CÓMIC PARA TODOS

‘Jan Karski. El hombre que descubrió el Holocausto’, de Marco Rizzo y Lelio Bonaccorso

01203454201_gEditorial: Norma.

Guión: Marco Rizzo.

Dibujo: Lelio Bonaccorso.

Páginas: 160.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Que todavía hoy sigan publicándose historias capaces de sorprender a los lectores sobre la Segunda Guerra Mundial y sobre el Holocausto viene a demostrar que no hay temas ni escenarios agotados, sólo buenas y malas historias. La de Jan Karski. El hombre que descubrió el Holocausto es muy buena. Es desgarradora, desafiante, triste y alentadora. Lo tiene todo. Y casi todo está en el cómic que ha escrito Marco Rizzo y dibujado Lelio Bonaccorso, aunque se echa en falta algo más de garra emocional que rompa el aire aséptico que en ocasiones planea sobre el relato. Porque la historia es excepcional y no siempre se tiene esa sensación al pasar las páginas de esta adaptación. La apuesta de Rizzo, aunque quiere profundizar en la misma alma de Karski, es más documental que humana. Por momento intenta volcarse en lo segundo, porque es eso lo que da fuerza a estos relatos más grandes que la propia vida, pero triunfa con más facilidad en lo primero. Jan Karski es un viaje apasionante, durísimo de leer porque así fue en la triste realidad que muestra, pero que funciona mucho más de forma episódica que en su conjunto, emociona mucho más de forma puntual que siendo, en su conjunto, ese desgarrador relato de una epopeya tan peligrosa y difícil de asimilar. Resumiendo, es un buen tebeo pero al que se le escapa la posibilidad de ser un poco más grande.

Quizá la clave esté en que hay tanto deseo de reivindicar la figura de Karski dentro del escenario en el que marcó una diferencia que al final el periplo que se relata no termina de ser ni la epopeya personal que en realidad fue ni un retrato de un drama de proporciones históricas del que ya sabemos muchas más cosas por fuentes de lo más diversas, desde los libros de texto a las historias de ficción o ficcionadas que nos ha dado el cine, la literatura e incluso también el cómic. Por eso, Jan Karski despunta por momentos, pero no en general, porque Rizzo no quiere elegir. Recoloca personajes y eventos, pero no quiere prescindir del tono documental del relato ni, por supuesto, de las facetas más personales que se cuelan en su historia. Y es ahí, probablemente, donde más destaca y donde en el fondo más quiere destacar el relato. Por eso el cómic arranca con lo personal, con la escena en la que Jan conoce a Joanna, un personaje que volverá a aparecer cada vez que la historia consigue emocionar de verdad, como se ve al final del quinto capítulo, en la escena más sobrecogedora y bien planteada que hay en el libro, la mejor fusión de esas dos facetas que quiere aunar y no siempre consigue. También descolocan los saltos en la narración, no siempre bien encajados y que aportan un toque de frialdad aséptica que no termina de convenirle al tebeo.

Aún así, la historia es tan impactante que es inevitable encontrar momentos para emocionarse, también de la mano del dibujo de Bonaccorso, que busca el mismo terreno que el guión de Rizzo. Es decir, una cuidada documentación, un afán documental evidente y una cierta frialdad a la hora de crear a los personajes. Quizá eso se note más en los hombres que en las mujeres, y quizá por eso Joanna acaba siendo el centro emocional del relato. Su mirada sí conecta de forma inmediata con el lector y consigue lo mejor del estilo de Bonaccorso, que se muestra igualmente eficaz a la hora de crear escenarios. La historia real tiene tanta fuerza, implica calles destruidas, guetos miserables y campos de concentración, y por ello lo mejor de su trabajo está las viñetas en las que el ilustrador puede sacar partido de su capacidad para que los escenarios se conviertan en parte esencial de los hechos. Es ahí donde Jan Karski sí logra sus objetivos con notable elegancia, a la hora de que el lector se vea completamente inmerso en el momento histórico que describe la historia. Puede que no sea la versión definitiva de la historia de este hombre que da título a la obra, pero sí tiene la capacidad de atrapar al lector para maravillarle con un rincón de esta historia que probablemente no muchos conocerán.

Steinkis publicó originalmente Jan Karski en noviembre de 2014. El contenido extra lo forman un artículo sobre el protagonista que motiva la obra escrito por Marco Rizzo y un portafolio de estudio de los personajes con ilustraciones de Lelio Bonaccorso.

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Esta entrada fue publicada en 13 enero, 2016 por en Cómic, Lelio Bonaccorso, Marco Rizzo, Norma y etiquetada con , , , .

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