CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con El Torres sobre ‘Bribones’

El TorresNo importa cuántos spoilers te pueda contar El Torres sobre sus tebeos, hacerle una entrevista es una auténtica gozada. Es de esos autores que se nota que disfruta como un niño pequeño con lo que hace y, lo que es aún mejor, hace que los demás disfrutemos con él. Aprovechando que pasó por la Feria del Libro para firmar en la caseta de Dibbuks, hablamos con él del por ahora último cómic que ha publicado en España, el primer volumen de Bribones (aquí, su reseña), que cuenta con el sugerente subtítulo de La maldición de la gallina. Si queréis saberlo todo sobre estos Bribones que se ríen de la espada y brujería más popular, no tenéis más que leer lo que nos contó este grande del tebeo.

En la introducción hablas de algunas influencias para Bribones, los juegos de rol o las novelas de Fritz Leiber, pero me gustaría que profundizaras algo más en cómo nació la serie.

En todos los tebeos parece que se sienta uno y tiene como una gran revelación y dice “lo voy a hacer”, cuando realmente nacen por la necesidad. En aquel momento estábamos trabajando en la editorial aquella de Málaga Juan José (Ryp) y yo, y se les ocurrió sacar cómics de fantasía, pero había que tenerlos listos en el plazo de quince días, tiempo en el que preparamos el primer número, una cosa así, muy acelerada. Ni ellos mismos sabían cómo lo querían. Me vi en la tesitura de tener que escribir muchas de las historias, con gran alegría por mi parte porque es lo que me gustaba. Y uno dice “¿de qué lo hago?”. Realmente tenía muy adentro lo que era Fritz Leiber, las partidas de rol, que seguimos el mismo grupo de rol de hace ya… No sé, de los tiempos del instituto. Con variaciones, pero seguimos jugando la pandilla de los martes. Todas las novelitas de Martínez Roca, que dieron luz al tema fantástico, sobre todo Conan. Conan es una constante. Entonces, en lugar de buscar una high fantasy tipo Dungeons & Dragons con grandes armaduras, pues optamos por lo básico, por el rollo más primitivo, más Conan, más decadente, que además era lo que a Juanjo le pedía el pincel, chicas voluptuosas y todo lo demás. La verdad, a pesar de que son dos personajes en una gran ciudad, los dos son pícaros, pero ya en el número 2 tomaron su personalidad más propia, y se siente uno contando algo que ya le han contado, es la gracia.

Dejando a un lado esa cronología, que se publique ahora cuando empezó a hacerse hace tantos años, igual le resulta chocante al lector acostumbrado a ver tus relatos de terror algo de fantasía heroica cómica como esto. ¿Qué hay aquí del El Torres de El velo (aquí, su reseña) o El bosque de los suicidas (aquí, su reseña)?

Ojalá tuviera una fórmula matemática que me dijera “para escribir terror tienes que usar dos partes de susto de puerta y una tal y para escribir fantasía tienes que hacer esto así o asao”. Lo primero es que me lo tengo que pasar muy bien escribiendo. Si cuando empiezo a escribir veo el tebeo mentalmente, porque ya te he dicho que es como contar algo que ya le han contado, y voy revisando el tebeo mentalmente, si veo que no me emociona pierdo el fuelle y lo acabo dejando. Pero si me emociona, pienso en hacerlo. Hay muchos recursos típicos míos. La sorpresa de volver la página es algo que sólo puedes hacer cuando es un tebeo, sigue estando presente incluso en Bribones, la escena del brujo que invoca la luz que tiene que perseguirla es el mismo recurso que en el terror cuando alguien oye un ruido, va hacia la puerta, vuelves la página y te encuentras al fantasma. El page turning es un recurso que a mí me gusta mucho explotarlo porque veo mucho del cómic ahí, veo mucho de que es el lector el que dice “sé que me va a ocurrir algo y voy a volver la página”, pero muy rápido o muy lento ya depende de cada lector, eso me parece fantástico. Luego, quizá, he aprendido mucho del terror para escribir mejor la fantasía, sobre todo a la hora de caracterizar por qué los personajes hacen según qué cosas. Incluso cuando consigues un personaje absolutamente paródico que vaya a ir nada más que para que la gente se ría y se estrelle, tiene que pensar por qué está ahí, qué es lo que hace, qué es lo que mueve detrás, y eso sí lo he aprendido con el terror. Esa parte sigue estando ahí. Y de vez en cuando se me escapa algo, sobre todo más en la segunda parte, The Cold Ship, cuando aparece algo terrorífico ya se me va notando el ramalazo de que los monstruos son bastante terroríficos para algo que supuestamente era de humor.

