CÓMIC PARA TODOS

‘Eternal Warrior’ 2, de Greg Pak y Robert Gill

eternal-warrior-vol-2Editorial: Aleta.

Guión: Greg Pak.

Dibujo: Robert Gill.

Páginas: 112.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Agosto 2015.

El segundo volumen de Eternal Warrior es, de partido, algo más convencional que el primero (aquí, su reseña). Después de jugar con el tiempo, Greg Pak ahora simplemente quiere contar una historia cerrada y autoconclusiva, que nos lleva a un futuro lejano, donde este guerrero eterno se enfrenta a las consecuencias de la explosión de una bomba nuclear abandonada desde el liderazgo de un pequeño grupo de hombres y mujeres que lidera. La serie entra en un punto menos valiente, pero mantiene el entretenimiento. Pak saca partido del carácter del protagonista y le instala en una espléndida dinámica paternal con su nieta, un recurso muy hábil para colocar en la página su discurso pesimista sobre la humanidad y su deseo de encontrar armas cada vez más precisas y mortales, que se vislumbra con fuerza en el tramo final y, sobre todo, en la última página. Es una sorpresa el cambio de tercio tan acusado que hay en este segundo volumen de la serie, pero la ejecución es lo suficientemente interesante como para que el juicio no sea demasiado duro. El futuro que imagina Pak, y que plasma Robert Gill con sus lápices de una forma bastante correcta, no es excesivamente original pero sí está muy bien ejecutado, con buenos diálogos y mejor narración del protagonista a través de cartuchos de texto.

No deja de ser curioso que este segundo volumen de Eternal Warrior sea la historia de origen que el primero no era en realidad. Tampoco lo es en sentido estricto, de hecho es más bien una conclusión, pero sí es verdad que su narración es más tradicional como punto de partida de un mundo nuevo y con muchas posibilidades que por el momento se han explorado, ya que este es el final de la serie. Al hablar de un relato más convencional que el primero, eso también se puede aplicar al grado de violencia que Pak coloca en su historia, aquí sensiblemente inferior que en el número anterior aunque evidentemente presente, porque, claro está, resulta complicado entender la historia de un guerrero en la que no haya violencia. En todo caso, lo más atractivo de la historia no radica ahí, sino en el papel del protagonista, que actúa movido por el cariño que siente hacia su nieta y por las obligaciones que siente hacia el grupo que lidera. Lo primero es lo esencial, porque es lo que le sirve Pak para introducir la metáfora que mueve la historia, una que no deja en buen lugar a la humanidad y que recalca su obsesión de repetir los errores del pasado, los mismos que han desembocado en ese futuro devastado en el que tiene lugar el relato. No es, en todo caso, una obra excesivamente reflexiva y si un tebeo de entretenimiento, pero esas pinceladas le dan un poso interesante.

Aunque hay algún que otro momento en el que el dibujo de Robert Gill parece algo estático y poco conseguido, en general es un buen trabajo. Saca partido de las escenas más espectaculares e incluso logra que primeros planos (incluso splash pages de un rostro, como el de la pequeña Carolina en el segundo de los cuatro números que se incluyen en esta segunda entrega de la edición española) despierten la necesaria emoción para que el relato no se quede en un simple vehículo de acción. El hecho de que Gill dibuje todo el tebeo, y que lo haga además con un estilo tan correcto como poco experimental, reduce la experimentación que se había visto en el anterior volumen, cuando diferentes dibujantes asumían los distintos momentos temporales de la historia, pero la elección de Pak para continuar esta odisea se presta a tener sólo un ilustrador que le dé continuidad y coherencia. El contenido tal y como lo imagina Gill, siendo fácil de asimilar, acaba impresionando menos que la portada de Clayton Crain, y la historia es mucho más luminosa de lo que esta anticipa, a pesar de las pesimistas conclusiones que salpican el relato de Pak. De cualquier manera, Eternal Warrior da un paso quizá difícil de anticipar viendo cómo había empezado, pero uno que mantiene el nivel de diversión en cotas bastante altas.

El volumen incluye los números 5 a 8 de Eternal Warrior, publicados originalmente por Valiant entre enero y abril de 2014. El único contenido extra son las cubiertas originales de Clayton Crain, Lewis LaRosa y Diego Bernard.

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Esta entrada fue publicada en 6 noviembre, 2015 por en Aleta, Cómic, Greg Pak, Robert Gill, Valiant y etiquetada con , , .

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