CÓMIC PARA TODOS

‘Gloria Victis 1. Los hijos de Apolo’, de Juanra Fernández y Mateo Guerrero

01203890101_gEditorial: Norma.

Guión: Juanra Fernández.

Dibujo: Mateo Guerrero.

Páginas: 56.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2015.

Viendo la sensacional imagen de la portada de este primer álbum de Gloria Victis, Los hijos de Apolo, es inevitable pensar en Ben-Hur y la extraordinaria carrera de cuadrigas que se representa en el mítico filme de William Wyler. El filme, no obstante, no trata sobre estos corredores que amenizaban la vida de los ciudadanos de Roma y sus provincias, es sólo una fase de un viaje mucho más largo. Gloria Victis sí es una mirada hacia ese mundo, y es una que en su arranque se antoja bastante interesante y espectacular. De nuevo, la portada es la mejor guía en ese sentido, porque el tebeo supone una impresionante inmersión en el mundo del Imperio romano desde un punto de vista que no suele ser habitual. Sus generales, sus senadores, sus emperadores, sus gladiadores han sido protagonistas de mil historias, pero Gloria Victis busca un rincón poco explorado para mostrar un mosaico muy completo. Juanra Fernández ha creado un microcosmos muy atractivo, desde el fantástico prólogo al que sólo se puede criticar que su final parece bastante evidente desde el principio, hasta el escenario en el que tiene que vivir Aelio, protagonista de esta historia, un antiguo esclavo convertido en hombre libre pero que tiene ataduras por su talento con los caballos y por la posición que ocupa. Y Mateo Guerrero realiza un trabajo impresionante y cargado de detalles que deslumbra prácticamente en cada viñeta.

El gran triunfo de este primer álbum de Gloria Victis es que no se deja arrollar por el encanto inicial que proporciona una carrera de cuadrigas. No es sólo eso, ni mucho menos, lo que tiene que ofrecer Los hijos de Apolo. Muy al contrario, eso acaba siendo la excusa para mostrar algo mucho más amplio y trascendente. La historia de Aelio, el joven protagonista es fascinante porque además se cuenta en un momento trascendental de su vida. A partir de ese episodio del pasado y de lo que aprendió sobre caballos junto a su padre, su vida cambia cuando llega a la vida adulta. Pero junto a él hay más vidas, y esas son igualmente fascinantes, sobre todo la de un personaje fundamental, el de Fabia, una esclava que es vital para entender qué es lo que realmente está contando Gloria Victis, que no es otra cosa que el juego de relaciones sociales y personales, de poder, sexuales y de negocio, que se pueden establecer entre los diferentes personajes. Es Roma en estado puro, con su funcionamiento, con su corrupción, con su forma de sueño imposible. Y Roma, se cuente como se cuente, si encuentra un anclaje emocional de este calibre, es un lugar fascinante para contar cualquier historia. El divertimento con los caballos y el sistema de esclavos hace que sea ideal para Gloria Victis, pero Fernández nunca pierde de vista que lo esencial está en los personajes, en sus sentimientos y en sus habilidades.

Si hay algo que el álbum europeo limita bastante es la espectacularidad. Su habitual huida de las grandes viñetas supone un freno, y más cuando se cuenta con un dibujante como Mateo Guerrero, que pide a gritos grandes splash pages con las que coronar sus formidables elecciones en el punto de vista. Pero esa limitación es para Guerrero un desafío del que sale increíblemente airoso. Hay espectacularidad en sus páginas, y no sólo en la carrera inicial. Hay una narrativa muy interesante y hay un nivel de detalle impresionante, que es al final lo que provoca esa inmersión inmediata en la época del Imperio Romano. Eso sí, para evaluar su trabajo hay que recurrir al mismo baremo que para Fernández. Si los personajes son la clave, también han de serlo para el dibujo. Y lo son. Podemos fascinarnos con los escenarios, con el vestuario, con los caballos, con la indudablemente brutal labor de documentación que hay en el tebeo, pero si después la mirada de Aelio no tuviera la determinación que necesita el personaje, si la de Fabia no encerrara tanta rabia y tristeza, si la de Cayo Gratio Nigrino no inspirara nobleza y si la de su esposa no tuviera esa maldad, el dibujo sería un pasatiempo fracasado. No lo es porque esa emoción está en cada mirada. Ese es otro de los motivos por los que este primer álbum de Gloria Victis entra tan bien y por los que su final es una gozosa invitación a seguir leyendo el segundo.

Lombard publicó originalmente Gloria Victis 1. Les fils d’Apollon en octubre de 2014. El único contenido extra es una pequeña explicación histórica del mundo que recrea el tebeo.

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Esta entrada fue publicada en 29 julio, 2015 por en Cómic, Juanra Fernández, Lombard, Mateo Guerrero, Norma y etiquetada con , , , , , .

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