CÓMIC PARA TODOS

‘Aspic, detectives de lo desconocido. La enana de los ectoplasmas’, de Thierry Gloris y Jacques Lamontagne

publicaciones-F392-671-836-905Editorial: Yermo.

Guión: Thierry Gloris.

Dibujo: Jacques Lamontagne.

Páginas: 96.

Precio: 24 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2015.

Dejando a un lado su misterioso arranque y la espléndida presentación de su protagonista femenina, la aprendiz de detective Flora Vernet, esta primera aventura de Aspic: detectives de lo desconocido, La enana de los ectoplasmas, es una historia que va claramente de menos a más. El primero de los dos álbumes no convence con tanta firmeza como el segundo, pero este segundo deja tan espléndido sabor de boca al completar una buena aventura detectivesca y de fantasmas y de corte casi juvenil que el conjunto acaba mejorando bastante. Es en el tramo intermedio del primer álbum donde la historia se resiente un poco. Se introducen ahí pistas que son decisivas para la resolución, pero en el momento de su lectura esas páginas no provocan tanta diversión como el mismo clímax de esa primera mitad o el ritmo frenético que adquiere la segunda mitad, que es donde más y mejor se dejan sentir los elementos más fantásticos de la historia. Y como en realidad la portada ya anuncia una colaboración entre dos personajes que no se ve de una forma más definida hasta el final, también queda una cierta sensación de que el arranque no es tan convincente. En realidad son más bien sensaciones que quedan atenuadas por el acierto de publicar los dos álbumes en un único tomo integral, algo que no sólo permite leer toda la ventura de un tirón sino que atenúa los bajones de ritmo que pueda haber antes de que el relato suba de intensidad hasta llegar al final.

No es nada fácil decir dónde están los problemas del primer álbum que escribe Thierry Gloris porque, en el fondo y aceptando además la inspiración que parece tener en El secreto de la pirámide, fantástica película que seguía las andanzas de un Sherlock Holmes adolescente, no hay nada demasiado prescindible. Quizá sólo sea una cuestión de extensión, que durante demasiadas páginas se puede tener la sensación de que se está lejos del meollo de la cuestión, o quizá es sólo una impresión que da el hecho de que el dúo protagonista (que, hay que insistir en esa idea, se potencia desde la portada) no es tal hasta el final, cuando de verdad se comportan como compañeros y dejan de ser detective y cliente. Es, obviamente, la historia de origen de estos detectives de lo desconocido, su primer encuentro, pero aún parece que falta algo. Pero en cuanto aparece ese algo, en la dinámica resolución del primer álbum, todo parece ir viento en popa. La historia mantiene el interés, suma diversión y encuentra buenos personajes, aunque la relación decisiva no es la que se establece entre Flora y Hugo Beyle, que es quien ha sufrido el misterioso robo que se investigará en esta aventura, sino entre la propia Flora y Dupin, la figura paterna (sin ser su padre) de la que quiere aprender el oficio detectivesco. Eso es lo que da fuerza a la protagonista femenina, una mujer muy bien escrita y que asume el protagonismo casi absoluto de la historia a todos los niveles.

Jacques Lamontagne aporta un estilo de dibujo que le va muy bien a la historia. Sabe cuando optar por el realismo, incluso por la seriedad cuando es necesario (si la historia encuentra tintes feministas tan marcados es porque su dibujo de Flora es excepcional, perfecto para que se tome en serio al personaje sin perder por eso una jovialidad juvenil y una clara belleza física), pero también por la comedia o la fantasía, dos elementos que definen bastante bien Aspic tanto en su guión como en sus aspectos gráficos. Es tendencia a la caricatura, con grandes narices y bocas exageradas, no impide en todo caso que Lamontagne dibuje también unos escenarios magníficos y muy detallados. De hecho, eso es lo que hace que el resultado global sea tan interesante, porque sabe conjugar a los personajes con el escenario en el que se mueven casi de una forma cinematográfica, conjugando francamente bien primeros planos de los protagonistas y planos mucho más amplios en los que se pueda admirar la arquitectura, el mobiliario o el vestuario propio de la época en laque se ambienta la historia, otro de los aciertos del tebeo por el toque romántico que da al oficio de detective. La enana de los ectoplasmas deja, de esta manera, la sensación de que Aspic puede ser una serie mucho más larga. Tiene protagonistas y escenarios que merecen la pena. Nada demasiado novedoso, pero sí algo muy entretenido.

El volumen contiene los dos primeros álbumes de Aspic, détectives de l’étrange, La naine aux ectoplasmes y L’or du vice, publicados originalmente por Quadrants en marzo de 2010 y febrero de 2011. El libro no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 25 junio, 2015 por en Cómic, Jacques Lamontagne, Thierry Gloris, Yermo y etiquetada con , , .

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