Cómic para todos

‘La educación de Hopey Glass’, de Jaime Hernández

p-educacion-hopey-3aEditorial: La Cúpula.

Guión: Jaime Hernández.

Dibujo: Jaime Hernández.

Páginas: 132.

Precio: 14,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Noviembre 2015.

El mundo de Love & Rockets lleva años demostrando su valía y La educación de Hopey Glass es una de las muchas muestras de esa categoría. Pero hay que tener claro que la obra de Jaime Hernández es una novela río difícilmente fragmentable, por mucho que se publique en español en libros sin numerar.  Los protagonistas esenciales de este, Hopey y Ray son dos personajes que, como muchos de los que aparecen en este libros, ya tienen un bagaje, una trayectoria, una vida, porque en realidad eso es lo que escribe Hernández, vidas, con todas sus complejidades y defectos. Y eso es lo que hace que, incluso sin haber leído nada sobre estos personajes previamente, las sensaciones que transmite el libro se entiendan a la perfección. Por supuesto, todo encuentra un mayor sentido si se ha seguido a los personajes, si se han leído las tres entregas de Locas, Penny Century y Fantasmas de Hoppers, pero la capacidad de análisis del ser humano y esencialmente de los personajes femeninos es tan grande que la inmersión en este mundo es total desde la primera viñeta. El de Hernández es un retrato duro, a veces hasta cruel, que sabe analizar la miseria humana o simplemente sus flaquezas, pero en el fondo con un toque que roza el otpimismo y que hace que estas lecturas destaquen por su sinceridad y su autencididad.

La estructura de La educación de Hopey Glass recuerda el formato de revista en el que se publicaron sus historias en primer lugar y lo mejor está en la primera mitad del libro, en las historias encabezadas con el Día a día con Hopey. Ella puede ser fácilmente el personaje más interesante que maneja Hernández, desde el maravilloso coqueteo inicial con la asesora de la óptica, una mujer muy atractiva y mucho más joven que ella hasta la maravillosa conclusión en la que desemboca todo el relato cuando, efectivamente, se pone las gafas por primera vez (“…me pongo estas gafas y, de pronto, todo el mundo está viejo”), pasando por su encaje como ayudante de profesor de primaria, el nuevo trabajo que ha aceptado. A partir de ahí, el libro cambia de ritmo y mezcla diferentes cabeceras para seguir la relación entre Ray y Viv, con el mismo nivel de cinismo pero una identificación algo más compleja sin tener más información previa sobre los personajes. En todo caso, y aunque ayuda tener más datos, hay que insistir de nuevo en que la lectura individual de este libro permite entrar en las vidas que retrata Hernández sin dudas. Es parte del encanto de este mundo, que, como la vida misma, ofrece una fotografía puntual de la que se pueden sacar muchas conclusiones que se enriquecen cuanto más se sabe sobre sus protagonistas.

La pretensión de Hernández de mostrar pedazos de realidad hace que su estilo como dibujante sea perfecto para lo que quiere contar. La educación de Hopey Glass no es ningún salto en su carrera, siempre caracterizado por lo que quiere contar más que por el medio escogido, pero resulta difícil encontrar puntos débiles en su dibujo. Sus personajes son tan carismáticos que incluso las elecciones más nimias, las de mostrar a Hopey, Ray y el resto de personajes vestidos o desnudos, tranquilos o enfadados, hablando o en silencio, ya hacen que el dibujo tenga una complejidad que es difícil extraer de la simple visión de sus líneas limpias y su pulcro blanco y negro. No es sólo que el estilo sea perfecto para que la historia funcione, sino que, casi sin que el lector se dé cuenta, se ha convertido en parte de los méritos de la narración. La educación de Hopey Glass puede verse como una obra de madurez en la carrera de Hernández, ¿pero no lo son todas en realidad? ¿No es un nuevo ejemplo de una forma muy interesante de asomarse al mismo tiempo a la narrativa gráfica de calidad y a la misma realidad que retrata con tanto acierto. La estructura episódica dificulta algo la lectura, sobre todo sin haber pasado por otras obras anteriores de Hernández, pero en cualquier caso se pueden encontrar elementos de identificación que hacen de la lectura una delicia.

Fantagraphics publicó originalmente The Education of Hopey Glass en abril de 2008. La Cúpula ya publicó anteriormente La educación de Hopey Glass en cartoné en 2008, y esta es la primera edición en rústica. El contenido extra son varias ilustraciones finales sobre los personajes de la novela gráfica.

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Esta entrada fue publicada en 28 diciembre, 2015 por en Cómic, Fantagraphics, Jaime Hernández, La Cúpula y etiquetada con , .

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