa, otro parte de una situación real y el mito que rodea al escenario y el tercero es, pásmense todos los lectores, una historia real, como se explica en el texto que cierra ese segmento. Doggy Bags es al thriller de acción lo que En los límites de la realidad o Cuentos asombrosos a la ficción televisiva fantástica. El concepto es una delicia. ¿Cómo no disfrutar con él cuando se nota que los autores se lo han pasado tan bien? Es un viaje que roza el absurdo, ¿pero a quién no le gusta traspasar los límites de vez en cuando?

Elwood and the 40 Freak Bitches, escrita por Antoine Ozanam y dibujada por Kieran, es la más extensa de las tres historias que contiene este segundo volumen de Doggy Bags. En las dos primeras viñetas ya muestra a una mujer en una postura abiertamente sexual y a la misma con la cabeza reventada por un palazo. Imposible entrar de una manera más salvaje en una historia que invita a pensar que hay una especie de conquista alienígena sexual que sólo un tipo cualquiera es capaz de ver con claridad. Es, dicho de otra manera la versión cutre y sanguinolenta de Species, aquella película de Roger Donaldson de 1995, pero con un matiz importante: su narración en primera persona. Ozanam hace que su delirante propuesta se cuenta como cualquiera clásica historia de género negro, y de esa manera tan sencilla consigue que no haya ninguna duda sobre la salud mental del protagonista, validando así su violenta cruzada contra esas mujeres imposiblemente sexuales y atractivas, con sus delirantes explicaciones sobre la soledad del hombre feo. El gran dibujo de Kieran, lo mejor de esta entrega, con su magnífico color para ambientar, completa el divertidísimo viaje que nos propone Ozanam, que, con su gran final, abre la puerta a que este sea un universo que no se quede sólo en estas páginas.

The Border es la historia que se reserva RUN, dibujada por Guillaume Singelin, ambos presentes en solitario en el primer volumen de la serie y aquí trabajando juntos para dar forma al más polémico de los tres relatos. Al final se ve que todo forma parte de una broma mucho mayor, macabra y fantástica, pero durante muchas páginas los autores nos transportan a la frontera entre México y Estados Unidos de la mano de un grupo que se siente en la obligación de protegerla de la invasión de inmigrantes. ¿Cómo? A disparos, por supuesto, honrando ideas lindantes con el fascismo. Y disfrutando con ello, claro está. La evolución de la historia es, en todo caso, tronchante, puro humor negro. Y el dibujo de Singelin, tan atractivamente sucio como el fondo de la historia. El propio RUN cierra el libro, con dibujo de Mathieu Bablet, en Vuelo Express 666, uno de los mayores baños de sangre que se han visto en el cómic en los últimos años. Son muy pocas las viñetas que no están teñidas de rojo para contar, y ahí está lo singular, la historia real del volumen, la de un tipo que quería ser piloto y que la emprendió a golpes y disparos con los tripulantes de un avión comercial con los dos martillos y el rifle de pesca submarina que consiguió subir camuflados al aparato. Encontrar sentido narrativo a esa locura no es fácil y RUN lo consigue. Lo mismo que logra Doggy Bags en todos sus segmentos.

Ankama publicó originalmente el segundo volumen de Doggybags en abril de 2012. El único contenido extra es una introducción de RUN.

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Esta entrada fue publicada en 16 febrero, 2016 por en Ankama, Antoine Ozanam, Cómic, Dibbuks, Guillaume Singelin, Kieran, Mathieu Bablet, RUN y etiquetada con , , , , , .

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