Cómic para todos

‘Saga’ 5, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples

portada_saga-n-05_brian-kvaughan_201510271137Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Brian K. Vaughan.

Dibujo: Fiona Staples.

Páginas: 152.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2015.

Las grandes sagas tienen un problema común: la dispersión. Las ideas de partida suelen ser extraordinarias, las primeras continuaciones se acercan bastante y es cuando el juguete se vuelve incontrolado cuando se separan los grandes creadores, las historias que quedan en la memoria, y las buenas ideas que entretuvieron en su momento pero que necesitan de un final. Saga, cuyo título es ya una invitación a pensar en la serie de esa manera, es de las primeras. De las grandes. De las que no quieres que acaben porque cada giro, cada sorpresa, cada nuevo personaje están milimétricamente pensados por uno de esos escritores a los que es una gozada leer hagan lo que hagan. Si se permite el paralelismo, y aunque hay muchas diferencias, Brian K. Vaughan ha hecho de Saga el Juego de tronos del cómic. Por desgracia, su repercusión ni se acerca a la de la novela río de George R. R. Martin o la serie de televisión basada en ella, pero las pretensiones son paralelas. Partiendo de una familia, hemos descubierto un universo que no para de crecer y de hacerlo además con una inteligencia que para sí quisieran relatos mucho más valorados que el que está construyendo Vaughan con la extraordinaria ayuda de los dibujos de Fiona Staples. Porque Saga entra aquí su tercer año de publicación y la frescura es una cualidad que no ha perdido ni por asomo.

Cuando los personajes comienzan a multiplicarse y cuando los principales protagonistas están separados, algo que sucedió con claridad en el cuarto volumen de la serie (aquí, su reseña), el riesgo que se corre, y más tal y como se está editando la serie en España en volúmenes recopilatorios prácticamente semestrales, es que el lector olvide detalles, acciones y hasta personajes. Vaughan, no obstante, tiene tal habilidad narrativa que todo eso no le sucede a Saga. Sí, es necesario refrescar la memoria, pero los sutiles recordatorios que introduce el escritor, los formidables flashbacks y el atrevimiento habitual (¿mostrar sexo con una mujer embarazada en un cómic mainstream? La idea es deliciosamente descabellada) hacen que la serie se sostenga por sí sola en cada momento, sabiendo que hay todo un relato anterior, que el plan de Vaughan es mucho más ambicioso para lo que esté por venir, pero entendiendo en cada momento las motivaciones de cada personaje. Y eso es digno de una valoración entusiasta, porque ofrece al lector un escenario cómodo para la lectura para que sea la narración la que asuma todos los riesgos. Saga, para eso, es una serie única, porque sabe moldear los límites y hacer que cada personaje esté deliciosamente escrito. No hay rellenos, no hay transiciones. Hay hechos y consecuencias. Por eso cada página cuenta.

Y como cada página cuenta, el trabajo de Fiona Staples es impagable. Podría decirse que sorprende menos que en los primeros números, pero eso supondría una injusticia con su trabajo. Es verdad que los diseños más rompedores ya los hemos visto, pero Saga no es tanto una serie de sorpresas como de historias. Y si las historias funcionan, los personajes también, por mucho que ya les hayamos visto. Staples narra de una forma espectacular y logra algo que no es nada fácil, combinar personajes realistas con otros completamente inverosímiles, y además los de este segundo grupo de aspectos diametralmente opuestos, como los muy variados integrantes de la Revolución, el adorable Oswald o el siniestro Halvor. La integración además de la narración manuscrita de Hazel sigue siendo una de las maravillas que esconde Saga, porque forma parte de los dos espacios, de la historia que compone Vaughan y de la forma que le da Staples. Pasan los números, Saga supera puntos de inflexión, puntos y aparte, hasta puntos finales para algunos de sus personajes y la fascinación sigue intacta, porque Vaughan ha construido una historia de familia universal en un universo en guerra en el que confluyen intereses de lo más variopintos y Staples le da un aspecto con su dibujo que se clava en la retina desde la primera viñeta. La serie sigue siendo una maravilla. Chapeau.

El volumen incluye los números 25 a 30 de Saga, publicados originalmente por Image Comics entre febrero y julio de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de Fiona Staples y una introducción de José Torralba.

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Esta entrada fue publicada en 21 diciembre, 2015 por en Brian K. Vaughn, Cómic, Fiona Staples, Image, Planeta DeAgostini y etiquetada con , , .

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