Cómic para todos

‘Los Hombrecitos (1972-1974)’, de Hao y Pierre Seron

LOS-HOMBRECITOS_portada2Editorial: Dolmen.

Guión: Hao.

Dibujo: Pierre Seron.

Páginas: 188.

Precio: 29,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2015.

Con las historias que aparecen en este tercer libro de Los Hombrecitos, que comprende historias publicadas entre 1972 y 1974, Hao y Pierre Seron se confirman como su equipo creativo. Después de que la serie experimentara un salto de calidad con lo que se vio en el segundo volumen (aquí, su reseña), lo cierto es que estas historias siguen manteniendo una frescura bastante interesante y, sobre todo, una enorme variedad. Muchas series, sobre todo las que tratan temas de fantasía, acaban sobrepasando los límites de la credibilidad por querer incorporar elementos nuevos de forma continua sin saber exactamente cómo hacerlo. Pero Hao consigue que todas las innovaciones estén perfectamente explicadas, hasta el punto de que sabe hacer creíbles innovaciones más propias de la ciencia ficción o incluso la presencia de genuinos corsarios del siglo XVII de tamaño diminuto en uno de los relatos. Y lo que no se puede explicar, como por ejemplo la ausencia generalizada de mujeres en la serie solventada de manera puntual en La ermita de Rocaflor con Mirabela (qué fácil es relacionarla con la Pitufina de los Pitufos y no sólo por su rubia melena), simplemente se utilizan confiando en que el lector los aceptará sin más. Y, efectivamente, eso es lo que sucede cuando se hacen historias tan inteligentes para todos los públicos como las de Los Hombrecitos.

Al final, ese es el reto que Hao aceptó, cómo hacer que la serie mantuviera la frescura original y que al mismo tiempo cada historia, independientemente de su longitud, aportara algo nuevo al universo de Los Hombrecitos. Y lo consigue con continuos pero a la vez muy naturales saltos de tema, pasando del relato bélico de Los guerreros del pasado, la incorporación de personajes muy atractivos y divertidos como Quincuagésimo en la mencionada La ermita de Rocaflor, la intriga casi de ciencia ficción detectivesca de El garaje submarino o la aventura más clásica de Los corsarios del siglo XVII. Hao es siempre convincente y, sobre todo, divertido. Los Hombrecitos nunca cae a niveles aburridos o historietas intrascendentes, porque incluso las que menos afectan a la continuidad (por ejemplo, El secreto del árbol torcido, el clásico relato navideño que toda serie con una cierta continuidad acaba teniendo) siempre tienen algo que ofrecer, dentro del enrome conocimiento que tiene el escritor no sólo de este universo sino de las posibilidades que le ofrece, las del tamaño de los protagonistas y la relación que de esa manera tienen con su entorno, con los hombres normales, con los animales e incluso con la tecnología que han desarrollado, aunque haya algo de repetición en el uso de maquetas.

A la frescura contribuye, como no puede ser de otra manera, el espléndido dibujo de Pierre Seron, que por algo es el creador de la serie. Si Hao tiene la tarea de ampliar el espectro del universo de Los Hombrecitos, Seron hace que todo, incluso lo más descabellado, luzca de la mejor manera posible para que encaje en este mundo. Así, todo lo miniaturizado se aleja del realismo en pequeños detalles pero no de la funcionalidad, y el contraste con los escenarios, vehículos y aparatos del mundo normal es divertidísimo. Y como la caricatura es espléndida, cada personaje tiene mucho carisma, tanto los habituales como Renaud, indiscutible protagonista de la serie, como los episódicos, incluso la ya mencionada Mirabela, cuyas pocas páginas no terminan de satisfacer el juego que daría uno o más personajes femeninos en este universo sorprendentemente masculino. Los Hombrecitos mantiene en esta entrega un nivel de calidad fantástico, siendo una de esas series que hay que considerar como formidables para fomentar la imaginación de los más pequeños pero que al mismo tiempo acepta sin ningún tipo de inconveniente que sea un adulto, incluso uno que no conozca la serie de antemano, quien se asome a sus páginas. Eso es lo que tiene el buen cómic juvenil, que en realidad no tiene edad.

El volumen incluye Le secret de l’arbre tordu, Jeunes ailles et vieilles tiges, 40 degrés à l’ombre, Les guerriers du passé, L’ermite de Rochafluer, Le lac de l’auto, Les corsaires du XVIIème y Le manoir de la Dent Verte, publicados originalmente en la revista Spirou entre los números 1.808, de diciembre de 1972, y el 1.905, de octubre de 1974, y posteriormente recopilados en álbumes por Dupuis. El contenido extra lo forma un portafolio con textos e ilustraciones sobre la serie.

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Esta entrada fue publicada en 5 octubre, 2015 por en Cómic, Dolmen, Dupuis, Hao, Pierre Seron y etiquetada con , , .

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