Cómic para todos

Entrevista con Ricardo Machuca sobre el tercer volumen de ‘Procyon’

Entrevista_MachucaNo nos cansamos de decir que si hay una serie original, inteligente y divertida dentro del panorama del cómic español, esa es Procyon, una historia que hay que leer para poder comprender el brutal entretenimiento que supone, y que se puede complementar con lo que su autor, Ricardo Machuca, va publicando en un blog paralelo (aquí, el enlace). Ya hemos leído tres volúmenes de esta peculiar serie de ciencia ficción, El asesino que vino del espacio (aquí, su reseña), Cinco-Patos al horno (aquí, su reseña) y ahora Breve descenso al infierno (aquí, su reseña), y seguimos ansiosos por conocer más y más del ambicioso plan de un autor que, aprovechando su presencia en la pasada edición de Expocómic, nos contó muchas cosas.

Hablamos hace dos años, cuando se publicó el primer volumen de Procyon (aquí, el enlace a esa entrevista). ¿Qué tal le han sentado esos dos años a la serie y al autor?

Yo sigo para adelante. Ya sabes que, como yo lo tengo todo planificado, pues sé más o menos lo que va a pasar en cada libro, con lo cual es ir dando cabida en cada tomo a lo que ya tenía previsto que sucediera. Hombre, voy añadiendo pequeños detallitos, los chistes, las situaciones las voy un poquito puliendo mientras voy haciendo el guión, pero prácticamente tengo claro lo que va a pasar en cada número. De hecho, ahora mismo estoy pensando ya en el cuarto, ahí estamos.

“Me volveré más cósmico”, me dijiste entonces para hablar de cómo se iba a desarrollar la historia. ¿Eso ya lo estamos viendo o va a ser más acusado todavía a partir de ahora?

Hombre, no quiero hacer ningún spoiler del tercero pero ya habrás visto que en principio no había idea de que hubiera alienígenas pero ya poco a poco vamos descubriendo que sí que hay alienígenas. Están en secreto, no se sabe qué están haciendo ni por qué pero ahí están. Se sabe que ahí están y además cumplen un papel importante dentro de la trama. Y no sólo eso, iré más allá, no sólo lo que es la Federación, sino que iré creciendo para saber qué hay más allá de la Federación, incluso la estructura misma del universo. Son diez libros, acabamos de empezar prácticamente como aquel que dice.

Como seguimos con la Federación y visitamos el Imperio Khan. Esto suena mucho a homenaje a Star Trek

Sí, también. A ver, date cuenta de que en los libros hay cantidad de homenajes por todos los lados, todo está lleno de frasecitas, de tontunitas y de cositas que a mí me gustan, de personajes, de autores de cómics… Y a la hora de buscar nombres, siempre los buscas que tengan algún tipo de consonancia con algo que te gusta. Siempre buscando también la complicidad del lector, que el lector también descubra esas cosas. No tiene nada que ver con la trama, se llama el Imperio Khan como se podía haber llamado el Imperio Gómez, pero al lector también le gusta reconocer ese tipo de detallitos y de cositas. Me pareció muy sorprendente un día, cuando presenté el segundo, un lector que había reconocido la partitura de ese libro. Poca gente sabe música… Pues en el libro dos, cuando el personaje va tarareando, lo que va tarareando es La guerra de las galaxias.

Lo cual me lleva a la siguiente pregunta… Estando en un momento en el que Star Wars manda, casi sorprende que la referencia principal sea Star Trek, ¿no…?

No, no, tampoco. El nombre del Imperio Khan salía en el primer libro ya, o sea que ni siquiera voy a ir por ahí… Y de hecho, en este tercer libro las referencias son más a El Señor de los Anillos. Hay una cita en la página de citas y hay una frase que me imagino que todo el mundo reconocerá a lo largo del libro que es evidente de El Señor de los Anillos.

