Cómic para todos

‘El proyecto Marvels’, de Ed Brubaker y Steve Epting

image_galleryEditorial: Panini.

Guión: Ed Brubaker.

Dibujo: Steve Epting.

Páginas: 224.

Precio: 20,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2015.

Antes de Marvel, la editorial se llamó Timely. Con esa ligera simplificación de la historia de la empresa que se hizo popular en los años 60 de la mano de los 4 Fantásticos, Spiderman y los Vengadores se puede introducir lo que es El proyecto Marvels. Aquellos personajes mencionados no fueron los primeros héroes de la editorial, como todo el mundo sabe gracias a la recuperación en aquel nuevo universo de superhéroes de personajes como el Capitán América y Namor. Para contar los orígenes de aquella primera hornada de campeones por la libertad, Marvel aprovechó el 70º aniversario de la editorial y encargó la tarea al equipo creativo de la serie del Capi, el escritor Ed Brubaker y el ilustrador Steve Epting. Su trabajo, impecable. Pero con un problema peculiar. Le falta algo de humanidad al relato, la que sí tuvo, por ejemplo, Marvels (aquí, su reseña), la obra de Kurt Busiek y Alex Ross que repasa toda la historia del universo Marvel a través de los ojos de un fotoperiodista y de la gente de a pie. El proyecto Marvels se distancia por la narración, esta vez a cargo de uno de los enmascarados, pero también en la vocación documental. En Marvels era más sugerida, aquí es más completa. Brubaker busca informar, documentar, trazar el nacimiento de los héroes enmascarados en una época convulsa, el final de los años 30. El corazón debía llegar después.

Si se acepta esa premisa, El proyecto Marvels es una obra prácticamente modélica y sin fisuras, una delicada obra de ingeniería que consigue crear con muchísima naturalidad una cronología muy precisa para entender la relación entre el Capitán América, Namor, la Antorcha Humana original, Toro o el Ángel. Pero su narración es clásica, pausada incluso para las escenas de acción, porque el objetivo de la obra es despertar una calculada nostalgia que respete no sólo a los personajes sino también muchos de los condicionantes que tenían cuando nacieron. Brubaker entiende francamente bien a los personajes y su época. Esa es una de las claves esenciales. El Capitán América no puede ser un héroe fuera de su contexto, y ese es uno de los grandes aciertos de la serie, probablemente el que haga que la narración sea tan descriptiva y pausada: El proyecto Marvels no es un  tópico crossover o evento gigantesco, a pesar de que su planteamiento invite a caer en esa estrategia. En ese sentido, se asemeja más al goce pulp de Masks (aquí, su reseña) que al de cualquier macroevento actual. Esa comparación no es en absoluto baladí, ya que los personajes de Dynamite y los héroes de Timely comparten algunos rasgos. Y funcionan de la misma manera, pero aquí con el sello Brubaker.

Las ilustraciones de Steve Epting contribuyen y mucho a que el ambiente retro que Brubaker quiere para su historia llegue a buen término. No sólo a conseguir mostrarlo, que puede ser relativamente fácil con una buena documentación, sino a que sea verosímil la presencia de tantos personajes con poderes y habilidades sobrehumanas en ese entorno clásico. Epting es un dibujante minucioso, detallista, que domina con elegancia las sombras en la ambientación y la anatomía a la hora de conseguir que cada personaje transmita mucho más información de la que se puede leer en sus bocadillos de texto. Epting, de esta manera, se muestra como un autor dotado para dar vida a los rasgos más noir de esta historia, también a los que emparentan el relato con la algo olvidada tradición de cómics bélicos, como a los más superheroicos, otra clave más para entender por qué el aspecto de El proyecto Marvels es tan eficaz a nivel visual. La frialdad es quizá el gran enemigo de este relato, pero es que en realidad Brubaker y Epting no quieren que el lector se sienta dentro de la historia. Quieren que la contemple, que les maraville desde fuera, como espectadores. ¿Un error? No necesariamente. Es, simplemente, que no todos los cómics buscan lo mismo, ni siquiera los de superhéroes. Y si Brubaker tiene ese objetivo documental e histórico, lo consigue con creces.

El volumen incluye los ocho números de The Marvels Project, publicados originalmente por Marvel Comics entre octubre de 2009 y julio de 2010. El contenido extra son una introducción de Raimon Fonseca y las portadas originales y alternativas de Steve Epting, Steve McNiven, Gerald Parel, Phil Jiménez y Alan Davis.

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Esta entrada fue publicada en 9 febrero, 2016 por en Cómic, Ed Brubaker, Marvel, Panini, Steve Epting y etiquetada con , , , , , .

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