CÓMIC PARA TODOS

‘Tyler Cross. Angola’, de Fabien Nury y Brüno

Portada_TylerCross2Editorial: Dibbuks.

Guión: Fabien Nury.

Dibujo: Brüno.

Páginas: 112.

Precio: 18 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2015.

Si en Tyler Cross. Río Bravo (aquí, su reseña) Fabien Nury y Brüno habían conseguido dar vida a un personaje singular que sufría un mal día, en Angola, segundo álbum de la serie, se va más lejos todavía. “¿Cuándo volverás, mi amor?”, le dice a Tyler una preciosa mujer latina antes de que el protagonista se embarque en un nuevo trabajo. “No preguntes tonterías”, le responde. Y así, de una manera tan sencilla y brillante, Tyler Cross queda de nuevo definido. Arquetipo del género y tipo duro, uno de esos personajes que imponen en su presencia y entusiasman incluso en su ausencia. Nury gestiona ambas cosas de una manera formidable en Angola, título que no se debe al país africano sino a la penitenciaria en la que Tyler va a pasarlo todavía peor que en la primera entrega. Y es ahí, en el sufrimiento del héroe (por mucho que ese término no se pueda aplicar en absoluto a este protagonista), donde una historia de género negro crece hasta el infinito. Nury y Brüno logran lo que parecía poco probable, superar el altísimo listón que se habían dejado en Río Bravo, adaptando el género carcelario a su entorno de una manera brutal. Una directa narración en off y un diseño apoyado en la línea más sencilla son los elementos que, lejos de limitar el resultado final, llevan a Tyler Cross. Angola a un rotundo éxito a todos los niveles.

La comprensión que Nury tiene del género es absoluto y la confianza que deposita en Brüno es total. La mezcla de esos dos elementos es lo que hace que Angola sea un álbum tan fascinante. Lo primero lo manifiesta no sólo por la enorme verosimilitud que hay en el crudo infierno en la tierra al que se enfrenta Tyler Cross, sino también en la intrincada red de personajes que se va tejiendo, con relaciones en ningún caso puras o altruistas, que lleva a esta serie a mostrarse como una sin héroes. No quiere decir que todos sean villanos, pero sí que no hay almas nobles. Sólo personas que intentan sobrevivir. Y ahí, en esa lucha, es donde el sufrimiento se convierte en un elemento natural. No hay un solo personaje que no sufra en algún momento del relato. Y Tyler, el que más. Pero al mismo tiempo es un tipo con recursos, y eso es lo que va manifestando esa narración tan intensa a través de cartuchos de texto y diálogos de los que Brüno saca todo el provecho posible. A pesar de ello,  no es una serie farragosa o lenta, cada palabra parece medida para que genere el efecto necesario, el de informar, el de impactar, el de describir e incluso el de retar al lector para que se adentre sin reparos en este turbio mundo de delincuentes y almas perdidas. Y con un dominio del tiempo, de las elipsis, del espacio y de la ambientación que no es nada fácil de conseguir.

Esas características, además, hacen que el cómic sea completo. Sería fácil atribuir méritos individuales a Nury, o incluso a Brüno, autor de un estilo visual para la serie bastante inconfundible y, sobre todo, efectivo, pero Tyler Cross es uno de esos tebeos que destaca realmente por entender el medio. Decir que su narración es cinematográfica sería menospreciar lo que estos dos autores de cómic hacen. Y tiene todavía más mérito que todo lo truculento de la historia se entienda tan bien, casi de forma inmediata, si vemos el dibujo de Brüno, con una economía de líneas impresionante para la complejidad que de hecho transmite. La inmersión que se produce a este lado de la página es total. Quién sabe si por el carisma que desprende Tyler Cross, por el impresionante efecto que produce el juego cromático con el que Laurence Croix remata el espléndido dibujo de Brüno, pero desde luego de lo que no se puede dudar es de la excepcional comprensión que los creadores de Tyler Cross tienen de los códigos del cómic. Angola supone un reto incluso mayor que Río Bravo y confirma que el protagonista de este relato encaja en entornos muy diferentes sin dejar de ser él mismo. Es verdad que una buena historia carcelaria suele convencer con cierta facilidad, pero es que Angola no es sólo eso. Esa es la excusa para ejecutar un cómic brillante.

Dargaud publicó originalmente Tyler Cross. Angola en agosto de 2015. El contenido extra del libro lo forman un texto de Fabien Nury y los bocetos de Brüno para el final original de la historia.

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Esta entrada fue publicada en 16 octubre, 2015 por en Dargaud, Dibbuks, Fabien Nury y etiquetada con , , , , .

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