Cómic para todos

Entrevista con Pere Pérez sobre ‘Shaolin Mutants’

Entrevista Pere PerezLeer tebeos como Shaolin Mutants (aquí, su reseña) nos congracia con ese arte del entretenimiento más jugueton. Escuchando a Pere Pérez es fácil entender por qué se contagia tan fácilmente el aire aventurero y algo friki que hay en esta historia. El autor, que estuvo en la pasada edición de Expocómic, nos cuenta cómo nace la obra, que quería hacer y, por supuesto, los planes de futuro que tiene con lo que desde ya tenemos que empezar a considerar como una serie que ha tardado lo suyo en llegar al mercado editorial, que ha vivido unos cuantos cambios por esa razón pero que ojalá dure mucho.

Mezclar mundos que en teoría nada tienen que ver es una práctica habitual en la cultura popular, pero ¿de dónde sacas la rocambolesca idea de juntar dinosaurios y kung fu?

Hay dos motivaciones para hacer esto en cómic. Una era escribir el cómic que quería leer y no encontraba y segunda escribir sobre cosas que me gustara dibujar. Entonces, el argumento del cómic iba de kung fu, pero como aquí no tenía ningún tipo de dirección editorial, simplemente era un proyecto que yo hice porque me apetecía hacer, decidí meter todas las cosas que me gustaba dibujar. Y siempre he disfrutado mucho dibujando dinosaurios. Puede parecer que están metidos con calzador, pero si te lees la obra queda medio coherente, creo yo, porque es un mundo en el que en vez de haber animales hay dinosaurios, y los personajes lo perciben como algo normal. No tienen mucha relevancia en la trama, simplemente están ahí.

Con esta explicación, ¿se puede decir que los dinosaurios suponen en este tebeo la parte del entretenimiento y la del kung fu una más personal, ya que practicas artes marciales?

Sí, quizá sí. En la parte de artes marciales he intentado que no fuera sólo la acción por la acción, sino que se explicara un poco la filosofía de las artes marciales, conceptos de budismo y taoismo orientales. La parte de trama sí que está muy focalizada en el kung fu y los momentos de acción un poco porque sí muchas veces están protagonizados por dinosaurios.

¿Y eso se puede aplicar a las influencias? Es decir, ¿en los dinosaurios hay más referentes de la cultura popular y en el kung fu más de tu trayectoria personal?

Sí, quizá sí. La vena más de fan de cómic creo que sale por los dinosaurios en esta obra. Y la parte de artes marciales, me han preguntado varias veces en entrevistas últimamente que sí había leído muchos cómics de artes marciales, y realmente no soy un gran fan del género en cómic. La influencia en esta obra viene por practicarlas. Es algo que me apetecía por practicar artes marciales y por las películas, pero realmente el cómic de kung fu es un género que nunca me ha atraído demasiado y quizá porque no lo he visto bien representado.

Los personajes siguen arquetipos bastante claros de héroes, maestros y aprendices. ¿Tuviste algún modelo claro a la hora de perfilarlos?

Realmente soy un gran fan de La guerra de las galaxias, y como George Lucas se inspiró mucho en la obra de Joseph Campbell, leí a Joseph Campbell, que te habla de los arquetipos básicos, y sí que me centré un poco en el viaje del héroe, que más o menos si te fijas es lo que le pasaba a Luke Skywalker. Pese a que pueda parecer que, como soy tan fan de Star Wars, me lo haya pillado de Star Wars, no fue así. Fue beber de las mismas fuentes de las que ha bebido Lucas.

En cuanto a las escenas de pelea, tengo dos preguntas. La primera, ¿un experto en artes marciales reconocerá los golpes que has incluido en las coreografías?

Sí, sí, si practican el mismo estilo que practico yo los reconocerán tranquilamente, sin ningún problema.

Y la segunda, que a lo mejor tiene que ver con la anterior, ¿señalar los puntos de impacto en cada viñeta es otra forma de dar realismo a los movimientos?

En este cómic en concreto lo de señalar los puntos de impacto tenía una finalidad narrativa que no sé si se ha entendido porque no lo explico en el cómic. Cada vez que hago el circulito con el punto de impacto significa que el que está observando la pelea se da cuenta de que el que esta ejecutando el movimiento sabe mucho. Si te fijas, cada vez que utilizo el recurso del impacto es que hay alguien sorprendido por el nivel técnico del que está dando el golpe.

Vamos a la parte editorial. El proyecto nace en color y busca salida mediante el crowdfunding y acaba publicado por Aleta en blanco y negro. ¿Qué ha pasado?

Pues que al pasar a nivel editorial, no hay presupuesto para contratar a un colorista ni tiempo. Esta era una obra muy extensa y el presupuesto para colorear algo así sería una brutalidad. Aparte, la edición se encarecería un montón. Normalmente, estamos acostumbrados a ver cosas que se han publicado en el extranjero y se republican aquí, con lo cual el coste es mucho menor. Comprar los derechos tiene un coste mucho menor que producir material propio. Desde el principio me habría gustado que fuera a color, pero realmente voy a cobrar por esto mucho menos de lo que es justo, y como es mi criatura y me hace ilusión verla por ahí puedo pasar. Contratar a un colorista y pretender que tenga el mismo nivel de compromiso que pueda tener yo con la obra, siendo algo que ni le va ni le viene, no me parecía justo, es que ni me lo plantee. Si me ofrecieran a mí un trabajo así, me sentiría hasta insultado.

Pero al final es una pena… Es un síntoma de cómo está el cómic en España, tenemos mucho talento pero al final, por cosas como esta, no se acaban viendo las obras como a vosotros los autores os gustaría…

Claro, por eso el primero paso es si puedes intentar colar la obra fuera. La cuelas fuera porque sabes que luego se publicará aquí y ese aumento de presupuesto te permite haberla hecho a color o algo así.