¿Cuánto de lo que hay en este primer volumen de Bribones lo escribiste a finales de los 90, para su publicación original, y cuánto es más actual?

La primera parte, la que está dibujada por Juanjo, es lo único que queda de los 90. Lo demás es todo totalmente nuevo.

¿Y es difícil adaptarse de nuevo? No sólo ya el cambio de género, sino coger el hilo de nuevo de las aventuras de Bram y Weasel…

No, siempre han estado ahí, salen muy fácilmente. Mira que los he tenido olvidados mucho tiempo, pero ha sido como llegar a la casa de tu colega de toda la vida y sigue teniendo los calzoncillos tirados en el mismo sitio, la cerveza en la nevera y te mueves por su casa como si nunca hubieras salido de ahí. No me ha costado nada retomarlo. Ahora sí veo muchos de los grandes fallos que tenía en los 90. Era muy novato, tenía mucho empuje pero quizá adolecía de bastantes cosas. Ahora el concepto está más depurado, en inglés hay muchos más juegos de palabras y antes no dominaba el idioma, y ahora el cómic está pensado para un público de varios países, no sólo para un público español ni americano. El humor es lo más complicado que tiene, porque al igual que el terror es universal, el humor no lo es. Aquí, algo que nos puede hacer muchísimas gracia, allí pasa totalmente desapercibido o todo lo contrario, o lo encuentran ofensivo. A la hora de escribir humor y acción, porque es un cómic de acción básicamente pero tiene ese rollo ochentero de meterle mucho humor, tienes que ponerle las pautas universales de humor. El slapstick es lo más fácil, alguien se pega una hostia y te ríes, pero porque sabes que es mentira, si fuera de verdad… Pero no puedes caer en lo típico. Por ejemplo, los chistes de rubias de los belgas, varios amigos belgas me han contado chistes de aquellos y no les veo la gracia por más que te pongas una y otra vez, y el humor de aquí que varía según la región, a veces más chusco, a veces menos. Esa es la parte más complicada, más que el volver a escribir para retomar lo antiguo es cómo hago para que todo el mundo entienda lo que quiero contar.

Has dicho que ahora le ves los fallos, y eso me recuerda que en la introducción dices que Bribones fue en su momento mal recibido por los expertos pero muy bien por el público. ¿Esa frontera entre crítica y público todavía existe o se ha difuminado con el tiempo?

Ya se ha difuminado un poco, no sé por qué. Yo no entiendo las corrientes de la crítica, es algo para mí como un misterio, porque ahora ha salido y ha sido muy bien acogido. A lo mejor en su momento fue como contar un chiste en el funeral, ¿no?, no era el momento apropiado para hacerlo, quizá fuera por eso. Cuando salió eran los comienzos de la participación en Internet y entonces la gente salía a calzón quitado, soltando barbaridades que hoy en día a nadie se le ocurre soltar. Y me refiero a los críticos, que antes no decían “tu obra no me gusta” y te daban unas razones, que eso de verdad es de agradecer. Antes era “eres un deficiente, voy a ir a tu casa y te voy a romper tus manos de escribir”. Y yo decía “madre mía, este señor ha escrito un libro, ¿por qué me quiere matar?”. Quizá no fuera el momento, no voy a decir que estaba adelantado a su tiempo porque eso es una chorrada, pero no era el momento apropiado, el producto apropiado y en el sitio apropiado, y por eso cayó tan mal en ciertos círculos de crítica. Y los lectores, que siempre van a su bola… A colación de lo que hemos hablado antes, yo creo que el reviewer, el crítico, es una guía. Ahora mismo hay miles y miles de libros y cientos de cómics, y tú, cuando quieres comprar algo, necesitas orientarte. Entonces buscas a gente más o menos afín a tus gustos, y si en tu círculo hay un crítico que te dice “te gusta este tipo de cómic, creo que este te va a gustar por esto y por esto, o creo que este no te va a gustar por esto y por eso”, eso no tiene precio. Te da una guía, una orientación para no perderte. Pero cuando de ahí se convierte en un ataque personal porque te cae mal mengano o hay maniobras extrañas de márketing de “regálame tus tebeos y te los pongo bien”, eso ya… Eso no. Pero en aquel momento la crítica estaba muy salvaje, eran los comienzos de Internet, los comienzos del movimiento de la novela gráfica, que ni siquiera se llamaba así, y estaba todo el mundo tomando unas posiciones muy radicales. Y salgo yo ahí, que vivía en Málaga y no tenía ni pajolera idea de lo que se movía en el mundo editorial y digo “hola, buenas tardes, ¿es este el tiroteo?”, y me venían de los dos lados…