Aparte de los guiños, una de las cosas que más me gusta de Procyon, y creo que en este tercer volumen es ya salvaje, es cómo juegas con el lenguaje…

Intentaré que vaya a más, porque además yo me lo paso muy bien a la hora de escribir el guión. Hombre, hay unas partes en las que estás obligado por el argumento, en esta página el personaje tiene que decir esto por narices para que el argumento vaya avanzando hacia donde yo quiero que avance, pero luego hay un montón de páginas donde realmente pueden decir cualquier cosa, es conversación cotidiana, y es en esos momentos en los que aprovecho para meter un montón de morcillas, de datos, cositas que me divierten. Y cuando veo que la página queda un poco pobre le añado cosas de fondo. Esto es pasármelo bien y espero que eso se pueda transmitir al lector, que se lo pase bien descubriendo todos esos detallitos.

En ese sentido estaba pensando sobre todo en el lenguaje inventado del personaje de Viktor Mendel…

Sí, un personaje que ya conocíamos pero que no sabíamos cómo hablaba. En este libro, reaparece el personaje y vemos cómo habla, que es una manera de hablar así de particular…

Otro de los aspectos que me gusta es la forma en la que cambian los papeles de Alfred y Betty, que son los guías de la historia. Él era el que no tenía ni idea de lo que estaba pasando y ella parecía saberlo todo, y de repente le das la vuelta a la situación…

Exacto, ahora son ellos dos los que interrogan a un tercero, que es Gambler, inteligencia artificial que es la que se encarga de la parte de ciencia y tecnología como si dijéramos. Veremos cuál es su relación con los otros, en el siguiente también se hablará más de ello. Menos mal que se ha quedado fuera Didí, que Didí evidentemente es Delta, con lo cual es una cuarta inteligencia artificial que todavía no ha salido, que será la encargada de contar un álbum posterior. No te digo cuál porque todavía no estamos llegando, pero ya llegará.

En Breve descenso al infierno redescubrimos también a Octavio, dado lo que sucedía en Cinco-Patos al horno (aquí, su reseña)…

Claro, había salido mucho en el segundo pero realmente no era él, era el otro imitándole. Pero vamos, ya sabíamos más o menos que era un mujeriego, que era un poquito chulo… Ahora le vemos realmente en su salsa, vemos que es él y que cumple todas las expectativas de lo que habíamos visto anteriormente.

Y por ese lado tiene su gracia, porque es un mujeriego que ha sentado la cabeza… No sé si eso es más divertido que escribir que el Octavio en el que pensábamos…

A lo mejor el Octavio en el que pensábamos le veremos en el blog, en las páginas que hago de Memorias del averno, donde realmente se ve a Octavio en estado puro, mientras que estaban haciendo el entrenamiento militar.

¿Cómo trabajas en cada libro? ¿Haces primero el guión completo y luego dibujas o vas avanzando a la vez?

No, de entrada ya tengo el esquema más o menos hecho, lo tengo en el ordenador en plan telegrama. Sobre eso, hago una construcción por páginas, hago los 118 cuadraditos y eso hay que rellenarlo. Bueno, y muchas veces no hay ni que rellenarlo, lo que tengo que hacer es encajar todo lo que tengo con calzador, ahí, como pueda. Luego ves las transiciones, para que sean más o menos limpias. Esa es una de las cosas que más me gusta de cómo lo estoy haciendo esta vez, el hecho de contar la historia de varios personajes que están en lugares muy diversos pero que no sea a saltos, sino ir viendo que estos hablan de ello y salta, y luego va saltando a otra localización, y sobre todo las elipsis, que funcionen más o menos y sean limpias, ese tipo de cosas. Y luego cuando ya está todo construido, como un mosaico, voy página por página escribiendo. Pero normalmente no lo tengo todo escrito cuando empiezo a dibujar. Tengo normalmente unas veinte páginas ya escritas cuando empiezo con la primera a hacer los lápices, y luego poco a poco. Muchas veces tengo veinte páginas escritas y no sé el gadget que va a utilizar y me doy tiempo a mí mismo para ver qué rayos va a utilizar Procyon, sé que tiene que utilizar algo para salir de no sé qué situación pero todavía no se me ocurre qué, así que lo improviso sobre la marcha pero me doy un poco de margen para no ir demasiado precipitado ni estar demasiado atado a una cosa que haya pensado al principio y al final vea yo que no tiene mucha lógica.

