CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Enrique Vegas sobre ‘Dulces sueños’

IMG_1298Enrique Vegas se ha ganado ya un público fiel gracias a sus cabezones, sus tebeos paródicos de otros personajes de cómic y de grandes éxitos de Hollywood. Pero de vez en cuando se sale de ese sector y hace obras como Dulces sueños (aquí, su crítica), con el mismo estilo visual que le hace reconocible pero de un tono completamente distintos. Enrique estuvo firmando ejemplares de sus obras en la última edición de Expocómic y aprovechamos la ocasión para hablar con él de esta obra que se adentra en mundos oníricos desde un formato de cuento tan apetecible.

¿Cómo surge la idea de hacer Dulces sueños, de dónde proviene la historia?

Pues esta de la portada curiosamente es mi hija. Cuando hice Leinad, que es mi otro hijo, tenía pensado hacer más historias y más aventuras de otro tipo para público digamos un poco más infantil, por así decirlo. Y siempre tenía detrás a las hermanas de todos los niños a los que les gustaban los Cabezones que me decían “tienes que hacer algo para nosotras”. Y siempre les decía, “bueno, algún día…”. Y tenía en mente hacer algo para niñas. No es que sea especial para niñas, pero como la protagonista es una niña les atrae más que ver al típico niño siendo el protagonista. Una cosa llevó a la otra y poco a poco fui haciendo un esquema de lo que quería contar, y me fijé en mi hija y sus amigas para darle la personalidad a las protagonistas. Están encantadas. Así surgió, la historia fue muy sencilla de hilvanar y de llevar a cabo. Lo disfruté mucho, no ha sido de los dolorosos, ha sido muy sencillo y muy agradable.

Me ha dejado la sensación de que este es un tebeo que se le podría dar a un niño con pesadillas para que vea que en realidad no hay nada que temer… ¿Ese era el objetivo?

Sí, es que además todos los que tenemos niños hemos pasado por una fase en la que el niño está dormido por la noche llorando y no sabes por qué, y no se despierta. Es una cosa que se llama, no sé si el término técnico, terrores nocturnos. El niño está dormido, llorando, y no se despierta, puede estar diez minutos, un cuarto de hora u hora y media llorando, y no sabes por qué. Basándome en eso y en que es algo que todos los padres comentamos siempre, ahí es donde hilvané la historia de qué ocurre en esos momentos en los que el niño está llorando, que tú supones que está soñando. Esa fue la base para estructurar la historia y sacarla adelante.

¿Y cómo eran las pesadillas de Enrique Vegas cuando era un niño como Lili?

Uy, yo sólo recuerdo una, que durante mucho tiempo pensé que era real porque es una de estas que tienes con muy poquita edad y apenas las distingues de la realidad. Me acuerdo que era una en la que había un robot muy grande, tipo Mazinger, como una especie de círculo en el pecho, que se parece muchísimo a los de Pacific Rim de ahora, espectacular, que esto era hace mil años. Pues sabía dónde iba yo al colegio, salía de unas casas abandonadas que había al lado y nos perseguía a todos los niños. Sólo recuerdo esa en concreto. Madre mía, lo que es el cerebro humano, que te acuerdas depende de qué cosas y las tomas como ciertas, te hace dudar.

Has dicho que este no era de los libros dolorosos. Y no sé si estarás de acuerdo, pero creo que con este mundo podrías haber hecho un relato más largo y ambicioso…

La verdad es que siempre lo pienso, que quizás daría para mucho más, para ser trascendente, para ser más… Pero yo creo que por mi estilo, o al menos lo que hasta ahora estoy haciendo, me gusta que sea de fácil digestión. Creo que con mi público, por las edades en que se mueven, sería alejarme del target, por así decirlo. Y prefiero estar más cerca de lo que creo que les apetece más que de lo que a mí me gusta como autor. Cuando me gusta lo que hago en plan serio, hago tebeos de guerra o puedo hacer una historia más densa, pero siempre me queda la cosa de haber hecho algo más extenso, más denso. Pero me dura muy poco la duda, no te creas tú que soy de grandes dudas.