Y hablando de lectores… ¿Qué tipo de lector es el de Bribones? O dicho de otra manera, ¿crees que el lector de fantasía heroica a la manera de Conan puede entrar en Bribones?

Han sido los que mejor han entendido la broma. El público es gente de mi quinta, gente que se ha criado con Conan, que ha jugado al rol, que les gustan las películas que tengan tensión, terror y bromas, y que esté todo eso hilvanado, no haya algo de eso de que tenga que haber un componente cómico y veas que está metido con calzador. Sin embargo, ves películas de los 80 en que el humor está perfectamente hilvanado, en un momento dado ves que hay un monstruo que está comiéndose a alguien y al otro te estás descojonando de risa. Ese es el tipo de lector, que soy yo realmente. Es el tipo de lector, que lo ha acogido muy bien. Pero luego me ha sorprendido que gente que no tiene nada que ver con este tema lo ha cogido y le ha gustado, porque le han hecho gracia los chistes, porque le gusta el dibujo, por lo que sea… Pero gente que no lee habitualmente ningún cómic de fantasía lo ha cogido y le gustado, y no saben que en el segundo número de Diego Galindo aparece He-Man, no lo reconocen, es un tío que aparece y lo matan por la espalda con una flecha. Algo hemos hecho bien cuando te ríes y no necesitas la referencia para reírte.

Es cierto que el humor está muy bien integrado, hay muchos chistes divertidísimo, pero me voy a quedar con uno, y es la burla que hay sobre el salto del cinturón tanga de Weasel a los pantalones. Habla de un debate que está muy presente en el cómic, sobre sexismo, sobre machismo. ¿Cómo surge la idea de ese cambio y de hacer ese chiste?

Es que el número uno está narrado desde el punto de vista de Weasel, es mucho más ácido, y la segunda parte es mucho más como la de Bram, aunque no hay ninguna voz en off… Ahora sí estoy escribiendo uno en el cual una parte tiene la voz en off de Weasel y otra tiene voz en off de Bram, pero en este quería quitar el tema de la voz en off, porque creo que viene muy bien para el terror pero para el humor lo mata. En aquel momento, cuando me pasó los dibujos Miguel Genlot se dio cuenta de que le había puesto pantalones, me dijo “te mando los dibujos retocados” y le dije “no, no, déjalo, vamos a meter una coña al final”. ¿Por qué? Porque es una historia. Hay un momento en el que le dicen “bueno, que llevabas una cuerda que llevaba un Gólem…”. Lo mismo es que toda la historia que están contando ellos es una trola inmensa en un bar, no tienes por qué creértela. Y hay un momento al final en el que Bram dice “oye, no has contado cuando te pusiste un pantalón por el tanga”. Yo creo que en el asunto, en el debate sobre el machismo, todo depende de cómo se plantea de cara al lector. Si tú tienes un tebeo que lo estás vendiendo como un cómic infantil, u orientado a chicas, no en plan Esther sino Female-Friendly que dicen los americanos, que estás planteando que vaya de cierta manera para meter ahí un destape, pues no encaja bien. Sin embargo, si sabes que ese tebeo desde el principio tiene destape y te ríes del destape, pues va a gustar. Afortunadamente, las lectoras femeninas han cogido el chiste incluso en la parte con la que yo estaba más acojonado en Estados Unidos, que es la de Weasel en la cárcel de mujeres, que es una de las típicas películas de cárcel de mujeres con la guardiana malvada, las relaciones lésbicas forzadas y todo lo demás. Aquí Bram es un chiste recurrente que tiene que aparecer de fondo, pero la que lleva la batuta es Weasel, y es un personaje fuerte, no tiene por qué aparecer desvalida, ni tiene que esperar a que el compañero la rescate ni mucho menos. Se escapa sola y luego cuando llega el compañero le dice “bueno, que te has escapado antes de que te haya rescatado”. Creo que ahí está la cosa, que aunque hagas bromas y si usas el cliché, dale la vuelta a la tortilla, que todo el mundo lo va a agradecer más. Me pasa igual que al escribir Nancy in Hell (aquí, su reseña). Quizá Weasel sea más irónica y la otra es más hosca, pero cuando lo escribo no pienso “esto es una mujer”. Sus respuestas son las que pueda tener yo si me viera en una situación similar.

