CÓMIC PARA TODOS

‘Jonathan Struppy. El condenado del faro’, de Joan Boix

jonathan-struppy-el-condenado-del-faroEditorial: Aleta.

Guión: Joan Boix.

Dibujo: Joan Boix.

Páginas: 160.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Es francamente difícil resistirse al influjo de Jonathan Struppy una vez que la pierda se pierde en el inmenso nivel de detalle que Joan Boix pone en cada una de las páginas de su obra. Cuando él mismo la considera como la mejor de su carrera, es todavía más fácil entender que provoque esas sensaciones. Boix es un dibujante clásico pero a la vez muy personal, y Jonathan Struppy una obra que ha cuidado con mimo a lo largo de los años y las décadas, pudiendo hacer apenas un puñado de historias cortas en algo más de veinte años, todas las que contiene este formidable volumen integral que, desde ya, se convierte en un imprescindible para cualquier lector que desee profundizar en la obra de un ilustrador especial y, por extensión, en la historia del cómic español del último cuarto del siglo XX. Jonathan Struppy es el guardián de un viejo faro y también de los diarios de todos sus antepasados, del legado de toda una familia de marinos y aventureros, algo que él no pudo ser precisamente por pasar su vida anclado a este ruinoso edificio al borde del mar que tanto deseo tuvo por surcar durante toda su vida. Esa premisa sirve a Boix para hablar de épocas pasadas pero también del presente de quien da título a la obra, que acaba siendo una formidable colección de relatos cortos que combinan realidad y fantasía con un acabado espléndido.

En total son once historias (una de ellas en dos partes) con las que Boix traza un retrato inmenso de un hombre mayor, viejo, desgastado y con una ilusión insatisfecha, la de hacer del mar su medio de vida, con la que todavía sueña a pesar de su elevada edad. Es admirable que, habiendo realizado dichas historias a lo largo de un periodo de tiempo tan prolongado, se mantenga la unidad entre ellas, hasta el punto de que sería difícil darle un contexto histórico diferente a cada una de ellas en la trayectoria de Boix. El mismo punto de partida hace que Boix tenga un margen enorme a la hora de relatar sus historias, que las pueda colocar en el pasado o en el presente, que tengan tintes de corte más realista o que sean abiertamente fantásticas. Y dentro de ese magnífico abanico de posibilidades, lo cierto es que Boix destaca sobre todo en las historias que hablan de Jonathan Struppy, no sólo como narrador sino como protagonista activo de lo que está sucediendo en las viñetas, algo que no hace en los primeros relatos pero que abraza con firmeza y categoría desde La noche sombría, quizá la mejor de las historias que ha hecho el autor con su personaje predilecto, del que ofreció un maravilloso relato de origen en La historia de Jonathan y con el que superó la enorme espectacularidad de cada relato en las dos partes de El enigma del Skylark.

Si el planteamiento convence con tanta facilidad, qué decir del dibujo. Si cada historia de Jonathan Struppy es deudora de las viejas historias de género que durante años poblaron revistas de merecida fama, cómo valorar sus maravillosas ilustraciones. Boix es un artista excelso, detallista y concienzudo, capaz de dar vida a cualquier situación, que produce en sus viñetas un mar vivo, peligroso y atractivo, en el que coloca embarcaciones y aventureros de toda época y condición, que añade las características más fantásticas de cada uno de sus relatos con una naturalidad extraordinaria. A pesar de que las historias permiten escoger con facilidad las favoritas de cada lector, porque siempre hay elementos y personajes que atraen más que otros, con el dibujo resulta una tarea titánica, casi imposible en realidad, porque en todas ellas, independientemente del año en que se dibujaron, son formidables. En todas ellas hay viñetas que quitan el aliento, todas evidencian un trabajo descomunal a la hora de rellenar su poderoso blanco y negro con líneas que no sólo no agobian sino que se mueven con una fluidez memorable. Efectivamente, es fácil hacer caso a su autor y considerar Jonathan Struppy como la mejor obra de Joan Boix. Lo es, especialmente, desde sus ilustraciones, pero hay también un cuidado exquisito a la hora de componer cada historia. Imprescindible.

El volumen incluye todas las historias de Jonathan Struppy realizadas por Joan Boxi entre 1982 y 2004 y autopublicadas por el autor desde el año 2000. El contenido extra lo forman una introducción de Antoni Arigita, una cronología del autor y un portafolio con algunas ilustraciones de su autor que no tienen nada que ver con esta obra, con extractos de su otra gran obra, Robny, el vagabundo, e ilustraciones de Conan, The Phantom o El Quijote.

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Esta entrada fue publicada en 4 febrero, 2016 por en Aleta, Cómic, Joan Boix y etiquetada con , .

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