Cómic para todos

‘Los Invisibles’ 5, de Grant Morrison y Phil Jiménez

invisibles_num5_contando_hacia_nadaEditorial: ECC.

Guión: Grant Morrison.

Dibujo: Phil Jiménez, Michael Lark y Philip Bond.

Páginas: 240.

Precio: 23 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2015.

Lo inaccesible siempre ha sido algo que ha motivado a Grant Morrison. Cuando además está amparado por el sello Vertigo, esa sensación se acrecienta. Y se nota. Se nota que Morrison está cómodo trazando historias en las que haya elementos que se estén escapando a los lectores, que formen parte de un plan que no es fácil ver y que, incluso, sólo él comprende en toda su magnitud. Y disfruta mucho cuando se llega al final de una historia y el lector se siente obligado a regresar para tratar de entender qué ha sucedido. Eso sucede en Los Invisibles desde su primera historia y no cambia en este punto, en un volumen que es el segundo de la segunda serie de este singular grupo de ocultistas subversivos, que es como se les define en la contracubierta del mismo. Lo singular, lo que ya no es tan fácil de hacer, es que con esa premisa se mantenga también un nivel de entretenimiento y empatía muy elevado. Ahí es donde Los Invisibles destaca, en que es un tebeo de aventuras atractivo que tiene muchos niveles de lectura y exploración, con personajes que efectivamente se olvidan de los límites morales y de comportamiento para abrazar personalidades atractivas e incluso retadoras. Contar hasta la nada, título del primer capítulo del último de los arcos argumentales de este volumen, es casi una metáfora perfecta de lo que busca y consigue Morrison.

No se puede dejar de lado que el tema central de este volumen es el viaje en el tiempo. Eso permite a Morrison trazar un plan, sobre todo, trepidante. Esta todo lo demás, lo complejo, lo equívoco, lo subversivo, pero por encima de cualquier otra consideración esta es una historia que no se detiene. Morrison sabe que ahí está la clave para convencer, que Los Invisibles se convierta en un relato que apabulle por momentos, que ponga a los personajes siempre en el filo de la navaja, mucha veces con la vida o con la cordura en juego y sin saber qué espera al otro lado de la página. La reflexión llega después, porque durante la lectura apenas hay tiempo para hacerla. Esa baza muestra una gran inteligencia porque invita a que Los Invisibles siga presente durante un tiempo razonable tras cerrar el libro. La Mano de la Gloria, el artefacto que los Invisibles buscan a través del espacio y del tiempo, no deja de ser un espléndido MacGuffin para Morrison que combina esa acción sin freno con una profunda preocupación por la personalidad de sus protagonistas, a los que desde el comienzo de la serie ha venido rotando en el protagonismo, creando, en realidad, una delicada sinfonía en la que todos ellos tienen un papel notable. ¿Qué por el camino sacrifica algo de accesibilidad? Por supuesto. Pero es Morrison, así que eso no puede suponer una sorpresa.

Con el arranque del segundo volumen de la serie, el que se vio en el cuarto libro de esta edición (aquí, su reseña), Phil Jiménez se hizo con el mando en el apartado gráfico. Entonces ya quedó claro que eliminar la rotación de ilustradores fue una buena decisión para que Los Invisibles fuera algo más accesible que en sus primeros números, y con este libro se confirman esas sensaciones. Jiménez es muy bueno y comprende a la perfección el tono y la narrativa que necesita la serie, aprovechando cualquier recurso que se le ocurra, desde la cambiante y relativamente clásica composición de la página hasta el uso de las onomatopeyas. Atrevido en sus diseños de escenarios y vestuario, si los personajes tienen una personalidad tan definido no es sólo por el trabajo de Morrison, sino también por el de Jiménez, que sabe perfectamente qué pueden hacer, cuál es su estatura, qué vestimenta les sienta bien. Y como su dominio de la acción y la violencia es intenso, incluso en ocasiones sin necesidad de textos que la apoyen, el resultado sólo se puede calificar de sobresaliente. Los Invisibles sigue siendo a estas alturas una serie que se mueve en el delicado espacio que hay entre la genialidad y la perplejidad, pero cada uno de sus aciertos  supera con creces sus carencias. Y siendo un relato de viajes en el tiempo, Morrison se desata con mayor libertad todavía.

El volumen incluye los números 5 a 13 del segundo volumen de The Invisibles  y el primer de Vertigo Winter’s Edge, publicados originalmente por DC Comics a través de su sello Vertigo entre junio de 1997 y febrero de 1998. El único contenido extra son las portadas de Brian Bolland.

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Esta entrada fue publicada en 27 enero, 2016 por en Cómic, ECC, Grant Morrison, Michael Lark, Phil Jiménez, Philip Bond, Vertigo y etiquetada con , , , , , .

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