CÓMIC PARA TODOS

‘Gotham Central’ 3, de Ed Brubaker, Greg Rucka y Michael Lark

gotham_central_patrulla_infiernoEditorial: ECC.

Guión: Ed Brubaker y Greg Rucka.

Dibujo: Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander.

Páginas: 224.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2015.

No importa cuántos años pasen, cuántas historias se hayan publicado ya de una temática similar o cuántas relecturas se hagan de Gotham Central, la serie de Grek Rucka y Ed Brubaker sigue siendo espléndida. Y con las historias que se incluyen en este tercer volumen, hay que darle más mérito a Rucka que a Brubaker, porque el segundo apenas se encarga de una historia de dos números que coloca a Catwoman en el centro de una investigación. También es verdad que Rucka se quedó con lo más interesante del cuerpo de policía de Gotham, la pareja que forman Renée Montoya y Crispus Allen, eje de casi todo lo esencial que hay en la serie, y eso le permite sobresalir algo más en sus historias que Brubaker con las suyas, pero la elección del tono es tan perfecta y la genialidad de ambos autores es tan impresionante que hay que fijarse en los créditos para saber si es uno o es otro quien nos está introduciendo de una forma tan sensacional en el funcionamiento de las fuerzas del orden en la ciudad de Batman, al que ambos utilizan como una fuerza misteriosa que siempre está aunque no aparezca, que se cuela en las conversaciones, en las decisiones estratégicas, en la percepción que la gente tiene del cuerpo de policía y en las vidas mismas de sus agentes y detectives. Ricka y Brubaker, de nuevo hay que insistir en ello, llevaron Canción triste de Hill Street a Gotham. Y eso no tiene precio.

Llegados a este punto de la serie, el tercer año ya de su publicación, parece evidente que su principal acierto está en la continuidad, en un tono, en unas sensaciones generales que impregnan cada uno de sus arcos argumentales. La gran historia para la posteridad, Media vida, ya se leyó en el primer libro (aquí, su reseña). Y no quiere decir eso que estas historias no sean buena o no se puedan leer por separado con el mismo agrado, sino que la labor de Rucka y Brubaker es una carrera de fondo. Corrigan, por ejemplo, coloca a Montoya y Allen en un tiroteo y en el negocio que hace un agente con pruebas de crímenes cometidos por villanos célebres. Luces apagadas es, por encima de todo, una disputa política y personal, la del nuevo comisario contra el alcalde y contra Batman, por separado, por quitar la Batseñal de la azotea de la comisaría. Y Polis de Kestone habla de la relación entre los diferentes departamentos de policía y el peligro de vivir en un mundo lleno de criminal con habilidades impresionantes. Todo eso es de Rucka. Y todo eso es brillante. A Brubaker le queda De patrulla por el infierno, un desarrollo de un personaje que todavía estaba algo por definir, el de Josie Mac, una detective con poderes, y la aparición estelar de una Catwoman a la que Brubaker ya había modernizado con categoría un par de años antes.

Con el paso de los números, no obstante, sí se puede mostrar un pesar con respecto a Gotham Central. El poso y el tono que le dieron a la serie los dibujos de Michael Lark en su arranque no son tan efectivos como entonces a estas alturas de la serie. La razón es simple, y es que Lark ya no se encargaba en solitario de la parte gráfica. En todos los números que dibuja en este volumen, los mejores, los de Corrigan, está auxiliado por Stefano Gaudiano, que es quien se ocupa de los que cierran el volumen, en dos de ellos con la colaboración de Kano primero y Gary Amaro después. Es decir, que hay una mezcla de dibujantes que, sin hacer un mal trabajo ni mucho menos, sí va restando poder a las imágenes. El aspecto de la serie estaba ya tan bien definido en sus primeros números que nadie quiso salirse de esa guía, y eso es lo más agradable de la serie, pero es obligado reconocer que no hay tanto nivel como entonces. Ni siquiera con las incorporaciones a la serie para hacer arcos más o menos cerrados, como es el caso de Jason Alexander en la historia escrita por Brubaker, que tiene un trazo algo más decididamente sucio que la media de Gotham Central. Eso sí, Rucka y Brubaker son tan buenos que todo sigue funcionando con categoría en la serie, este no deja de ser un pequeño detalle que se nota más en comparación que en la lectura de este volumen.

El volumen incluye los números 23 a 31 de Gotham Central, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 2004 y julio de 2005. El único contenido extra son las portadas originales de Michael Lark y Cliff Chiang.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 245 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: