CÓMIC PARA TODOS

‘Pokemon. Rojo, Verde y Azul 1’, de Hidenori Kusaka y Mato

65shvaEditorial: Norma.

Guión: Hidenori Kusaka.

Dibujo: Mato.

Páginas: 292.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Octubre 2015.

Viendo la enorme popularidad de Pokémon, todo un imperio multimedia que abarca videojuegos, juguetes y anime, es casi inverosímil que hayan pasado casi veinte años desde la publicación original de su manga más auténtico y que sea ahora cuando llega finalmente al mercado español. El primer volumen de Rojo, Verde y Azul viene a solventar esa llamativa carencia del mercado editorial español. Hidenori Kusaka, con el dibujo de Mato, crea una traslación fiel hasta el extremo de lo que es Pokémon: entrenadores capturando y catalogando pokémons, haciendo que luchen entre ellos para que evolucionen. La trama argumental con la que sustenta ese propósito es mínima, y en realidad no quiere ni necesita mucho más para mostrar el interminable espectáculo de criaturas que exige la franquicia y para desarrollar mínimamente a los personajes, que aguantan la historia con mucha más fuerza que el mundo en el que acontece. En otras palabras, importa mucho más Rojo y sus pokémons, empezando por el carismático Pikachu, que las reglas más o menos verosímiles del universo, que va avanzando en base a pequeñas historias, relatos modestos y entretenidos, pensando en unos lectores de no demasiada edad y probablemente también más indicado para públicos ya convencidos que quieran ver su mundo favorito en otro formato.

Como la audiencia de Pokémon reúne esas características, Hidenori Kusaka crea guiones muy accesibles, sencillos y voluntariamente limitados. No le importa añadir elementos realistas ni ofrecer demasiadas explicaciones que se salgan de las claves de Pokémon, sino que simplemente quiere dejarse llevar por la acumulación de criaturas en manos de Rojo, después Azul, que se convierte al mismo tiempo en rival y amigo de una forma que Kusaka no cierra precisamente para que le siga dando juego en el futuro, y que completa con Azul, un personaje femenino que de momento sólo ha introducido. Las relaciones entre los personajes son, de hecho, lo que impide que las trifulcas entre pokémons se conviertan en el único motivo para seguir pasando páginas, y que en el caso de los no aficionados a esta franquicia puede ser un tanto más complicado porque no se ha pensado en ellos en absoluto a la hora de diseñar esta serie y la información sobre el funcionamiento de este mundo sólo la reciben con cuentagotas y cuando ayuda a un episodio concreto. Kusaka quiere convencer a los fieles, y eso lo hace con un ritmo elevado, con un sentido del humor adecuado y con una acción bastante solvente. Además, en otro de los grandes aciertos de Rojo, Verde y Azul desde su inicio, Kusaka consigue que los secundarios que van entrando y saliendo de la trama ayuden a agilizar la lectura.

En una serie de estas características, hay dos elementos que son imprescindibles para su buen funcionamiento. El primero, el diseño de las criaturas que dan nombre a la serie, estos monstruos de bolsillo coleccionables que se multiplican con la sucesión de episodios. Eso, no obstante, es un trabajo previamente realizado, porque la mayoría de estas criaturas nacieron en el videojuego del que parte la franquicia multimedia. Pero Mato consigue que esas criaturas, como también los personajes humanos, se muevan con bastante fluidez en las viñetas. Ese viene a ser el segundo elemento que permite que Pokémon sea consistente y hasta vibrante en su apartado visual. Mato capta el claro espíritu de videojuego que necesita la serie, y sin complicarse demasiado la vida con invenciones que estas páginas tampoco necesita. Evidentemente, no es Rojo, Verde y Azul una serie en la que sea necesario arriesgar demasiado. Su espíritu es el de contentar, y eso lo hace porque ofrece exactamente lo que busca un lector que vea el título de Pokémon en la portada de un manga. Mientras Rojo tenga pokémons que catalogar, la serie se antoja interminable. Y justo eso es lo que pide un público que quiere horas y horas de diversión, en la pantalla, con las cartas, con los juguetes y también, claro está, con esta parte de la franquicia que es el manga.

El volumen incluye material los dos primeros volúmenes de Pocket Monsters Special, publicados originalmente por Shogakukan en agosto y diciembre de 1997. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 21 enero, 2016 por en Hidenori Kusaka, Manga, Mato, Norma, Shogakukan y etiquetada con , , .

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