Hay una frase de Lili que me gusta mucho: “No son los libros los que me provocan pesadillas”. No sé si tiene alguna razón de ser concreta…

La cosa está en que muchas veces los padres cuando el niño ha visto una película hace dos horas o justo antes de dormir, y creen que eso les provoca pesadillas. Y yo tengo la clara convicción de que lo que les provoca pesadillas es el día en general. Si algo te impresiona a las diez de la mañana, te impresiona a las diez de la mañana y te dura. El libro en sí no te va a provocar nada, es la vida en general. Ellos se enfrentan a cosas que no entienden, que no sabes de dónde vienen. Yo lo veo con mis hijos, que lo que para ti es obvio, cuando tienes diez años no es obvio para nada. A ti te lo tienen que explicar todo. Es muy curioso cómo la percepción que tenemos nosotros es totalmente distinta a la que tienen ellos. Y por eso la cosa de que el libro no le provoca eso, al revés, le va a ayudar a luchar contra eso.

Siendo una historia que en realidad tiene más de pesadilla que de sueño, ¿por qué ese título? ¿Por qué Dulces sueños?

Porque soy muy optimista, porque soy totalmente optimista. Creo que al final, si echas un cálculo de las malas experiencias y las buenas, no es que te quedes con ellas, que también, sino que al final te pasan más cosas buenas que malas. Pueden dejarte peor marca las malas, pero de las buenas te vas a acordar seguro y durante más tiempo. Me gusta ser optimista en ese aspecto. Además, acaba bien, no puedo ser de otra manera que optimista.

¿Es este un universo en el que podrías profundizar con nuevas historias o está cerrado con este libro?

No, porque de las cincuenta mil opciones que tenía elegí esta y elegí esta historia, pero tengo otro montón de ellas. El problema es que no tengo tiempo ni manos para hacer más de esta, más de Leinad, más del samurái, más de todo lo que quiero hacer. Es complicado dividirme el tiempo en lo que quiero hacer y lo que en ese momento es mejor hacer desde el punto de vista editorial por así decirlo. Voy ahí, bamboleándome un poco, haciendo equilibrios con la editorial y un poco con lo que quiero hacer.

Fuera de tus tebeos paródicos de películas y cómics de éxito, al final has cambiado mucho de género. ¿Te gusta dar esos saltos?

Sí, claro. A mí es que me gustan muchas cosas muy distintas. Si yo pudiera, haría mañana una de vaqueros; pasado mañana, una de la Segunda Guerra Mundial; el lunes, una de piratas. Pero tengo que elegir. Y como sé que cada una me ocupa tres o cuatro meses, tengo que elegir y no arrepentirme durante esos tres o cuatro meses. Por el hecho de que una obra de estas te lleva tiempo, tienes que estar plenamente convencido, porque si no estás muerto, no sale bien y se nota, y lo siguiente tampoco te va a salir bien porque estás pensando en que en lo anterior la pifiaste. Es muy distinto porque me gustan cosas muy distintas. Algún día, dentro de veinte años, de repente echaré la vista atrás y veré que todo lo que me apetecía hacer un día tras otro lo he hecho pero un año tras otro. Igual dentro de veinte años tengo algo parecido a lo que me gustaría tener.

Quería hablar sobre todo de Dulces sueños, pero resulta inevitable con el estreno de El despertar de la Fuerza (aquí, su crítica) preguntarte por eso… ¿Va a haber un Episodio VII a tu estilo…?

Depende de cómo acabe, porque imagínate que acaba como El Imperio contraataca (aquí, su crítica). ¿Qué hacemos, esperamos a que lo resuelva? En principio el plan es que sí. Hemos sacado ahora el Episodio IV en color, vamos a sacar las siguientes, el V y el VI, y lo suyo sería sacar a continuación el VII. Yo espero que sí, pero igual llega el viernes, veo la película y me tiro de los pelos. El plan es que sí.

¿Y en qué estás trabajando ahora? ¿Cuáles son los próximos tebeos de Enrique Vegas que vamos a ver?

Mira, estoy dibujando Batman, para que salga para el Salón de Barcelona al hilo de la película de Batman y Superman. Con eso, habiendo hecho Batman, Superman y Vengadores, digamos que tendría un espacio para poder dedicarme a Star Wars y algún otro proyecto no paródico, que también tengo ganas de hacer más, solapándome con las parodias para no estar siempre en el mismo registro, ir variando y que la gente vea más cosas.

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Esta entrada fue publicada en 28 diciembre, 2015 por en Dolmen, Enrique V. Vegas, Entrevista y etiquetada con , , .

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