CÓMIC PARA TODOS

‘El infierno del dibujante’, de Kiko da Silva

Portada_El infierno del dibujanteEditorial: Dibbuks.

Guión: Kiko da Silva.

Dibujo: Kiko da Silva.

Páginas: 64.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2015.

Se puede hablar de El infierno del dibujante desde muchos puntos de vista. Se puede haber llegado a la obra por la sensacional promoción que ha hecho de la obra su autor, Kiko da Silva, haciendo creer que su protagonista, el también creador de cómics Manuel Pardo, un hombre de 72 años que no ha tenido suerte en este medio, es un personaje real. No lo es, pero el tebeo juega precisamente con ese hecho, convirtiéndole en un autor que jamás ha publicado porque siempre había alguien que conseguía publicar historia casi idénticas a las suyas, haciendo historia en el cómic y sumiéndole a él en la miseria creativa. Eso entronca con una segunda faceta desde la que se puede admirar esta obra, la del falso documental, ya que todos los tebeos que aparecen en estas páginas son reflejo de obras inmortales del noveno arte. Y así llegamos hasta una tercera vía de aproximación a El infierno del dibujante, la del homenaje a las viñetas y algunos de sus más grandes creadores, algo que ya se deja ver desde su espléndido título, que evoca el de El invierno del dibujante (aquí, su reseña), la maravillosa novela gráfica con la que Paco Roca recreó la era de Bruguera, y colocando en este tren tan parecido al de la cubierta de Arrugas, también de Roca, a Manuel Prado, al propio Kiko da Silva y finalmente al maestro Francisco Ibáñez. Sea cual sea el prisma escogido para acercarse a El infierno del dibujante, la conclusión es que estamos ante una obra cargada de originalidad, de valentía y también de genialidad.

Lo genial es que ninguno de esos tres planos de análisis excluya al anterior, más bien al contrario. Sin construir El infierno del dibujante como un falso documental no se podría haber pretendido que Manuel Pardo fuera un hombre que trascendía la página, y sin el amor al cómic que desprende la obra en su conjunto no se podría haber entendido la figura de este maravilloso autor que podría haberse adelantado a Castelao, Francisco Ibáñez, René Goscinny y Albert Uderzo, Morris, Quino o Gerardo García. Y sin todo eso en la cabeza de Da Silva no se podría haber construido un relato que trastea en los límites de la metaficción, incluyendo no sólo su edición sino también la noticia de su triunfo en el Premio Castelao de 2014. Todo eso forma parte de la historia, y la historia ha creado un universo a caballo entre la ficción y la realidad que entusiasma más según se van admirando nuevos detalles sobre el trabajo del autor. Y es que El infierno del dibujante es una historia, sobre todo, diferente. Homenajear es fácil, pero este tebeo no lo es. Inventar una historia sugerente también es relativamente sencillo, pero darle la forma que ha conseguido darle Da Silva es algo que no está al alcance de todo el mundo. Incluso conseguir que estos sosias de algunos de los más famosos personajes del cómic universal suenen de una forma personal, que enlace al mismo tiempo con sus referentes y con el universo personal del autor, es un logro que no se puede considerar de ninguna manera como menor.

Tampoco lo es el hecho de que el cómic tenga tantos estilos de dibujo diferentes, uno para cada referente que tiene Da Silva en esta relato, toda una historia en miniatura del tebeo español, europeo y casi mundial, que esquiva con habilidad los referentes norteamericanos para darle un toque más de credibilidad a esta vida ficticia de Manuel Pardo. Donde otros tebeos habrían apostado por reunir a una colección de ilustradores, capaz cada uno de ellos de amoldarse al estilo concreto de cada uno de los segmentos, Da Silva decide acercarse a quienes, de alguna manera, reconoce como sus maestros, desde el mismo Miguelanxo Prado al que referencia dentro de la historia hasta los creadores ya mencionados, a quienes imita pero no calca para, en realidad, dibujar como lo habrían hecho ellos desde el punto de vista de esta otra mente creadora, la de Manuel Prado. Con tanta diversidad visual, El infierno del dibujante es una absoluta delicia desde el punto de vista gráfico, casi excelsa si se reconocen todos los referentes (que, al mismo tiempo, son tan universales que es casi imposible no haber visto en alguna ocasión). Habrá quien piense que esa imitación que hace de Mortadelo y Filemón, Mafalda, Lucky Lucke o incluso Astérix entra en los terrenos de lo fácil. No lo es, porque no es sólo una imitación. Aunque la mente nos lleve a ellos, y ahí está la genialidad, no estamos viendo dibujos de Ibáñez o Quino. Y eso hay que admitir que es una genialidad. Una de las muchas que contiene esa maravillosa sorpresa que es El infierno del dibujante.

El contenido extra del volumen lo forman textos de Miguelanxo Prado, Antoni Guiral, Ángel de la Calle y Carlos Portela.

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Esta entrada fue publicada en 17 junio, 2015 por en Cómic, Dibbuks, Kiko da Silva y etiquetada con , , .

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