CÓMIC PARA TODOS

‘Doggy Bags’ 1, de RUN, Guillaume Singelin y Florent Maudoux

Portada_DoggyBags1_ProvEditorial: Dibbuks.

Guión: RUN, Guillaume Singelin y Florent Maudoux.

Dibujo: RUN, Guillaume Singelin y Florent Maudoux.

Páginas: 112.

Precio: 14 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Mayo 2015.

Sean historietas para adultos, como dice Run en su introducción, o historias para lectores avezados, como se indica en la cubierta del libro, Doggy Bags es una de esas lecturas gamberas que se disfrutan de lo lindo. Y es, además, una oferta triple, puesto que el volumen lo forman tres relatos de una treintena de páginas cada uno en las que primero Guillaume Singelin, después Florent Maudoux y después el mencionado RUN dan rienda suelta a sus instintos más frikis para hablar respectivamente de una banda de sanguinarios hombres lobo moteros, de una implacable asesina que al mismo tiempo cuida de su bebé y de un empecinado policía americano que intenta cazar a un ladrón herido antes de que cruce la frontera a México. Leyendo Doggy Bags, como dice RUN, la memoria se va hacia esas viejas revistas de cómics que englobaban historias de este corte, pero también al formato televisivo que exploraba estas fórmulas, aunque por la época y por el medio tuvieran mucha menos violencia gráfica de la que se veía en las viñetas. En ese sentido, este tebeo es un revival nostálgico en toda regla, pero también una deliciosa comprobación del talento de sus autores, entre quienes resulta inevitable destacar a Maudoux, que además vincula su historia en Doggy Bags a su serie más conocida, la espléndida Freaks’ Squeele.

Aunque Maudoux ya había demostrado con Funeral (aquí, reseña de su primer tomo) que su singular universo de fantasía es inagotable, con Maskid lo hace más grande y todavía más interesante. Su aportación a Doggy Bags es brillante es lo habitual, ya que Maudoux es un autor fantástico a la hora de escribir y dibujar personajes femeninos, incluso alejados de los cánones físicos más imposibles (“soy una colgada con tripa de abuela, demasiada grasa en los muslos y un crío a cuestas”, llega a decir su protagonista), como centro de una historia entretenidísimo y de un aspecto visual rotundo y espléndido, en la que el color se convierte en un personaje más que da un ambientación espléndida al relato. Ojeando el tebeo, Maudoux es claramente su reclamo más atractivo. Y eso no quiere decir que las otras dos lecturas no merezcan la pena, al contrario, pero el influjo de Freaks’ Squeele y Funeral es muy grande como para resistirse a las figuras a medio camino entre el manga japonés, la animación norteamericana y la BD europea, mucho más cuando en la mención de la primera viñeta ya se da la pista definitiva para que los lectores de la primera, de repente, se sientan ya como en casa. En todo caso, no es necesario haber leído Freaks’ para disfrutar de una historia tarantiniana que, de hecho, puede darle una o dos lecciones al uso de la violencia que hace Quentin Tarantino.

Antes de la historia de Maudoux, Singelin crea en Fresh Flesh & Hot Chrome un relato que tiene dos partes claras. Primero hay violencia y la huida de una joven, que trata de escapar de una banda de moteros. Después hay violencia y la comprobación de que esos moteros son hombres lobo, lo que, efectivamente, eleva la violencia a unos niveles casi disparatados. Singelin se lo pasa en grande durante toda esa escena de persecución y probablemente mucho más con una conclusión a lo he Twilight Zone que hace que el conjunto sea todavía más divertido. Su estilo como dibujante, además, se presta a la exageración con la que tanto disfruta. En la historia que cierra el libro, Vivo o muerto, RUN también apuesta por una violencia de corte más norteamericano, como contrapunto a la influencia oriental de Maudoux. Lo mejor de este último relato está en el salto que da RUN, de una narración en off a cargo del pretendido héroe, el agente Savage, y el villano, un ladrón y asesino al que no se llega a identificar por su nombre y al que todo se le va torciendo a lo largo de las treinta páginas en las que se describe el enfrentamiento entre ambos. Si hay mala leche en Doggy Bags, esta es de largo la historia que más cantidad de ella acumula. Sí, son historietas violentas, pero son tremendamente divertidas y, como toda buena antología de relatos cortos, deja un ansia por leer más. De estos o de otros autores, pero más.

Ankama publicó originalmente el primer volumen de Doggy Bags en febrero de 2011. El único contenido extra es una introducción de RUN.

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4 comentarios el “‘Doggy Bags’ 1, de RUN, Guillaume Singelin y Florent Maudoux

  1. jaque1971
    15 junio, 2015

    Hola Juan, como siempre una buena reseña pero hay un error con el precio.
    Saludos

    • juanrmillan
      15 junio, 2015

      ¡Y error grande además! Muchas gracias por advertírmelo y disculpas. Ya está corregido.

  2. La Caverna del Lector
    14 septiembre, 2016

    ¡Un cómic genial!

    • juanrmillan
      20 septiembre, 2016

      ¡Lo es! A nosotros nos encantó el concepto en su momento…

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Esta entrada fue publicada en 12 junio, 2015 por en Ankama, Cómic, Dibbuks, Florent Maudoux, Guillaume Singelin, RUN y etiquetada con , , , .

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