Y en cuanto a estructura, ¿eso te ha creado algún problema? Es decir, llegar al final del álbum y sentir que te falta mucho por contar…

No, precisamente porque el mosaico de las 118 páginas lo hago desde el principio, con lo cual ya tengo que a esto le concedo una página, a esto dos páginas, aquí tiene que haber una doble porque por narrativa me parece que tiene que haber una doble… Muchas veces sí hay alguna página que está más apretada que otras, son páginas de diálogo muchas veces, que eso también me lo pide el plano-contraplano y la manera de contar. Para poner caritas me da igual ponerlas en grande que ponerlas más pequeñitas, eso no es mucho problema. Pero vamos, que me quepa en cada página y no pasarme de eso, porque si lo hago ya tengo que recortar por algún lado, así que me voy ajustando a ese guión, a ese tempo que tengo ya ajustado desde el principio y así no tengo problema. En el libro segundo tuve una anécdota, no sé por qué se me había metido en la cabeza que eran 116 páginas en vez de 118 y estaba llegando al final y la doble página del tren saltando entre dimensiones la tenía contando como una. De hecho, el fondo me lo hizo un amigo, lo pongo en los créditos, la dije “hazme lo que quieras, me da igual”, y en principio se lo pedí para una sola página, luego le tuve que decir que me lo hiciera en dos. “Si son 118, por Dios, cómo he contado yo esto, qué mal”. Pero bueno, era un detallín, tampoco hubo mucho problema.

Según pasan los libros, y con la riqueza de personajes y mundos que va apareciendo, yo tengo la sensación de que Procyon tendría que haber sido en color, aunque imagino que me vas a decir que será por un tema editorial y de presupuesto…

Ya… Cuando planeé esto desde el principio, sin haber hablado con nadie ni nada, yo tenía que lanzarme al mundo del cómic como sea. Tenía yo un mono tremendo de cómic, había hablado de muchos proyectos con Francisco (Naranjo) y Lorenzo (Díaz), que son los que colaboraron conmigo en Las arenas del tiempo y algunas de las historietas que hicimos, y yo quería hacer algo mío, diferente, y tengo varias cosas empezadas, de hecho de alguna tengo hasta cincuenta páginas hechas, pero están ahí en un cajón metidas y algún día las rescataré o las reharé de otra manera. Y de pronto me di cuenta de que tenía que ser una serie. Si haces un álbum suelto, y además con mi estilo, que se vende así de aquella manera, el primer año puede que lo compren cinco pero el segundo año ya no habrá nadie que se acuerde de ello y va a pasar al cajón de las cosas perdidas. Tenía que ser una serie, tenía que ser barato de hacer para mí. A color, tal y como yo trabajo el color, a rotuladores, rellenar páginas rotulador te sale… Y además, los rotuladores que uso yo valen una pasta. Tenía que ser sencillito, tenía que ser baratito de hacerlo. Yo trabajo ahora con papel de los chinos y rotuladores que son un poquito mejores pero tampoco me cuestan mucho. Barato de reproducir, tenía que ser todo muy sencillito para no ponerme pegas yo ni ponerlas el editor. Ya que no va a ser coedición, que es lo que siempre abarata las cosas, y que es una cosa interna, quería intentar que fuera sencillito. Para ellos, claro, que para hacerlo yo no tiene nada de sencillo, pero bueno, ya lo entenderéis. A mí no me importa, el trabajo no me asusta, lo que me asusta es mover mucho dinero y tener que contar con muchos medios materiales para poder hacerlo.

