Cómic para todos

Así fue la tercera Bulldog Con de Josep Busquet en Atom Comics (28 de diciembre de 2015)

ADSC05012Tras realizar la segunda Bulldog Con en tierras catalanas, Josep Busquet regresó a Madrid para la tercera edición de esta particular convención suya. Pero el escenario cambió. De Delirio, en Móstoles, se pasó a Atom Comics, en pleno centro de la capital. Y un invitado repitió, Alberto Jiménez Alburquerque, pero los otros dos que le acompañaron fueron nuevos: Eduardo Ocaña y Jesús Hervás. Todos ellos protagonizaron los dos eventos fuertes de la Bulldog Con, la firma de ejemplares de Los cuadernos de Darwin (aquí, su reseña), La Carta 44 (aquí, reseña de su segundo volumen), Diluvio (aquí, su reseña) o cualquiera de las muchísimas obra de Busquet (aquí, todas las reseñas que tenemos) y una charla que se extendió nada menos que durante hora y media, titulada Tú a Bruselas y yo a California en la que los autores desgranaron las diferencias entre el mercado francófono y el norteamericano. Claro que, como esto es una Bulldog Con, se empieza con un guión muy concreto y se acaba hablando de que dibujantes como Adam Hughes se pueden permitir el lujo de hacer dos portadas al mes y vivir tan feliz.

Tanto Jiménez Alburquerque como Hervás han trabajado en ambos medios, Ocaña sólo en el cómic francés. Interrogados por Busquet, los autores desgranaron las diferencias y los parecidos entre ambos mercados entre anécdotas muy variadas que merece la pena escuchar de forma íntegra. “Mi idea no era entrar en qué mercado es más guay”, arrancó diciendo el escritor y moderador eventual, y por eso lo primero que les preguntó a los tres ilustradores es si el mercado el que han trabajado era el que realmente querían para sus carreras. Ocaña fue el primero en hablar y lo digo que “lo tenía clarísimo”, su apuesta siempre fue el europeo. “Es lo que he leído”, dijo, y también por estilo, aunque eso mismo ahora le tiene algo encasillado en historias de corte histórico de las que le gustaría salir. “Yo siempre he querido dibujar superhéroes y todavía no he llegado”, confesó Jiménez Alburquerque, mientras que Hervás dijo que siempre tuvo el deseo de “compaginar las dos cosas”, pero en el caso del cómic norteamericano no en el género de superhéroes, sino entroncando más bien con “el Vertigo de aquella época”. “Sois unos alternativos, los superhéroes son la hostia”, replicó Jiménez Alburquerque entre risas.

Ocaña explicó que el mercado europeo era más abierto hace algunos años que el norteamericano, “era más fácil meterse”. “Cuando empezó Paquet era bastante fácil para un español entrar ahí, era una forma fácil de entrar sin saber francés”, dijo. Eso llevó a la famosa entrevista en el País a Frédéric Niffle, editor de Spirou, en la que dijo que “los españoles necesitan más ego”. “Creo que reflejaba una realidad de lo que son las entrevistas con editores franceses”, dijo Hervás, a lo que Ocaña añadió que “yo creo que vamos bastante encogidos”. Para Jiménez Alburquerque, en cambio, “eso no quiere decir que tú no tengas tu estilo propio como dibujante, lo que pasa es que luego hay mucho autor con mayúsculas, que llega primero el ego y luego llega él media hora más tarde, y eso en Francia se vive mucho”.

¿Y cuál de los dos mercados es más libre? La conclusión es que no se puede generalizar porque ambos son ya muy amplios, pero para Jiménez Alburquerque no es adecuado ver “el mercado francés como el nicho de la libertad”, porque los límites son los mismos si trabajas con franquicias de superhéroes o con Spirou. Y cuando te sales de lo que te marcan, como explicó Ocaña, “nadie te dice nada, pero sí ves que tienes que ir por ahí”. “Por lo general, en muchos álbumes franceses ellos saben muy concretamente lo que quieren”, explicó Hervás, a lo que Jiménez Alburquerque matizó: “y no saben que hacer con algo que no les encaja”, recordando las excusas que reciben muchos autores, las de que ya tienen proyectos parecidos y no van a sacar otro o que no sabrían venderlo aunque sea muy bueno.

La relación con el guionista varía en realidad más por el profesional que por el mercado. “Se fijan en las mismas cosas, te dan consejos sobre lo que ven, muy parecido”, explicó Ocaña”. Para Hervás, la clave está en que “son encargos, te llega un guión bastante cerrado”, cuando el escritor “ya ha hecho su trabajo y tú vas después”. Para Jiménez Alburquerque sí hay diferencias y dijo que la mejor relación la ha tenido con los americanos. “A los dos con los que trabajo ahora los he conocido en persona”, explicó, como continuación de charlas por Skype para debatir sobre el trabajo. En cuanto en los plazos de entrega, la conclusión general es que no se aprueban los proyectos más rápido en ningún mercado, y que el modelo europeo de tener un autor que se ocupara de toda la faceta gráfica está extendiéndose. “Ahora, con lo digital, cada vez se entinta más gente”, explicó Hervás.

Sí hubo más debate en cuanto a los lectores. Para Jiménez Alburquerque, “el lector clásico de BD cuando ve los superhéroes le echa para atrás”, pero al mismo tiempo “hay mucho aficionado” al cómic norteamericano. Este, añadió, “está mutando, se está abriendo a hacer que el cómic de creación propia sea mainstream”. Y el título clave en este sentido, a juicio de Hervás, fue Los muertos vivientes. ¿Y qué pasa con la industria española? Que apenas existe y, como dijo Jiménez Alburquerque, es “una industria de retapado”. “El mercado francés y el mercado americano están plagados de autores españoles, no es por falta de calidad”, afirmó, convencido de que “en España no hay una industria que soporte a cien autores que vivan del tebeo”.

Para Hervás, la gran diferencia entre ambos mercados está en la página, “una francesa tiene más curro” y exige un nivel de detalle superior. “A mí en Francia me dicen que soy muy americano y en Estados Unidos que soy muy europeo”, confesó, mientras que Jiménez Alburquerque recordó críticas americanas en las que se sorprendían de que la mayoría de sus viñetas tienen fondos, al estilo más europeo. Para Ocaña, hay que mirar a guionistas más jóvenes para encontrar cómics franceses que tengan menos viñetas de lo que solía ser habitual, a lo que Hervás contestó que la cuestión está en que eso, la minuciosidad del detalle y el gran número de viñetas “les gusta” a los lectores franceses. “Miran cosas como la profundidad de las viñetas, recalcan cosas muy de trabajo técnico”, añadió Ocaña.

El último gran tema de la charla fueron los salones y festivales.  “En Estados Unidos no suelen invitarte a festivales a menos que seas una superestrella”, dijo Jiménez Alburquerque”, que añadió que “la mentalidad de las convenciones americanas es distinta, aquí se está viendo más lo del Artist Alley, pero allí cada autor se lo financia”. En Francia, apuntó Hervás, “los festivales se organizan en torno a unos cuantos autores firmando”. Para Hervás, la clave está en este sentido está en que “el cómic está considerado al mismo nivel que la literatura, igual que te lees un libro te lees un cómic”. ¿Y entienden estos autores que a los salones de cómic se estén sumando las industrias del cine y del videojuego, como hacen en Estados Unidos? “Está muy bien que lo hagan, pero la cosa es que compren tebeos”, dijo Jiménez Alburquerque. Amén a eso.

En este enlace se puede escuchar la charla completa.

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