Bribones empieza con Juan José Ryp como dibujante, igual que Nancy in Hell, y no consigue abrirse camino, igual de nuevo que Nancy in Hell. ¿Os echaron una especie de maldición de la gallina también a vosotros…?

No tengo ni la más remota idea… Ahora afortunadamente propongo una serie y se abre camino… Hay cosas que pienso como miniserie y me piden que lo continúe. No sé lo que pasó en aquella época, que no lo conseguimos aquí pero quizá el público americano fuera más abierto, más receptivo, o quizá es que son tanta gente que hay un nicho para cualquier cosa que te inventes. Ya un poco menos, pero seguimos adoleciendo en cierta manera de algo, parece que para que algo triunfe aquí ha tenido que estar fuera aunque ni siquiera haya triunfado en plan esplendoroso. Estoy contento porque tengo un grupo muy fiel, yo con eso soy feliz. Pero parece que luego vuelve aquí y dicen “no era tan malo como creíamos”. Se te queda un poco cara de tonto, pero bueno… No sé lo que pasó. Hubo más cosas, no sólo eran Bribones y Nancy, que precisamente fueron con Juanjo, hubo más cosas que creamos que se quedaron, por ejemplo Ghostwolf, que sí hemos conseguido editarlo en Estados Unidos, y a mí me ha sorprendido porque ha ido muy bien. Quizá a lo mejor es culpa mía, de ser muy cabezota y decir “pues si fracasara, lo vuelvo a intentar, lo vuelto a intentar y lo vuelvo a intentar hasta que acabe gustando”. Quizá sea eso.

Pero sí, acaban saliendo, o sea que quizá tengas razón en que no fuera su momento y ahora sí lo sea…

Puede ser. Quizá también es que estén los ánimos más relajados y la gente compra sin el miedo al qué dirán. Me gusta la fantasía y me gusta una novela gráfica supersesuda sobre cualquier concepto, y no tiene por qué estar enemistado.

Ryp primero, después Genlot y luego Diego Galindo dibujan en el primer volumen. ¿Qué puedes contar de la aportación de cada uno de ellos a Bribones?