Al arrancar me dijiste que no esperabas que Procyon fuera una serie de más de diez libros. ¿Mantienes esa cifra o ha cambiado?

Sí, sí, sí… Además, no pueden ser más ni menos. Si me dijera Ricardo (Esteban, editor de Dibbuks) “recórtame a ocho”, me mata, no puedo, está todo estructurado para diez. Y además, en la acción se va a ver claro que no estoy estirando en ningún momento la trama, no, no. En el siguiente, en el cuarto, paso una cosa muy importante para la trama, el siguiente es una doble transición pero que te enteras de cosas y descubres un misterio relativo a quién es Procyon de verdad, el siguiente, el sexto, es como el fulcro del balancín y ya saltamos directamente a los siguientes, en el siete la chica vuelve a su tierra… Es que no puedo cortarlo, va a así…

Sabiendo que tienes experiencia en animación, y viendo el diseño sencillo de los personajes, no dejo de imaginarme una película o una serie… ¿Se te ha pasado esa idea por la cabeza? ¿Te gustaría?

Yo encantadísimo de que esto tuviera más repercusión, pero no depende de mí.

¿Pero crees que es adaptable con un plan tan ambicioso de diez volúmenes?

Cosas más raras se han adaptado al cine, a la televisión o en dibujos animados, me da igual el medio que fuera. No tengo problema, sería cuestión de hablarlo, pero en principio sin problema.

Y aunque ya me has dado alguna pincelada, ¿cómo va ya el cuarto volumen? ¿Para cuándo lo tendremos y qué nos puedes contar de su contenido?

Ya está aquí en la cabeza, ya estoy inventando gadgets y chorraditas, también tengo más o menos claro lo que va a pasar, que es un montón de cosas que tendré que encajar con calzador dentro de las 118 páginas, pero lo tengo clarísimo, darle una mayor importancia a los dinosaurios que al fin y al cabo me apetece muchísimo dibujarlos, aunque siempre son personajes secundarios, no puede ser el protagonista un dinosaurio, los personajes son los otros, que pasarán por el terreno, huirán, les perseguirán, lo que sea, no sé, ya veréis lo que pasa, pero en principio guardarme un bloque central lo suficientemente grande para que los dinosaurios tengan protagonismo, que al fin y al cabo es lo que intento hacer. Pero vamos, lo que pasa al principio, lo que pasa al final e incluso lo que pasa en el medio, va a ser importante para la trama. Ya digo, en este es realmente donde empieza… En estos tres primeros he presentado a los personajes y a partir de aquí empieza la acción de lo importante que va a pasar en la trama de los personajes y ya despegará hacia adelante. Volveréis a ver personajes que visteis en el primero, que reaparece alguno, nos enteraremos de otras cosillas, otros chanchullos que han hecho las inteligencias artificiales… Plazos, normalmente siempre empiezo a dibujarlo en mayo, para que sea mayo, junio, julio, agosto y septiembre, a finales ya entregarlo. Pero como mi madre anda muy pachucha y andamos de hospitales para arriba y para abajo no me puedo limitar a los cinco meses habituales y posiblemente empiece en marzo. Y además, quiero cambiar un poquito el estilo, ya que se presta a un estilo diferente, salgo de las naves espaciales, que estaba ya un poco harto de tanto geométrico, que es un poquito insulso, me resulta pesado de hacer, y va a ser un poco más selvático, más salvaje. Voy a intentar variar un poco de estilo, probar otras cosas, con el ordenador hacer diferentes cosas… Ya veré. Improvisando. Dentro del planning, vamos a darle un poco de vida interna también.

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Esta entrada fue publicada en 27 enero, 2016 por en Dibbuks, Entrevista, Ricardo Machuca y etiquetada con , , .

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