Cómic para todos

‘Lydie’ (edición ampliada), de Zidrou y Jordi Lafebre

01203454901_GEditorial: Norma.

Guión: Zidrou.

Dibujo: Jordi Lafebre.

Páginas: 72.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Encontrar terrenos conmovedoramente hermosos en historias tristes es algo que no está al alcance de cualquiera. Zidrou se ha convertido en un maestro en esa manera de contar historias, lo ha hecho en poco tiempo, abandonando las series largas y con una abrumadoramente alta cantidad de álbumes autoconclusivos publicados. Lydie puede buenamente ser uno de los mejores precisamente por el brutal giro emocional que plantea. Parte de una de las situaciones más duras que uno puede imaginar en la vida, la muerte de una hija en el momento de nacer, para convertir el relato en una demoledoramente optimista ilusión, la de creer que esa niña sigue viva. Pero ese juego no sólo afecta a la madre de la pequeña, sino a todos los habitantes de lo que se conoce como el Callejón del bebé con bigote, uno de esos detalles que hacen que los relatos de Zidrou se sustenten al mismo tiempo en lo más fantasioso (la narradora de la historia es una estatuilla de madera, testigo de todo lo que acontece) hasta lo más cotidiano. Y con Jordi Lafebre poniendo ilustraciones a esta mágica historia, la rendición del lector es absoluta ante uno de esos álbumes aparentemente pequeños, modestos y sencillos pero que se ganan con una facilidad memorable un pedacito del corazón de quien tiene la suerte de abrir sus páginas.

A simple vista se puede apreciar que una de las grandes virtudes de Zidrou es la de encontrar escenarios atípicos con los más singulares narradores. Pero no es la única que evidencia Lydie. Otra, consecuencia de la anterior, es que estamos ante un autor valiente, que no entiende de temas tabú y, aún más arriesgado, que no duda en encontrar rincones positivos de las más devastadoras tragedias. Y un último aspecto que quizá se destaque menos de Zidrou como autor, es que construye unos microcosmos fascinantes. Lydie no sería la extraordinaria obra que es si no tuviera el muy extenso elenco de personajes secundarios que da sentido y realismo a las vidas de Camille, la madre que inicia esta historia, y esa hija que nadie ve pero que todo el mundo asume como presente. El recorrido emocional que plantean todos ellos es tan rico que casi parece mentira que el autor haya sido capaz de contenerlo sin comprimirlo ni dañarlo en un álbum de apenas 56 páginas. Ternura y emoción se conjugan durante todas ellas hasta que, ya en el tramo final, Zidrou efectúa uno de esos giros de guión que tanto le gustan y eleva la historia a un nivel completamente diferente, igualmente hermoso y completamente coherente. Qué difícil resulta encontrarle costuras a una historia tan bien construida y que deja un sabor de boca tan especial.

Si esa frase se puede aplicar al talento del mejor Zidrou, qué decir de las ilustraciones de Jordi Lafebre. Los rostros que dibuja no son de un estilo realista, pero consigue que se pueda estirar la mano y tocar con ella a todos los personajes de Zidrou. Su detallismo hace que el mundo de Lydie sea tan real como el nuestro. Y el carisma que imprime a todos y cada uno de los personajes hace que ese microcosmos que plantea el álbum sea todavía más impresionante de lo que ya sería si esta historia jamás se hubiera narrado en viñetas. Afortunadamente no ha sido así, porque así podemos disfrutar con las espléndidas ilustraciones con las que la pequeña, su madre y sus vecinos van cobrando vida de una forma excepcional. Tan sensacional como el dibujo es el trabajo de color que firma el propio Lafebre y que da una identidad propia a cada pequeña escena a la que asistimos. Cuando todo rema en la misma dirección y cuando escritor y dibujante se entienden de una forma tan instintiva, no hay límites en la narración del cómic. Lydie, desde su aparente sencillez, es un ejemplo maravilloso de lo lejos que se puede llegar para contar una historia que apele directamente al corazón del lector, que será difícil que no se conmueva con tan emocionante relato. Una pequeña gran maravilla que funciona a la perfección.

Dargaud publicó originalmente Lydie en abril de 2010. La primera edición de Norma es del mismo mes de 2013. El contenido extra del álbum lo forman un texto escrito por Lucie-Anne Quenon y una galería de dibujos y bocetos de Jordi Lafebre.

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Esta entrada fue publicada en 11 febrero, 2016 por en Cómic, Dargaud, Jordi Lafebre, Norma, Zidrou y etiquetada con , , .

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