Cómic para todos

‘Valentina’, de Guido Crepax

EP334457Editorial: Penguin Random House / DeBolsillo.

Guión: Guido Crepax.

Dibujo: Guido Crepax.

Páginas: 512.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Febrero 2016.

Quien espere encontrar en Valentina un cómic erótico convencional, se va a llevar una buena sorpresa. Guido Crepax, en su obra más célebre, no se limitó a hacer una glorificación al uso del cuerpo de la mujer, ni tampoco un relato sexual de esquema clásico. Valentina, cuya protagonista nació como personaje secundario de Neutron, publicada como la misma Valentina en la revista Linus, es un tebeo de profundas, complejas e incluso a veces ininteligibles raíces psicológicas. Lo que se ofrece en este volumen, aunque no se indique más que en su contraportada, en la Tetralogía de Baba Yaga. Ese nombre ya evoca una magia oscura y turbia que, efectivamente, es la gran protagonista de este relato. Crepax apuesta, por encima de cualquier otra consideración, por una narración diferente, compleja, en el que la colocación de las viñetas, incluso la orientación de la página en los momentos más psicodélicos, el uso de los blancos y los márgenes, tiene casi más sentido que la misma aventura que está contando, todo un viaje psicológico que funciona tanto como thriller de misterio como obra erótica e incluso como exaltación del sadomaso más vanguardista en la época en la que estas historias vieron la luz, a comienzos de los años 70. El atrevimiento se siente incluso con la distancia en el tiempo que hay entre la obra y su actual lectura.

Crepax siempre tuvo claro que Valentina tenía que ser algo más que un reclamo sexual y exhibicionista. Eso está claro que lo consigue en las historias que hay en este volumen, retorcidas y siniestras con la presencia de Baba Yaga y mucho más íntimas que cualquier desnudo con los miedos y ansiedades que despliega la protagonista durante su enfrentamiento con esta especie de ocultista y el peligro que corren ella misma y su hijo Mattia. En ese sentido, hay también pinceladas familiares que resultan interesantes, pero sobre todo hay que entender este ciclo desde lo psicológico. El sexo, por supuesto, juega un papel esencial en ese plano, pero realmente lo que estamos viendo es una batalla en el interior de la mente de Valentina que tiene su proyección en la vida real, que parte de su trabajo como fotógrafa y de un encargo para una clienta muy especial que se acaba convirtiendo en su peor pesadilla. Lo cierto es que este ciclo de Valentina, con esas premisas, no es una lectura tan fácil como podía hacer pensar su reclamo más sexual. De hecho, es más bien una experiencia sensorial que durante muchas páginas invita a recrearse en lo que el lector percibe más que en lo que realmente está sucediendo. Crepax no cede, no concede demasiado. No quiere algo acomodado.

Y por eso lanza continuos retos al lector. Lo hace como escritor, pero sobre todo lo hace como dibujante. No hay más que ver las páginas con las que alcanza el clímax de este relato, el final de El reyecito, el cuarto de los álbumes que conforman esta tetralogía tan singular, cuando no sólo gira la orientación de las páginas sino que las puebla con una sucesión de instantes oníricos que rondan la esquizofrenia, que buscan su inspiración en las más variadas corrientes pictóricas y culturas y que se convierten en la mejor despedida y en la mejor definición de lo que se acaba de leer. Crepax no quiere que su obra sea convencional. No lo es ni siquiera en sus reclamos más directos, y su concepción del cuerpo de la mujer es un ideal propio que rezuma erotismo pero que también sabe provocar sensaciones mucho más turbias al hilo de lo que está sucediendo en la historia. Y su formidable composición de página, que también le sirve para jugar a su antojo con el tiempo y con el punto de vista, es la culminación de un trabajo visual que impacta desde la primera viñeta y hasta llegar a esas páginas finales ya mencionadas. Valentina es una obra significativa en el cómic italiano y este ciclo sobresale por añadir muchos elementos personales, psicológicos, familiares y también fantásticos. Es una lectura compleja, pero aceptando sus normas y entrando en el juego es muy satisfactoria.

El volumen incluye los cuatro álbumes de Valentina: Tetralogia di Baba Yaga, Baba Yaga, Barbablú, Annette e Il piccolo re, publicados originalmente por Milano Libri los dos primeros en 1971 y los dos últimos en 1972. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 10 febrero, 2016 por en Cómic, Guido Crepax, Randon House Mondadori y etiquetada con , .

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