Sin Juanjo no hay ni Bribones, ni Nancy, y posiblemente no hubiera Torres. Juanjo, aunque aprezca que no, que aparece puntualmente, siempre me ha estado dando un apoyo brutal con todo. Y es una pena que no se le reconozca ni fuera ni aquí la ingente cantidad de trabajo con la calidad con la que lo llega a hacer. Definió el tono, el aspecto de los personajes, cómo se mueven, qué armas llevan, cómo se comportan, igual que con Nancy. Genlot me hizo un trabajo cojonudo, me sorprendían las páginas porque es un tono más oscuro pero las expresiones que les daba… Los diálogos no estaban ni mucho menos terminados, hay diálogos que sí tengo más depurados pero hay otros que surgen cuando veo las viñetas, y me dice “oye, este personaje no iba a decir esto” y yo le respondo “ya, pero como pusiste esto aquí se me ocurrió que podía decir esto otro”. Me gusta mucho hacerlo así porque el dibujante aporta muchísimo. Con Genlot me pasaba esto, me colocaba alguna cara, alguna expresión que yo decía que ni lo toco, porque ya tenía el chiste. Hay una escena en la que aparecen dos guardias, uno viejo y uno joven, y me gustaron tanto que luego vuelven a salir en siguientes cómics y eso es creación de Genlot. Les dio ese toquecillo y yo pensé que se merecían más. Y con Diego… Diego creo que ahora mismo es el que más Bribones ha dibujado porque tiene esta miniserie, luego tiene otra aventura larga y probablemente acabe haciendo más. La verdad, es cuando me he colocado en Gerada. La ciudad la tienes difusa, no sabes quién se mueve, pero ya es cuando hemos cogido carrerilla tanto él como yo. Es su primer tebeo terminado, su primer cómic. El Galindo que hay aquí no tiene nada que ver con el Galindo que hay ahora, número a número va creciendo a pasos agigantados. Le dio a esos personajes esa gestualidad ya definitiva, esa manera de moverse dentro del entorno de la ciudad, aportar personajes secundarios que se mantienen porque el magistrado Monzón se queda como personaje y aparece en todos los episodios. Con Diego existe una comunicación muy buena, muy rápida y la verdad es que nos lo pasamos muy bien. El episodio en el que están por las alcantarillas con todos los asesinos malvados lo hicimos en la playa y hay una foto de Diego disfrazado de Bram, es un tío grandote, con melena, con barba, y había un pañuelo azul por ahí… La subimos al Facebook y todo. Fue la misma tarde que terminados el guión, pero descojonados de la risa los dos. Luego está Lolita (Aldea), que ha sido algo completamente distinto, pero muy, muy distinto, nos lo hemos pasado muy bien pero era algo que no se parecía en nada a esto. Y ahora con Nacho Tenorio y con Sergio Mora, que son los que están haciendo esto ahora, me leen la mente. Normalmente tengo que decir en el guión “este personaje está a nuestra derecha y mira hacia allá para que cuando ocurre el chiste ocurra esto o responda este”. Sin embargo, con ellos yo digo “el personaje habla” y ellos lo tienen, son los que más me leen el pensamiento. Y el cuarto volumen es una historia muy divertida, con un bebé de por medio, tienen que luchar contra un malo con un bebé encima, es una historia muy loca y nos lo hemos pasado muy bien.

Y hablando de los dibujantes y del chiste referencial que hemos comentado antes, la presencia de He-Man, de Gimli o de Conan, no sé hasta qué punto era una idea que tú ya tenías desde el principio o si los dibujantes han tenido mucho que decir…

Han tenido que decir los dibujantes. “Sale un malo y que se parezca…”. No, que se parezca no, que sea una sátira de. Sale así. Mi gran preocupación es que no quería hacer humor referencial sólo para gente que conozca la referencia. Sí, te puedes reír mucho si ves que Moñan el bárbaro es Schwarzenegger, pero alguien que no lo sepa se tiene que reír igual. La prueba de fuego era cuando me sentaba a leer y decía “si alguien no conoce a He-Man, ¿se reirá?”. Sí, porque lo matan de una manera muy ridícula. “Si alguien no conoce a M. A. Baracus que se queda dormido en esto que se llama Muerte súbita, ¿se reirá?”. Pues eso es lo que yo quería hacer. Si se te salta alguna referencia, que no falle la historia. ¿Qué se pilla la referencia? Miel sobre hojuelas. Además del pastel, la guinda. Pero eso era lo importante. Hay referencias que están en español que no están en inglés, porque cuando presentan a los asesinos y dice Weasel “sí, sí, tú el bárbaro, tú el arquero…” (nota: es la letra de la canción de apertura de la serie de dibujos animados Dragones y Mazmorras). Ya tenía ese chiste y cuando empecé a escribirlo en inglés fui a buscar cómo se dice en inglés y resulta que esa sólo era la música española, no tenía nada. Entonces en inglés Weasel dice cualquier chorrada para salir del paso, ¡pero en español menos mal que pude colocar el chiste que tenía pensado en ese momento!

Ya hay dos volúmenes más publicados, incluso me has hablado del cuarto… ¿Qué nos puedes adelantar sobre ellos?

