CÓMIC PARA TODOS

‘Historia de una geisha’, de Kazuo Kamimura

historia_geishaEditorial: ECC.

Guión: Kazuo Kamimura.

Dibujo: Kazuo Kamimura.

Páginas: 360.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Octubre 2015.

El mundo de las geishas es fuente de fascinación desde siempre y cualquier retrato que se trace de estas profesionales del arte, del mundo de las flores y los sauces, tiene ya algo ganado en muchos lectores. Una de las pruebas más evidentes es Memorias de una geisha, visión occidental en forma de novela de Arthur Golden en 1997 y llevada al cine por Rob Marshall en 2005. Pero, ojo, porque Historia de una geisha, con la que se puede trazar un paralelismo evidente, es bastante anterior. Su publicación, a mediados de los años 70, ya indica que estamos ante una obra bastante adelantada a su tiempo, dura y realista, pero con elevadísimas dosis de poesía, drama, tragedia y, de una manera no siempre vitalmente hermosa, belleza. Mucha belleza. Eso es lo que predomina en Historia de una geisha, una obra tan fascinante como el mundo en el que nos sumerge, estructurada en catorce episodios de apariencia cerrada que suponen un viaje maravilloso pero tan duro como intenso. No es fácil la vida de una geisha, no lo era en el escenario del Japón previo a la Segunda Guerra Mundial que escoge Kamimura en otro de los grandes aciertos de su trabajo. Y su retrato no puede ser amable. Es hermoso, pero nunca condescendiente. Es un retrato sobre la ingenuidad de una niña y sobre la necesidad de convertirse en una mujer adulta de una forma atípica.

Hay una frase maravillosa que escucha la pequeña Tsuru y que define a la perfección lo que encierra las páginas de Historia de una geisha: “A pesar de que aún eres una niña, ya sabes lo que es la tristeza en la vida”. No es fácil mostrar el horror a través de los ojos de una chiquilla, y lo que Kamimura logra en esta obra puede tener un cierto parecido a lo que Keiji Nakazawa hizo en la memorable Pies descalzos (aquí, reseña de su primer volumen), aunque aquella historia fuera un retrato del Japón posterior a la bomba atómica que puso fin a la Segunda Guerra Mundial y esta, la de Kamimura, acontezca justo antes. Cada episodio de Historia de una geisha es una pequeña obra de arte que, casi de forma inadvertida, va construyendo el carácter, la personalidad, los sueños y la realidad de Tsuru, cuyo destino está sellado desde el principio. La candidez con la que sus ojos ven un mundo tan complejo como el de las geishas, en el que la felicidad parece ser un lujo inaccesible, es maravillosa. Pero lo es aún más tras el salto temporal que hay en la obra, cuando Tsuru pasa de ser niña a mujer, cuando deja de ser una aprendiz llena de curiosidad para ser una geisha de éxito entre los hombres. Lejos de caer en tópicos y lugares comunes, Kamimura elude los roles de género más habituales y crea personajes brillantes que dan forma a un relato emocionante en todos sus fragmentos.

Una escritura tan delicada como la de Kamimura tenía que tener reflejo en su arte. La belleza, tema esencial de Historia de una geisha, tenía que ser parte también del aspecto de la obra ya desde la primera viñeta en la que aparece la joven Tsuru. La ternura con la que el autor trata el cuerpo de la mujer es sublime en todo momento, incluso aunque amor y sexo sean conceptos que las geishas sólo pueden contemplar de lejos. Kamimura logra que todos sus personajes, por supuesto la protagonista pero también todos los secundarios que se mueven a su alrededor, sean fuente inagotable de sensaciones y sentimientos. No es sólo que la historia sea brillante y que cada uno de los catorce episodios posee un impresionante empaque por sí mismo, sino que la forma en la que Kamimura plasma los acontecimientos en las viñetas. Los toques más fantásticos, los de la postura de Tsuru como una grulla o la metáfora de la flora y la virginidad le sirven para crear bellísimas composiciones. Y los escenarios, sin ser lo esencial para la inmersión en el universo que retrata, también ayudan. Historia de una geisha es una lectura impresionante, imprescindible para los amantes de la cultura japonesa más tradicional, pero altamente recomendable para cualquiera que tenga necesidad de leer una historia emocionante, apasionante y muy emocional. Una maravilla.

Itezuru se publicó originalmente entre diciembre de 1974 y enero de 1980. El único contenido extra del volumen es un epílogo del novelista Yû Aku.

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Esta entrada fue publicada en 8 enero, 2016 por en ECC, Kazuo Kamimura, Manga y etiquetada con , .

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