CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. Génesis oscura’, de Doug Moench y Kelley Jones

GAB_Moench_jones_genesis_oscuraEditorial: ECC.

Guión: Doug Moench.

Dibujo: Kelley Jones y J. H. Williams III.

Páginas: 232.

Precio: 22,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Tras Fundido en negro (aquí, su reseña), La conexión Deadman (aquí, su reseña) y La noche final (aquí, su reseña), la serie de volúmenes que recopila la singularmente atractiva etapa de Doug Moench y Kelley Jones en Batman llega a su fin con Génesis oscura. Quien haya llegado hasta este punto pasando por los tres primeros libros, indudablemente es porque disfruta de las historias cortas, fantásticas y oscuras, centradas más en los villanos y en los personajes invitados, incluso más en Bruce Wayne que en el propio Caballero Oscuro, y porque encuentra un gran atractivo en el trazo imposible, exagerado y extremo de Jones. Poca cosa hay en este volumen que no se pueda esperar quien ya haya leído los tres anteriores en cuanto a su eficacia y talento, y por eso es igualmente obvio destacar que, sobre todo en lo que se refiere a su dibujo, hay que tenerlo muy bien asimilado para que no provoque la misma extrañeza que todos los lectores sintieron cuando vieron los lápices de Jones por primera vez. En este volumen, más que en los anteriores, Moench y Jones tiran de galería clásica de villanos, y así ofrecen su particular versión del Joker, del Pingüino o de Clayface. A todos ellos los llevan a su entorno siniestro y oscuro, incluso más fantástico de lo que suele ser habitual en el caso del primero.

La estructura que Moench escogió al comienzo de esta etapa es curiosamente deudora de los cánones más clásicos. Aventuras cerradas en todo caso, pero con pequeñas píldoras que hacían avanzar la continuidad. Su excusa siempre fue Bruce Wayne y su relación con Vesper que, de hecho, le ocupa hasta el final, haciendo que ese tema se convierta en el legado que dejó para recuperar una vez que pasara el gran evento que puso fin a esta etapa, Cataclismo. Ese formato es muy agradecido y le sienta francamente bien a su profusa forma de narrar y al estilo de Jones. Lo más intrigante es que ese clasicismo formal no tiene nada que ver con el aspecto vanguardista y noventero el tebeo, e incluso con algunas interpretaciones de los personajes que utiliza, siendo la más destacada la del propio Joker, alejado de los entornos que mejor le sientan para hacerle abrazar una magia oscura que hace de Etrigan su aliado circunstancial. A pesar de esa disociación entre personaje y trama que no termina de funcionar, Moench quiere que sus historias tengan un lado fantástico casi siempre, y por eso disfruta haciendo evolucionar la saga de los Clayface. El lastre, no obstante, es el excesivo texto que coloca en sus historias, quizá necesario en aquella época y con este formato, pero que hoy ralentiza mucho la lectura.

De esta manera, Moench deja buena parte del impacto de su Batman en manos de Kelley Jones. Y siendo un ilustrador de un estilo tan personal como poco realista, es obvio que en Génesis oscura no va a haber sorpresa alguna, ni para bien ni para mal. Jones dibuja de esta manera, apostando por una irrealidad a todos los niveles, física y anatómica. Por eso le sienta tan bien la desviación más fantástica de los guiones, que es la que le permite dibujar a un formidable Clayface o incluso a un radical Etrigan. Los puristas y los lectores más clásicos lo tendrán más difícil para conectar con su Batman, su Joker o su Pingüino, pero es evidente que esto es lo que puede, lo que quiere y lo que sabe ofrecer Jones. Y eso es algo que deja claro incluso con atrevimientos que pueden disgustar, de nuevo, al purista, como el traje de retales que le da a Batman en la presentación y en las portadas de la historia de Ragman, la que pone punto final a esta etapa. Moench y Jones, aunque sobre todo el ilustrador, dieron una personalidad muy, muy definida a esta etapa, apelando directamente a quienes buscaban tramas más rompedoras, menos ancladas en la realidad y menos humanas de lo que Batman ha ofrecido en muchas ocasiones. En ese terreno, el acierto es bastante amplio, aunque sea una interpretación del Caballero Oscuro que no todo el mundo apreciará de la misma forma.

El volumen incluye los números 544 a 552 de Batman, publicados originalmente entre julio de 1997 y marzo de 1998. El único contenido extra son las cubiertas originales de Kelley Jones.

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Esta entrada fue publicada en 8 febrero, 2016 por en Batman, Cómic, DC, Doug Moench, ECC, J. H. Williams III, Kelley Jones y etiquetada con , , , , , , , .

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