El segundo volumen trata del pasado de Bram. Siempre he pensado qué es lo que tiene Bram detrás. Hay que explorar un poco el pasado de los personajes, los conoces, te ríes, pero vamos a contar algo que no sea una de estas cosas dramáticas y brutales. En el número dos, por cuestiones de la vida, Bram y Weasel acaban en un barco lleno de guerreros no muertos vikingos, yendo al norte. A Bram le entra el talante heroico, apesadumbrado porque esos muertos vivientes tienen que ver con su pasado, y Weasel está todo el rato quejándose de que hace un frío de cojones, que se marea en el barco, que vaya rollo, que llegan a una isla y todo el mundo habla como en poema y les manda a tomar viento. Y esto ya es un spoiler total, pero hay un ogro que tienen que matar y es Monserrat Caballé. Tiene que funcionar, los americanos no sabían quién era y decían “qué chula la parte del ogro”… Ese es el segundo, y la verdad es que estoy muy contento porque salen dragones. A ver, es fantasía y tiene que aparecer un dragón, pero no quiero que aparezca como en Dragones y mazmorras, así que rollo vikingo con dragón. Luego ya rizamos el rizo y salen krakens y cosas de esas muy espectaculares. En el volumen tres recuperamos la primera historia de Juan José Ryp que salió aquí en España, la de El corazón del dios, con color y tintas nuevas. Y aparte hay una historia de complemento de dos números, que es cómo se conocen Bram y Weasel. Pero quise dejar que recaiga en los lectores. Es la primera misión pero nunca la llegamos a ver clara, está contada a base de flashback. Cuando en Gerada se mueren los dioses van a una tumba, la Cripta de los Dioses Marchitos, es una especie de entrada a otro universo. Los dioses están como una panoplia cada uno, hablando y haciendo sus cosas, está Thor, o cae uno junto a la diosa del amor y la lujuria y no quiere salir de allí… Pero tienen que ir porque tienen que rescatar a alguien que es quien les reunió, y entonces “¿te acuerdas cuando…?” y hay viñetas de flashback. Lo que quiero es que el lector se monte la historia. El volumen 4 se llama Off Parenthood, que no sabría cómo traducirlo al español… Es que estoy en plan poner con esas rimas locas, Vaya padres más locos o una cosa de estas… El caso es que la historia empieza con que Bram y Weasel están aburridos en casa mientras llueve fuera, llaman a la puerta y hay un bebé. Weasel odia a los bebés, porque le vomita encima y no lo aguanta y Bram está en plan “este niño va a ser un guerrero”. Resulta que hay gente que quiere matar a ese bebé y es todo una historia de huida y de persecuciones, sigue habiendo personajes de sátira, he sacado a una especie de Doctor Extraño… Pero la gracia es cómo hace magia esta gente, y la hacen con cartas de Magic, los hechizos los hacen montando una de estas de cartas, entonces los magos están siempre arruinados porque los hechizos cuestan muy caros y nunca tienen un duro, ese es uno de los chistes que aparece en este… Es una historia de cinco números. Quería dejarlo terminado, darle una pausa y hacer otra cosa, pero me escribe un dibujante que se llama Fran Galán que me manda unos diseños de Gerada y que quería hacer una miniserie de Rogues. “Mira, que esto está pagado espantosamente mal”, le digo, y me responde “me da igual, es que quiero hacerlo”. Y ahí estoy, trazando el plot de la siguiente historia de Rogues. No está ni escrito todavía, hay diez páginas escritas y dos dibujadas, y es que llega un héroe de estos brutales a la ciudad, es Brad Pitt en Troya, y entonces meten la pata y dicen “si matas al dragón tal te llevas aquí a mi hija y todo lo que haga falta”. El tío lo mata mientras que todo el mundo está comiendo palomitas, y cuando lo mata dice “qué hay de lo mío”, se convierte en una especie de rey y lo primero que hace es quitar a los ladrones de en medio, y hay otra especie de trama de “vamos a liquidar a este tío, pero tenemos un problema, y es que este tío es bueno”, aunque bueno entre comillas.

