CÓMIC PARA TODOS

‘El botones de verde caqui’, de Yann y Olivier Schwartz

Portada_ElBotonesVerdeCaqui_0Editorial: Dibbuks.

Guión: Yann.

Dibujo: Olivier Schwartz.

Páginas: 64.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2015.

Cuando un personaje se convierte en un icono, sus posibilidades son ilimitadas. Hace ya muchos años que Spirou traspasó esa frontera, y eso es lo que permite la creación de álbumes como El botones de verde caqui, el quinto de la serie Le Spirou de…, una serie que invita a autores destacados a mostrar visiones alternativas del personaje. Era un álbum que tendría que haber realizado hace mucho tiempo Yves Chaland, que ya tenía experiencia con Spirou y uno de los más destacados representantes de la línea clara del cómic francobelga, pero su trágica muerte en accidente de tráfico aparcó el proyecto, que ahora llega de la mano de Yann y Olivier Schwartz. El guionista, que ya tiene sobrada experiencia en esta etapa gracias a Pin-Up (aquí, su reseña) nos lleva hasta la Bruselas ocupada por los nazis de la Segunda Guerra Mundial para ofrecer una aventura gozosa, de indudables matices tintinescos, imaginativa y divertida como merece Spirou. Y Schwartz ejecuta el guión de forma maravillosa, detallista y completa. Entre ambos firman un álbum magnífico que destaca exactamente por lo que supone, una maravillosa exaltación de Spirou. Por mucho que no sea el inicio cronológico de las aventuras del personaje ni tan siquiera el primer álbum de esta singular y muy atractiva serie, Dibbuks no podía haber escogido una mejor manera de entrar en el mundo de Spirou.

Hay un equilibrismo delicioso y nada fácil de conseguir en El botones de verde caqui. Por un lado, es una aventura perfecta para Spirou, Fantasio y Spip, divertida y juguetona, apta para lectores de todas las edades. Pero por otro es un tebeo mucho más profundo de lo que puede parecer a simple vista, porque al final ofrece un fantástico retrato sobre el colaboracionismo con los nazis en las naciones invadidas durante la Segunda Guerra Mundial. Sutilmente en ocasiones, pero eso está muy presente en el álbum, dándole una dimensión mucho más profunda de lo que algunos podrían esperar. Yann se maneja formidablemente bien en ese escenario histórico, en el que cuela los habituales enredos del universo de este personaje. De hecho, la historia es trepidante y ágil, imaginativa y original. El salto a una época tan difícil de reflejar en un tebeo humorístico no pasa factura en ningún momento y las características de Spirou están tan presentes aquí como en cualquiera de sus historietas habituales. Pero como Yann es un escritor espléndido, tiene la habilidad suficiente para crear un microuniverso excepcional para encajar a su héroe, que, como siempre, se valdrá de su intrepidez y de su inteligencia para solventar la papeleta. La historia funcionaría francamente bien sin Spirou, pero con él adquiere una dimensión aún más bonita.

Y un detalle más, esencial para admirar en toda su dimensión El botones de verde caqui: incluye muchísimas referencias culturales, desde la música a la pintura, que hacen del álbum una delicia aún mayor. Y hay, sobre todo, referencias al cómic, a Hergé y su papel durante la Guerra, incluso a Superman y su papel como icono norteamericano. Todo eso lo recoge Schwartz como parte de un dibujo espléndido. Como Yann, se maneja muy bien en ese difícil equilibrio que representa el álbum. Hay un nivel de detalle enorme en los escenarios que hace que cada viñeta sea una pieza excepcional, sin eludir en ningún momento la brutalidad de la guerra cuando la historia lo necesita (a veces incluso con la agresiva tipografía utilizada para los términos en alemán que usan los nazis, un gran recurso) o incluso la sensualidad que personifica en Ursula, pero al mismo tiempo sin perder el toque humorístico consustancial a las historietas de Spirou. Sobra decir que hay un respeto inmenso al estilo asociado al personaje, pero sería injusto no reconocer los méritos de Schwartz en la puesta en escena, lo que sirve para dotar al álbum de una personalidad única. El botones de verde caqui triunfa de esta manera en los dos campos de evaluación posibles. Es, por un lado, una gran historia para Spirou, una formidable reinvención del personaje para sacarlo de la rutina. Y es, por otro, una gran historia, sin más matices ni aditivos.

Dupuis publicó originalmente Le groom vert-de-gris en agosto de 2011. El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 23 marzo, 2015 por en Cómic, Dibbuks, Dupuis, Olivier Schwartz, Yann y etiquetada con , , .

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