CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. La noche final’, de Doug Moench y Kelley Jones

GAB_Moench_Jones_noche_finalEditorial: ECC.

Guión: Doug Moench.

Dibujo: Kelley Jones.

Páginas: 192.

Precio: 19,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2015.

La noche final es el tercer volumen de la colección de Grandes autores de Batman dedicada a Doug Moench y Kelley Jones tras Fundido en negro (aquí, su reseña) y La conexión Deadman (aquí, su reseña). Las constantes en las que se mueven las historias de esta tercera entrega son, efectivamente, las mismas de los dos anteriores. El estilo de Doug Moench como guionista, sin necesidad de explotar territorios nuevos pero haciéndolos muy entretenidos, sin cambiar excesivamente a los personajes pero dándoles algún que otro escenario diferente (el nuevo interés romántico de Bruce Wayne, Vesper Fairchild), y la arriesgada apuesta visual de Kelley Jones, avanzan pero no cambian, y son tan palpables en el primer número que hicieron juntos como en el último. Los hay mejores y los hay menos buenos, pero si gusta uno es difícil que no gusten todos los demás. Y eso es más aplicable a Jones que a Moench, porque si bien el guionista ha encontrado buenas versiones de Batman junto a otros ilustradores, el caso de Jones es muy extremo. Su apuesta se aleja completamente de la realidad, es exagerada y muy personal. Incluso para los defensores de los cánones más clásicos, el dibujo de Jones tiene un atractivo singular, como poco para que esta etapa de Batman sea una de las más claramente diferenciables de las últimas décadas.

Lo más innovador de este volumen, probablemente incluso de esta etapa, esté en la incorporación de Vesper. Bruce Wayne ha sido el gran olvidado en muchas ocasiones de los guionistas de Batman, y Moench quiso aprovechar el momento del que venía el personaje (las consecuencias de Knightfall y el tiempo que Wayne pasó alejado de sus actividades como vigilante) para potenciar de esa manera esa faceta del personaje. Ahí se sienten más aciertos narrativos, más que en la correcta estructura de aventuras cortas que plantea el escritor y que se convierte en la excusa para utilizar a personajes del universo DC, sean o no del entorno de Batman (Man-Bat sí lo es, el Espectro lo es menos), como para crear nuevos villanos que, eso es verdad, no parecen tener carisma como para sobrevivir más allá de la primera aventura tengan o no un final definitivo, y así sucede con Sin Rostro o el Enterrador. Moench es hábil y correcto, y consigue incluso que haya espacio para largos textos explicativos (aunque para ello fuerce a Jones a utilizar recursos que ya había utilizado en números precedentes). Quizá la mejor de las aventuras de este tercer volumen sea la de Man-Bat, en la que el autor logra algo que no es nada fácil, y es que el Caballero Oscuro funcione adecuadamente en un entorno alejado de Gotham.

Los escorzos salvajes, las anatomías imposibles y los diseños chocantes (no hay más que ver el primer dibujo que hace de Robin o la forma en la que dibuja a los perros que tiran de los trineos) siguen siendo parte esencial del dibujo de Jones en este tercer volumen recopilatorio de su etapa en la serie. Y, como se decía algo más arriba, eso es algo que forma parte de la idiosincrasia del ilustrador, con lo que llegados a este punto sólo cabe seguir disfrutando con esta exagerada y personal versión de Batman, potenciada con la particular iluminación que le da el colorista Greg Wright para potenciar aún más las sombras con las que Jones recarga sus dibujos. Cuando un ilustrador se sale tanto de los cánones más habituales, es cuando más fácil es decir aquello de que en un primer vistazo ya se puede hacer el lector una idea muy concreta de lo que le espera. Pero Jones tiene una curiosa cualidad que hace que cuanto más se le ve, más se le empiezan a apreciar detalles interesantes, incluso aunque esa primera impresión no sea sobresaliente. Batman. La noche final es un buen volumen, tan representativo como los dos anteriores de esta etapa de Moench y Jones, y que presenta una ventaja ya casi perdida en el género que es la posibilidad de ser leído como un todo, gracias a su estructura de relatos cortos, incluso aunque en ellos se desarrollen temas de más largo recorrido. Un buen tebeo que no ha perdido con los años.

El volumen incluye los números 536 a 543 de Batman, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 1996 y junio de 1997. El contenido extra lo forman un artículo de David Fernández y las portadas originales de Kelley Jones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Información

Esta entrada fue publicada en 31 agosto, 2015 por en Batman, Cómic, DC, Doug Moench, ECC, Kelley Jones y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 309 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: