CÓMIC PARA TODOS

‘Axolot’, de Patrick Baud

Axolot portadaEditorial: Dibbuks.

Guión: Patrick Baud y Yannick Lejeune.

Dibujo: Tony Sandoval, Nancy Peña, Sibylline, Capucine, Boulet, Geoffroy Monde, Adrien Ménielle, Marion Montaigne, Guillaume Long, Erwann Surcouf, Libon y Camille Moog.

Páginas: 128.

Precio: 20 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2015.

Historias extraordinarias y fuentes de asombro. Ese subtítulo es la perfecta definición de Axolot, un a ratos sorprendente cajón desastre que es un pedazo de un singular experimento multimedia, que nació en un blog, que se convirtió después en una serie de minidocumentales en Internet y que ahora da el salto al cómic. ¿Pero qué es Axolot? Muy sencillo, una recopilación de historias asombrosas que nacen de anécdotas reales y píldoras de saberes asombrosos, de esos que son útiles para jugar al Trivial o para parecer el más listo de la clase en una conversación. La experiencia de Axolot es, por tanto, terriblemente variada, y no sólo por el hecho de que sean una docena los autores que firman sus páginas, sino porque los tonos de las diferentes secciones del libro no tienen nada que ver los unos con los otros. Hay historias cómicas, las hay dramáticas, las hay fantásticas y las hay simplemente divulgativas. Un cajón desastre, sin duda, que actúa al mismo tiempo como un interesante catálogo de autores franceses, que, bajo la guía de Patrick Baud, impulsor de este curioso proyecto, van desfilando por el libro con la libertad más absoluta de adaptar los hechos reales de los que parten o de encontrar la extensión adecuada para aquello que quieren contar. Es por tanto inevitable pensar que Axolot es una rareza en sí mismo.

Esencialmente, lo que apadrina Patrick Baud es un cómic, una antología de historias cortas que, además, cobran diferentes formatos. Hay cinco apariciones, de dos en dos, de las 10 formas en que tu mente te manipula, de Adrien Ménielle, simpatiquísimas tiras que profundizan en verdades psicológicas que cualquiera puede saber pero que pocas veces sabrá ponerles nombre. Hay otras cinco interludios, 5 árboles fuera de serie, con los que Guillaume Long ofrece unas didácticas clases de ciencia. Y hay cinco separaciones más que se escapan del lenguaje del cómic, en tres ocasiones aparece una Galería de curiosidades y en dos un Bestiario extraordinario, que no son más que recopilaciones de detalles curiosos sobre diferentes saberes de la vida, anécdotas que podrían haber servido de base para más historietas como las que forman el libro. Separadas todas estas páginas, quedan nueve historias, que son el auténtico corazón de Axolot, al menos para quienes esperen que este libro sea efectivamente un cómic, porque en realidad este título encuentra su razón de ser en la curiosa mezcla que propone. Aún así, es un cómic lo que abre el fuego, Mike, el pollo sin cabeza, una divertidísima historia creada por Libon con un simpático estilo caricaturesco y grandes dosis de ironía que crecen todavía más al ser esta la primera historia que sorprende al conocer su origen real.

Resulta difícil no considerar El gran amor del Dr. Danzler como uno de las mejores piezas de Axolot. Yannick Lejeune escribe un relato hermosamente perturbador y Tony Sandoval le da forma con su enorme habilidad para mezclar lo realista y lo fantástico. De nuevo Lejeune escribe una doble página, narrativamente muy atractiva, para que Nancy Peña nos muestre a El creador de quimeras y el verdadero Frankenstein. Boulet impacta más por la puesta en escena que por la historia de El turco mecánico, sobre un autómata capaz de jugar al ajedrez. Camille Moog dibuja con mucho acierto el mundo de las pesadillas en La cosa en la oscuridad, probablemente la otra gran historia de este libro. Las células de Henrietta Lacks es una de las muestras más divertidas, dibujadas con un estilo caricaturesco y casi de sketch por Marion Montagne. Geoffroy Monde consigue una narrativa muy impactante y sobresaliente en Los tres Cristos de Ypsilanti, una historia delirante y apasionante. Puede que la idea más rocambolesca de Axolot esté en Bailan, que dibuja cErwann Surcouf con una sencillez impresionante por lo bien que funciona, y por su gran uso del color. Y La isla de las muñecas, una historia creada por Capucine y Sibylline es un cierre curioso a una antología dispar y alocada, simpática en todo momento aunque quizá eche de menos un hilo conductor más claro.

Delcourt publicó originalmente Axolot en octubre de 2014. El único contenido extra es una introducción de Patrick Baud.

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