Ya contándome un quinto volumen, no sé si te pillo en fuera de juego pidiéndote que improvises aquí y ahora una idea alocada para una historia de Bram y Weasel que aún no hayas escrito…

A ver… Con gatos. Imagínate que porque un mago lo necesita o por un capricho loco del rey o algo, tienen que conseguir gatos. Es que hay muchos dibujantes amantes de los gatos. Bram, con su carácter, odiaría a los gatos, no es un tipo de animal que le pegue, le pega un mastín enorme o algo así. Weasel sí se llevaría bien con ellos, tiene un carácter más felino. Y otra cosa que, no sé por qué, se me ha ocurrido al venir para acá, sería un poco como El golpe, con carreras de caballos. Cada cinco años o así hacer unas olimpiadas, que son las hijas vírgenes de los nobles que tienen que montar unos grandes caballos, y cogen y roban un caballo. De ahí podría salir una historia… Las historias surgen realmente de premisas muy básicas y luego de la interacción entre los personajes.

¿Y tenemos ya fecha para la publicación en España de los próximos volúmenes?

El número 2 ya me ha dado Ricardo (Esteban, editor de Dibbuks) la fecha, así que para después del verano ya estará. Y para el año siguiente el tres. Creo que vamos a ir en España a dos volúmenes por año. Habrá un momento en que me cogerá el toro, digo yo, porque más o menos es al ritmo al que vamos en Estados Unidos.

Y ya la última pregunta, aparte de más Bribones, ¿en qué estás metido?

Tela… Vamos a ver… Para Norma Editorial ya tiene que salir el Hoy me ha pasado algo muy bestia, que he acabado de rotularlo hace poquito, es el tebeo que adapta la novela de superhéroes de Danuel Estorach, que hace tres años sacó Norma el primer número, se ha retrasado pero está listo y sale casi ya. Con Dibbuks sale también El fantasma de Gaudí. Siempre digo que me ha costado, pero este me ha costado horrores, porque es un thriller y aunque parezca que sale el fantasma de Gaudí y que es algo sobrenatural, no lo es. Si un personaje tiene que ir desde aquí hasta aquí, yo tenía que saber cuánto se tarda, qué es lo que ocurre si entras a un edificio de Gaudí y que es lo que la seguridad te va a decir… No me metí a armar ninguna bulla, pero más o menos iba mirando así cómo iba medio dispuesto todo… Me ha costado muchísimo, creo que ha sido año y medio o dos años para escribir este tomo, y los dibujos de Jesús Alonso Iglesias son increíbles. Roman Ritual ya ha terminado en Estados Unidos, creo que sale para final de año en España con Dibbuks. Allí en Estados Unidos, el siguiente de terror que estoy escribiendo, que lo está dibujando Guillermo Sanna y se llama Camisa de fuerza, que va sobre manicomios y cosas así. Pero no quería hacerlo del manicomio “bienvenido a la institución gótica de terror”, quiero todo lo contrario, que sea el personaje el que trae toda la parte oscura, que el manicomio sea una cosa aséptica. Siempre tienes el manicomio construido en el año 1800 y lleno de fantasmas… Vamos a darle un pequeño giro ahí. Además la historia es complicaílla pero creo que la gente lo puede pillar bien. Más Rogues, Nancy in Hell, la segunda parte de El velo que ya está dibujando Gabriel (Hernández)… Luego también está Phantasmagoria, aunque Ángel lo ha tenido que dejar porque los de IDW se encabezonaron en que querían que dibujara Star Trek / Green Lantern, y era una oferta muy suculenta y me llamó. Hablé con ellos, lo dejamos en stand by y ya retomaremos Phantasmagoria, que tengo casi el primer arco, más o menos de presentación, y otro arco más. No es un personaje solo, es una serie coral. Me dijeron “mírate Penny Dreadful, que puede que se parezca”. Afortunadamente, no se parece en nada, pero me pegué un susto…

2 comentarios el “Entrevista con El Torres sobre ‘Bribones’

  1. Pepe el de la RAE
    10 junio, 2015

    “Hosca” se escribe con H. Siempre.

    • juanrmillan
      10 junio, 2015

      Toda la razón. Ya está corregido, y te pido disculpas. Gracias por hacerme ver la errata.

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Esta entrada fue publicada en 10 junio, 2015 por en Dibbuks, El Torres, Entrevista y etiquetada con , , .

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