Habiendo metido la cabeza en el cómic norteamericano, y de una forma notable, ¿qué te aporta el hacer obras en teoría de menor alcance como Shaolin Mutatns?

Pues es por realización personal. Tampoco soy de los que están amargados haciendo superhéroes, que ves a veces a compañeros de profesión que lo hacen por dinero, que me parece superlegítimo, pero que lo que realmente quieren es contar sus propias historias y como igual no consiguen colarlas cuando hay que pagar el alquiler igual hacen trabajo de mercenario. Por mi parte, el trabajo en Estados Unidos me llena, me gusta y disfruto con él un montón, pero no me llena todos los ámbitos que quiero tocar. Entonces, de vez en cuando me pica el gusanillo de escribir algo o crear un universo desde cero que sea todo mío, los personajes todos míos. Es una sensación diferente. De lo que hago en Estados Unidos suelo estar muy orgulloso, pero con algo que has creado tú y que todo el tomo lo has hecho tú es una sensación totalmente diferente. Cuando alguien te dice que lo ha leído, que lo ha disfrutado es como si de pequeño estás jugando con los He-Man o los G.I.Joe y te montas una película y de repente salieras a la calle y la gente te hablara de esa película y te dijera “qué guay cuando He-Man le pegó a Skeletor”. Alucinarías. Pues con esto me pasa un poco lo mismo. Cuando alguien me viene “hostia, que guay tal momento” es algo que para mí está muy en mi cabeza, recuerdo cómo me lo he inventado y ver que luego la gente lo ve como algo real y lo ha disfrutado, es una satisfacción tremenda.

¿Te sientes cómodo siendo el autor completo?

Sí, el único problema es que como no ejercito el hábito del guión… Lo de dibujar lo hago cada día, pero el guión lo voy haciendo cuando tengo tiempo, y todavía me cuesta. En la etapa de guión suelo sufrir bastante. Escribo, reescribo, vuelvo a revisar, cambio diálogos… Siempre tengo la inseguridad esa de no ser lo suficientemente bueno y de tener que esforzarme más que alguien que sea guionista profesional. Pero luego, una vez llega el dibujo, es mucho más cómodo porque me he escrito las escenas que realmente me apetece dibujar.

Has trabajado con guionistas de bastante nombre, como Víctor Santos, Gail Simone, Paul Tobin… Supongo que eso también te sirve de aprendizaje, ¿no?

Totalmente. Hay recursos que les he cogido prestados a los guionistas con los que he trabajado y sobre todo la manera de escribir un guión. Últimamente he trabajado con Fred Van Lente y de él he aprendido el ritmo trepidante que a veces tienen sus historias, que no dejan pausas para que te aburras, sino que siempre está ocurriendo algo. Por ejemplo, con Brian Q. Miller, con el que trabajé en Batgirl y en Smallville también tenía unos diálogos muy finos, se veía todo muy encajado, todo pasaba en el momento en el que tenía que pasar. Son un poco los referentes que tengo yo a la hora de construir mis historias.

En tu guión para Shaolin Mutants hay algo que me gusta bastante, las elipsis. Pegas saltos de tiempo bastante importantes. ¿Sientes que te has dejado algo entre medias que te gustaría contar o es la historia que tenías en mente?

En el momento en el que la conté, es exactamente lo que quería contar. Y ahora estoy preparando una continuación, bueno, varias continuaciones tengo en mente, una de ellas es una precuela, que supongo que es la primera que verá la luz, cuando la vea, porque es la que ya tengo medio escrita. Es una precuela explicando la vida de Jing, el maestro y su relación con Khan, el villano de la historia, cómo de una amistad al principio se acabó deteriorando el tema. Sí que he visto que, una vez creado, tiene un montón de posibilidades y hay un montón de facetas que puedo seguir explorando. Pero en el momento en el que lo creé, no me lo planteé. Lo de las elipsis viene de lo que te contaba de Fred, él lo hace mucho. Para no aburrir y no dejar que el ritmo decaiga, hay cosas que puedes eliminar tranquilamente y se terminará entendiendo.

Ya teniendo la seguridad de que va a haber más Shaolin Mutants, ¿dónde está el límite?

En el tiempo, básicamente. Yo sigo teniendo mi trabajo en Estados Unidos, ahora estoy con Valiant con un contrato en exclusiva. A veces tardan unos días en mandarte el siguiente guión cuando has acabado un número, y esos días los aprovechas para escribir o para hacer unas páginas, o por la tarde te sobra un ratillo al haber acabado la página y te pones. Es algo a lo que no me puedo dedicar a tiempo completo. Iré haciendo, y mientras me siga divirtiendo con los personajes mi idea es seguir haciéndolo. Y si a la gente le gusta, evidentemente, porque si no lo compran el editor me dirá que los próximos me los autoedite. Pero si van teniendo buena acogida, yo de momento con esto tengo carrete para unas cuantas.

Ya para terminar, ya me has comentado lo de Valiant, ¿pero en qué estás trabajando ahora mismo, en qué serie, con quién…?

Acabo de terminar el último número de la serie Timewalker con Fred Van Lente, que es como una especie de spin-off de Archer and Armstrong, esta tardará en verse en España supongo que un par de años, y se cierra la serie, era el último arco. Y ahora estoy haciendo portadas para Valiant, esperando que me llegue el guión de lo siguiente, que todavía no sé lo que es. Y pretendo que mi relación con Valiant siga en el tiempo, porque yo estoy muy contento con ellos y parece que ellos conmigo también. Así que creo que hay Valiant para rato.

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Esta entrada fue publicada en 20 enero, 2016 por en Aleta, Entrevista, Pere Pérez y etiquetada con , , , , .

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