CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. Black and White’ 1

batman_black_white_vol1Editorial: ECC.

Guión: Ted McKeever, Bruce Timm, Joe Kubert, Howard Chaykin, Archie Goodwin, Walter Simonson, Jan Strnad, Kent Williams, Chuck Dixon, Neil Gaiman, Klaus Janson, Andrew Helfer, Matt Wagner, Bil Sienkiewicz, Dennis O’Neil, Brian Bolland y Katsuhiro Otomo.

Dibujo: Ted McKeever, Bruce Timm, Joe Kubert, Howard Chaykin, José Muñoz, Walter Simonson, Richard Corben, Kent Williams, Jorge Zaffino, Simon Bisley, Klaus Janson, Liberatore, Matt Wagner, Bill Sienkiewicz, Teddy Kristiansen, Brian Bolland, Kevin Nowlan, Gary Gianni, Brian Stelfreeze y Katsuhiro Otomo.

Páginas: 240.

Precio: 31 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2015.

Si alguien dice que el género de superhéroes está muerto, miente. Miente por una razón muy sencilla. De entre un número elevado de historias sobre un personaje enmascarado que luche por la verdad y la justicia, siempre habrá alguna que sobresalga de una manera especial. Por lo menos una. Y esa historia, aunque sea minoritaria dentro de la inmensidad de todo un género, será la que hará que el género siga vivo. Batman. Black and White fue un delicioso experimento que permitió a un elevadísimo número de autores de renombre de la industria norteamericana aportar su pequeño granito de arena. Hay historias buenas y menos buenas en este primer volumen , pero hay una que la que confirma la excelencia que se puede lograr dentro del género. Tal para cual, de Bruce Timm, no sólo es probablemente la mejor historia que se haya creado nunca de un personaje psicológicamente tan interesante como Dos Caras sino un relato fascinante por sí solo, en el que Batman, como en tantas otras piezas de esta volumen, no es más que un telón de fondo, una presencia mítica. Timm, que no es un especialista de cómic sino de animación, demuestra aquí que siempre hay algo que contar. Lo que importa no es el género, sino el talento. Y esta serie quiso buscar precisamente eso, talento. Lo hay a raudales en estas páginas que también evidencias que Batman funciona desde incontables puntos de vista diferentes.

Batman es un detective para Ted McKeever. Una leyenda futurista para Walter Simonson. Un actor de un drama inacabable para Neil Gaiman y Simon Bisley. Una sombra para Matt Wagner. Un justiciero que no ve crimen pequeño para Bill Sienkiewicz. Simplemente alguien que salva el día de una catástrofe que nada tiene que ver con él para Archie Goodwin y José Muñoz. Y así, hasta veinte interpretaciones diferentes son las que aparecen en este volumen, a cada cual más sorprendente. Es imposible conectar con todas de la misma manera. Cada lector tiene un Batman diferente en su cabeza y es imposible que todas nos convenzan de la misma manera. Pero todas, a su manera, funcionan. Todas dicen algo sobre Batman, como sujeto o como objeto de las historias que nos cuentan este formidable grupo de autores, desde una perspectiva realista o desde una más fantástica u onírica, profundizando en el personaje como héroe o como parte de una familia, desde el misterio o desde la cercanía. Y todo con la única exigencia que ya marca el título de la obra, el blanco y negro para dar una fuerza especial a estas historias cortas tan variadas en enfoque y en estilo, un libro que se lee con una facilidad sólo comparable a la fascinación que puedan provocar los mejores relatos que cada lector seleccione como sus favoritos.

En ese sentido, es casi incuestionable, si es que ese término se puede aplicar a cualquier manifestación artística, que Tal para cual es la auténtica maravilla de esta antología. Pero es muy fácil también sucumbir al encanto del Luto a perpetuidad de McKeever, la deliciosa psicodelia que Gaiman y Bisley vuelcan en Un mundo en blanco y negro, la brillante puesta en escena y narrativa de Klaus Janson en Buenas noches, medianoche, la deliciosamente enfermiza mente que presenta Brian Bolland en Un tipo inocente, el delicioso encanto retro de Héroes según Archie Goodwin y Gary Gianni, o el brutal despliegue visual que ejecuta Katsuhiro Otomo, el creador de Akira, en La tercera máscara. Si las historias son increíblemente diferentes entre sí, qué decir de los estilos de los ilustradores. Esa es otra muestra más del poder de Batman como icono universal. No importa quién ni cómo le dibuje, es Batman. Es reconocible. Batman. Black and White es, de esta manera, la enésima demostración de su poder como personaje y de lo terriblemente agradable que es que caiga en las manos de los más grandes autores de las últimas décadas. Y, por qué no decirlo, este libro también es una reivindicación del relato corto, de las escasas ocho páginas como vehículo ideal de momentos únicos. Las grandes sagas enganchan, pero a veces no hace falta más que un instante para aprender a querer a un personaje.

El volumen incluye los cuatro primeros números de Batman. Black and White, publicados originalmente por DC Comics entre junio y septiembre de 1996. El contenido extra del volumen lo forman una introducción de Mark Chiarello, las portadas originales de Jim Lee, Frank Miller, Barry Windsor-Smit y Alex Toth, bocetos de algunas de las historias e ilustraciones de Michael Allred, Moebius, Michael WM. Kaluta, Tonu Salmons, P. Craig Russell, Marc Silvestri, Alex Ross y Neal Adams.

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