CÓMIC PARA TODOS

‘Lobo. Los siete jodidos magníficos’, de Alan Grant y Val Semeiks

lobo_siete_jodidos_magnificosEditorial: ECC.

Guión: Alan Grant.

Dibujo: Val Semeiks y Martin Emond.

Páginas: 208.

Precio: 20,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Antes de que su aspecto cambiara radicalmente en los Nuevos 52, un tebeo de Lobo tenía unas reglas claras. El personaje podía hacer de todo, sin ningún tipo de límite ni en cuanto a la violencia ni en cuanto a la temática. Por eso, cualquier cómic de Lobo es un festival de muertes y desmembramiento, vistos eso sí desde una óptica radicalmente cómica y divertida. Alan Grant, aunque no creara al personaje, es el autor que mejor ha sabido entender esas normas, y por eso a nadie le extraño que se encargara de su serie regular durante los años 90. Los siete jodidos magníficos es una buena muestra de lo que Grant fue capaz de hacer con las aventuras del Hombre, del último czarniano, acentuando su papel de cazarrecompensas sin escrúpulos pero volcando sus historias hacia su vis más cómica. Es difícil no tener la sensación de que, en el fondo, Lobo es más divertido que violento, aunque las locuras en las que se ve envuelto sean brutales y despiadadas. Y la broma parte ya desde los títulos de unas historias que bucean directamente en clásicos del cine, obvia en el caso de la historia que da título al volumen, en Reservoir Bobos o en el delirante crossover que cierra el libro, Lobocop, que une la mitología de Lobo con la de Robocop. Una vez asumido que Lobo es algo sin reglas, la diversión está asegurada.

Y eso porque Grant domina el material con mucho ingenio. En Los siete jodidos magníficos no sólo crea una historia divertida, sino que la enmarca en un registro que sólo puede ser usada con Lobo, haciendo referencia a su historia y a su presente. Quizá no consiga provocar esa sensación con la misma eficacia en el en realidad inconexo relato vinculado a Hora Zero, el gran macroevento DC de aquella época, en la descacharrante aproximación de Lobo a la religión que supone Guerra de Predicadores o en el delirio alocado en que se convierte Lobocop desde su misma concepción, pero incluso en esas historias Lobo sí adquiere una personalidad fácilmente identificable. Grant, eso sí, no quiere abandonar un terreno de comodidad bastante amplio y por eso desvincula por completo a Lobo del resto del universo DC, y aunque se mencione a Superman en una de las historias en realidad no pasa de ser una broma interna que dé coherencia y empaque a una historia que se guía por preceptos propios. Tiene su gracia, además, que la historia acerca de la religión y la que coloca a un cartero intergaláctico como coprotagonista tengan un anclaje mínimamente realista, con lo que Grant deja un rastro de empatía de la forma más inverosímil. Todo se lleva al absurdo con Lobo, no puede ser de otra manera, pero así hasta ofrece algo de crítica social.

El grueso del volumen lo dibuja Val Semeiks, con la única excepción de Lobocop, historia de la que se encarga Martin Emond desde una perspectiva más caricaturesca y que se quiere parecer de alguna manera a Frank Miller (que, no olvidemos, también forma parte de la historia de Robocop en el cómic). Semeiks abraza abiertamente el tono de comedia que exige Lobo, y lo hace ya desde la misma fase de diseño. No ya por Lobo, sino por todos los personajes que le rodean, que son la tergiversación sarcástica de lo que sería un gran universo de ciencia ficción tipo Star Wars. Todo está pensado desde la exageración más cómica, los personajes, sus acciones, el vestuario, los vehículos que utilizan… Y Semeiks no sólo entiende ese planteamiento sino que lo vuelca en su favor para que el dibujo colabore de forma activa en el tipo de divertimento por el que apuesta Grant. De esta manera, es difícil no entrar a fondo en el tono buscado y divertirse con las salvajadas descontroladas del Hombre. Los jodidos siete magníficos es, con diferencia, la mejor historia de este volumen, superando los momentos eso sí brillante que ofrece Guerra de predicadores. Y aunque quizá se nota el desgaste de un personaje que sólo se mueve en este registro, sería descabellado decir que no provoca la diversión que busca.

El volumen contiene los números 7 a 12 de Lobo, publicados originalmente por DC Comics entre julio de 1994 y enero de 1995, y Lobocop, de febrero de 1994. El único contenido extra son las portadas de Val Semeiks y Martin Emond y una ilustración de Darryl Banks.

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Esta entrada fue publicada en 3 febrero, 2016 por en Alan Grant, Cómic, DC, ECC, Martin Emond, Val Semeiks y etiquetada con , , , , .

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