CÓMIC PARA TODOS

‘Los Invisibles’ 6, de Grant Morrison y Chris Weston

invisibles_num6Editorial: ECC.

Guión: Grant Morrison.

Dibujo: Chris Weston e Ivan Reis.

Páginas: 224.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Dentro de lo impenetrable que es a veces Grant Morrison en el desarrollo de sus series, Los Invisibles es probablemente la que más merece ese adjetivo. Es, de muchas maneras, la obra más personal del escocés, y de ahí el gusto que hay en todos sus arcos argumentales por los personajes de doble cara, por las relaciones personales complejas, por el extravagante uso del espacio, el tiempo y la fantasía. El sexto volumen continúa con los viajes temporales que ya mostraba en el quinto (aquí, su reseña), pero no suena a más de lo mismo. Esa es otra ventaja de Los Invisibles, que no hay nada que suene a ya visto. Morrison, en su expansión del reto al que hace frente este grupo clandestino, sabe ir equilibrando la presencia de casi todos sus personajes protagonistas, y resulta inevitable pensar que la protagonista de esta entrega es Ragged Robin, sobre todo por su vinculación progresiva y siempre muy sugerente con el villano de la historia, el Quimper que se cuela en el subtítulo del libro, Besos para el señor Quimper. Si el segundo volumen de la obra, el que arrancó en el cuarto libro de esta edición (aquí, su reseña), apostaba por un ritmo más claro y directo, más comercial por decirlo de una forma más simple, según se acerca el final de esta intrigante obra se va recuperando poco a poco lo que Morrison anhelaba desde su arranque, convertirla en un inmenso enigma.

Desde esa perspectiva, y dado que Morrison ha partido por la mitad el equipo de los Invisibles, puede dar la sensación de que en este libro hay algunos tiempos muertos, pero en realidad Morrison está aprovechando ese descenso del ritmo para hablarnos de sus personajes. Leído el libro en solitario, quizá esos momentos pueden parecer superfluos, pero en el conjunto de la obra no lo son en absoluto. No hay más que comparar al Jack Frost del primer volumen (aquí, su reseña), con el de este para darse cuenta de lo mucho que cuentan esas escenas. La división del equipo añade, además, un ritmo delicioso cuando la acción se dispara. Da igual que se esté entiendo el alcance de la historia de Morrison o no, sólo con esa argucia ya consigue el escocés que la lectura enganche. Y si además lo hace mostrando un buen villano, casi más propio del anime japonés que del cómic mainstream norteamericano (aunque se podría debatir mucho si Vertigo merece esa etiqueta), mantiene el tono adulto de la serie (y no sólo por el hecho más visible, las escenas de sexo) y lo adereza con personajes tan bien desarrollados, es obvio que Los Invisibles merece todo tipo de parabienes, dentro de la obra de Morrison pero también en general. Enigmática y compleja, sí, pero al mismo tiempo fascinante de principio a fin, en capítulos individuales y como novela río en su conjunto.

La gran pega de Los Invisibles sigue estando en su apartado gráfico. El propio Morrison fue consciente tras cerrar el primer volumen que el continuo vaivén de ilustradores no beneficiaba a la serie. Con el segundo volumen pareció darse el mando del dibujo a Phil Jiménez. Pero llegados a este punto, final de ese segundo volumen, Jiménez pasa el testigo a Chris Weston, que incluso cede el protagonismo a un casi primerizo Ivan Reis en un fill-in, que firmaba así su primer trabajo para DC. Weston, haciendo un trabajo correcto, no alcanza el notable nivel que dio Jiménez, acentuando una vez más los cambiantes resultados del dibujo de la serie. Quizá la causa haya que buscarla más en los entintadores que en el propio Weston, pero se aprecian diferencias demasiado notables entre los diferentes números y a veces incluso cuesta reconocer a algunos personajes. Con todo, el delirio visual que propone Morrison en sus guiones es tan intenso que es bastante fácil meterse en la historia, incluso con los defectos que pueda tener el dibujo. Lo mejor, de hecho, está en lo más fantástico y en lo más irreverente de la serie, y como justo eso es donde más destaca Los Invisibles, la apuesta es inevitablemente ganadora. Sobre todo porque Morrison no sabe dejar indiferente al lector y es difícil que, en una obra tan extensa, no haya algo genial a lo que agarrarse.

El volumen incluye los números 14 a 22 del segundo volumen de The Invisibles, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre abril de 1998 y febrero de 1999. El contenido extra son las portadas originales de Brian Bolland y un portafolio de bocetos de Phil Jiménez, Rian Hugues y Brian Bolland.

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Esta entrada fue publicada en 12 febrero, 2016 por en Cómic, Chris Weston, ECC, Grant Morrison, Ivan Reis, Vertigo y etiquetada con , , , .

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