CÓMIC PARA TODOS

‘Elric de Melniboné’, de Roy Thomas, Michael T. Gilbert y P. Craig Russell

extractimgEditorial: Yermo.

Guión: Roy Thomas.

Dibujo: Michael T. Gilbert y P. Craig Russell.

Páginas: 176.

Precio: 26 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Olvidémonos por un momento de que Elric tiene una nueva versión en cómic, realizada por Julien Blondel, Didier Poli, Robin Recht y Jean Bastide, y volvamos atrás en el tiempo, más de treinta años, para encontrar una auténtica joya, el Elric de Melniboné que hicieron Roy Thomas al guión y Michael T. Gilbert y P. Craig Russell al dibujo adaptando el trabajo literario de Michael Moorcock, la primera de las novelas de su serie con las aventuras del personaje. Una vez hecho ese ejercicio, tan necesario siempre para entender cada obra en su contexto, la lectura de este volumen es una maravilla de esas que hay que recomendar a cualquier que desee sentir lo que la fantasía provocaba en el consumidor de cómics (y de cualquier otro medio narrativo) en los años 80, en esa añorada década que vive en nuestros días un nuevo esplendor cargado de una nostalgia que no puede ocultar, sino que más bien ensalza, la enorme calidad de tantas y tantas obras que se produjeron en aquellos años. Elric es una de ellas, un poema épico, una fantasía legendaria, que mediante una narración cuidada y compleja, sigue los pasos del Emperador Albino de un mundo alternativo, paradigma extraordinario de la forma más fantástica de hacer espada y brujería, ese género tan en boga cuando nació este cómic.

Es difícil separar el trabajo de Thomas, Gilbert y Russell por una simple razón: su aspecto operístico. Thomas, que en aquellos años ya era un consagradísimo escritor de Marvel y que había bordado el género de espada y brujería en Conan, entiende ese tono y lo honra con una narración densa en abundantes cartuchos de texto, con un lenguaje delicado y de claro sabor clásico, literario y culto. Pero es que Russell es un hombre vinculado también a esa forma de entender la narración en cómic, como evidenció por ejemplo en su formidable adaptación de El anillo del nibelungo (aquí, su reseña). Thomas aporta una narración más directa, capaz de abordar la acción con la misma intensidad que la reflexión, el retrato de cada personaje y sobre todo del mismo Elric con la misma fuerza que la tragedia que marca el relato. Elric, visto a través de los ojos de Thomas, es una historia divina y humana, el protagonista es a la vez una marioneta de los dioses y un hombre capaz de desafiarles, uno que tiene que afrontar su responsabilidad como monarca pero que se mueve con la misma determinación por el amor de Cymoril, la hermana de su gran rival por el trono de Melniboné, el malvado Yrkoon. Thomas da forma a un viaje tan formidable como inacabado, no olvidemos que este volumen recorre sólo la primera novela, y lo hace de una manera extraordinaria.

La narración de Elric, densa y profunda, se vuelve algo más accesible gracias al sensacional trabajo de Gilbert y Russell. La forma en la que crean el mundo de fantasía en que acontece la historia es impresionante. El mismo aspecto de Elric es el primer acierto de los muchísimos que hay en estas páginas, algunas compuestas con un atrevimiento casi pionero en la época en la que se publicó la miniserie, todas con una espectacularidad inmensa que sirve para que los escenarios, las criaturas, los complementos y los personajes cobren una vida excepcional y que se conjuga con una formidable expresividad de todos y cada uno de los protagonistas. Pero si algo deslumbra es la puesta en escena, que de nuevo obliga a recuperar la sensación operística de la obra. El color se convierte así en un elemento esencial para que Elric alcance su verdadera dimensión, casi onírica y desde luego fantástica. De alguna manera, es a través del color como la obra se coloca en su contexto ochentero, pero al mismo tiempo es otro elemento que deslumbra. Todo, de hecho, provoca esa sensación en Elric, su potente historia, sus dramáticos acontecimientos, su viaje no iniciático ni tampoco del héroe en su concepción más conocida pero sí de una misión impresionante, sus personajes y hasta su final abierto. Elric de Melniboné es una auténtica delicia, narrativa y visual.

El volumen incluye los seis números de Elric, publicados originalmente por Pacific Comics entre abril de 1983 y el mismo mes de 1984. El contenido extra lo forman una introducción de Michael Moorcock y las cubiertas originales de Michael T. Gilbert y P. Craig Russell.

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Esta entrada fue publicada en 23 diciembre, 2015 por en Michael T. Gilbert, P. Craig Russell, Roy Thomas, Yermo y etiquetada con , , , , , .

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