CÓMIC PARA TODOS

‘Pies descalzos. Una historia de Hiroshima’ 4, de Keiji Nakazawa

61gPYka-smL._SX347_BO1,204,203,200_Editorial: Penguin Random House / DeBolsillo.

Guión: Keiji Nakazawa.

Dibujo: Keiji Nakazawa.

Páginas: 600.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Enero 2016.

Entre el alegato final de la bomba atómica y su despedida cargada de esperanza por un futuro y un mundo mejores, Pies descalzos encuentra no sólo un final extraordinaria sino la mejor definición de lo que es esta obra, cumbre en la historia del manga, un demoledor retrato de la Hiroshima y el Japón resultando del drama humano que sucedió a la explosión de las dos bombas que ayudaron a poner fin a la Segunda Guerra Mundial de forma definitiva. El cuarto volumen sirve para cerrar una historia compleja, durísima e intensa y para corroborar que Keiji Nakazawa es un autor fundamental para entender la sociedad de su país en este particular momento histórico. La suya, además de tener tintes autobiográficos, es una historia de supervivencia que, no importa lo dura que sea de leer, se acaba convirtiendo en un relato imprescindible y sobre el que siempre será necesario volver. Por ser un testimonio histórico de primer nivel, sin ninguna duda, pero también por la maestría narrativa con la que va alternando comedia, aunque sea agridulce, y drama, lindando con los terrenos de la tragedia. Pero es, efectivamente, una historia de supervivencia, y por ello es imposible no atender a los toques de optimismo de los que no se puede librar Nakazawa. Pies descalzos no es sólo un relato de sufrimiento, sino uno que no pierde la esperanza en el ser humano.

Quizá ahí haya que encontrar la clave de Pies descalzos, ahora ya completamente al descubierto después de haber llegado al fin de las casi 2.000 páginas de las que consta esta monumental obra, en que se trata de un elaborado, intenso y hasta poético mensaje de apoyo a quienes sufren en la vida. No hay drama que no se pueda superar, contra el que no se puede luchar o que no deje lecciones trascendentes. Pies descalzos habla de los golpes de la vida en un entorno cuyo drama no parece fácil de superar, donde las consecuencias no son sólo trágicas sino mortales en muchos casos, donde la corrupción del espíritu campa a sus anchas para sacar provecho de los males de los más desfavorecidos y donde la suerte es un factor que puede ayudar a recuperarse, pero sobre todo a verse todavía más hundido. Nakazawa, trasladado a la página en la figura del joven Gen, ya no es tan niño. Y no sólo por el sufrimiento que le ha hecho madurar de golpe, sino porque los años han pasado. La odisea de Gen, aunque lo hace de una forma abierta, culmina en el año 1953, ocho años después de las primeras páginas de Pies descalzos. En ese periplo, el gran mérito de Nakazawa es que nada, por fantástico que parezca, rompe su narración. Nada parece fuera de lugar. Y todo es terrible y dramáticamente natural en esta durísima historia.

Nakazawa es un escritor formidable y un dibujante algo más limitado, pero incluso asumiendo que en su trazo hay alguna limitación el resultado es formidable. No es nada fácil que un dibujo que tiende a la caricatura y a algunas de las formas más clásicas de la comedia manga encaje en una historia tan dramática y emotiva como esta, pero Pies descalzos no descarrila nunca. Al contrario, incluso encuentra elementos fascinantes, como la inclusión en estas últimas páginas de detalles más realistas, por ejemplo el cartel de Rashomon, la película de Akira Kurosawa, muestra del brutal cariño que Nakazawa siente por la profesión del dibujante, en cualquiera de sus manifestaciones, y de su reivindicación del arte y la cultura como forma de tender puentes entre las personas. El paso a la adolescencia, a las puertas de la edad adulta, de Gen, su familia y sus amigos hace que Nakazawa tenga que transformar a los personajes. Y supera esa prueba, más difícil probablemente en este estilo de dibujo, haciendo que todos ellos sigan siendo perfectamente reconocibles, incluso sin los rasgos físicos que les definen, como las quemaduras de Natsue o Katsuko. Pies desacalzos. Una historia de Hirsohima es una obra magna. Con mayúsculas. Imprescindible. Pero también una obra durísima de leer y que requiere un esfuerzo emocional importante.

Hadashi no Gen se publicó originalmente en la revista Shonen Jump entre 1973 y 1974, y Shueisha recopiló la serie en diez volúmenes entre 1984 y 1987. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 3 febrero, 2016 por en Keiji Nakazawa, Manga, Randon House Mondadori y etiquetada con , , .

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